ECONOMIA
Realineamiento global

Cambio de poder en Venezuela: cómo leen los inversores globales las medidas de Estados Unidos

Tras la salida de Maduro del poder, el foco de los inversores globales está puesto en el efecto de mediano y largo plazo: petróleo, deuda emergente y un realineamiento geopolítico que podría redefinir flujos de capital y estrategias en mercados emergentes.

Mercados tras la intervención de EEUU 08012026
Mercados tras la intervención de EEUU | Collage Cedoc

El desplazamiento del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y su traslado para enfrentar cargos judiciales abrió un nuevo capítulo en la crisis venezolana y volvió a poner al país en el centro del tablero geopolítico.

Aunque el impacto inmediato sobre los mercados globales sería limitado, analistas internacionales advierten que el verdadero efecto podría darse a largo plazo, en el marco de un realineamiento global de esferas de influencia que los inversores no pueden ignorar.

Las oportunidades que anticipa el mercado en el sector energético tras la detención de Maduro

Según coinciden estrategas de mercado, el shock inicial por la intervención estadounidense tiene más peso simbólico que financiero. Seth Meyer, director global de Gestión de Cartera de Clientes de Janus Henderson, sostuvo que las sanciones y el deterioro económico de las últimas dos décadas ya habían reducido al mínimo la exposición de empresas internacionales en Venezuela.

“Para las pocas compañías que aún mantienen presencia —como Chevron, Repsol o Telefónica— un escenario político más estable podría generar un alivio gradual, pero no inmediato”, explicó. En ese sentido, anticipó que los bonos venezolanos podrían tener un impulso inicial, si el mercado comienza a descontar una eventual normalización institucional.

Petróleo: Venezuela como factor de equilibrio, no de ruptura

Uno de los focos centrales para los inversores es el mercado energético. A pesar de contar con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, según datos de la OPEP, Venezuela produce hoy menos de un tercio de los cerca de 3 millones de barriles diarios que extraía a comienzos de los años 2000.

Venezuela marca el último capítulo del realineamiento global

Desde VT Markets advierten que un eventual aumento de la producción venezolana no implicaría un cambio estructural inmediato en los precios del crudo. “El escenario más probable es una presión bajista moderada o un techo a subas fuertes, más que un giro de tendencia”, explicó Agustín Bilinskis, manager regional para Latinoamérica.

Para 2026, este contexto sugiere estrategias selectivas en energía, priorizando empresas con eficiencia operativa y balances sólidos, más que apuestas generalizadas al sector.

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Alex Veroude, jefe de Renta Fija de Janus Henderson, considera que un giro político prooccidental podría flexibilizar sanciones y facilitar el ingreso de inversión extranjera directa, aunque advierte que el proceso sería gradual. “Con ayuda externa y condiciones favorables, Venezuela podría duplicar su producción a 2 millones de barriles diarios en dos años y aumentar significativamente a largo plazo”, señaló.

De concretarse, ese escenario alteraría el equilibrio del mercado petrolero mundial y reforzaría la seguridad energética de Estados Unidos y sus aliados, uno de los objetivos estratégicos detrás del movimiento geopolítico.

La mirada de Moody´s sobre la situación en Venezuela

La operación de Estados Unidos en Venezuela tendría consecuencias crediticias acotadas en el corto plazo, aunque eleva el riesgo geopolítico y podría generar efectos más relevantes a mediano y largo plazo, especialmente en materia de producción petrolera, migración regional, comercio e inversión. Así lo señala un informe de Moody’s, que advierte que el incremento de la incertidumbre geopolítica se consolida como una característica estructural del entorno crediticio en América Latina.

Según la calificadora, si bien el nuevo gobierno venezolano —bajo la presidencia de Delcy Rodríguez— probablemente mantenga una continuidad política tras la destitución de Nicolás Maduro, la gobernanza y la estabilidad siguen siendo frágiles. Una eventual ruptura entre facciones del poder podría derivar en episodios de agitación económica y política, con efectos de arrastre regionales, como un aumento de los flujos migratorios y disrupciones del turismo hacia países vecinos. A este cuadro se suma que Venezuela continúa acumulando atrasos en el pago de su deuda desde el default de 2017, lo que limita cualquier mejora inmediata de su perfil crediticio.

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El informe también subraya que la acción unilateral de Estados Unidos marca un giro hacia una política exterior más intervencionista, con un énfasis renovado en reafirmar su influencia en el hemisferio occidental y contrarrestar el avance de China en América Latina. En este contexto, los próximos pasos de Washington en relación con el narcotráfico y la evolución del caso venezolano podrían influir en la dinámica política regional, especialmente de cara a los procesos electorales previstos para 2026 en Perú, Colombia y Brasil.

Petróleo 05012026

En el frente energético, Moody’s considera que la salida de Maduro no altera los precios del petróleo en el corto plazo ni afecta la calidad crediticia de las compañías de petróleo y gas calificadas. Si bien Venezuela posee algunas de las mayores reservas de crudo pesado sin explotar del mundo, su producción actual es limitada y un aumento sustancial del suministro requeriría años de inversión y reconstrucción operativa. Un eventual ingreso de crudo venezolano al mercado estadounidense presionaría a la baja los precios del crudo pesado, beneficiando de forma moderada a las refinerías de la costa del Golfo de EE.UU., mientras que afectaría a productores canadienses. En cualquier caso, el atractivo del país para grandes inversiones dependerá de mejoras sostenidas en la seguridad y en el respeto de los contratos, un proceso necesariamente gradual.

Por último, la calificadora remarca que la exposición financiera internacional a Venezuela es muy reducida. Son pocos los bancos o empresas no petroleras con calificación crediticia que mantienen operaciones relevantes en el país, y los ingresos generados allí resultan marginales incluso para quienes siguen presentes. Los bancos latinoamericanos —incluidas las entidades de perfil comercial— tienen escasa o nula exposición directa, al igual que instituciones de China y Colombia. En ese marco, Moody’s concluye que los acontecimientos recientes en Venezuela no tendrían implicancias crediticias significativas para el sistema financiero regional ni para el sector de infraestructura colombiano.

¿Qué implica este escenario en Venezuela para la Argentina?

Para la Argentina y la región, el impacto del reordenamiento global se canaliza principalmente a través de los flujos de capital y los precios de los commodities. Bilinskis remarcó que, en este contexto, los inversores deberían priorizar carteras diversificadas, cobertura cambiaria y liquidez, entendiendo que la volatilidad global amplifica movimientos, pero que los fundamentos locales siguen siendo determinantes.

Cómo impacta la intervención de Venezuela en el mercado energético: “No mueve el mercado a nivel precio del petróleo en sí”

Lucas Klein, director de Renta Variable para EMEA y Asia Pacífico de Janus Henderson, resumió el escenario con una advertencia clave: el cambio político en Venezuela no garantiza una revalorización sostenida de corto plazo, pero sus implicancias sobre energía, deuda soberana emergente y tensiones geopolíticas ameritan seguimiento permanente.

Desde VT Markets agregaron que este tipo de eventos suelen generar primero movimientos por titulares y luego una evaluación más racional basada en datos concretos. En mercados emergentes, subrayan, variables como el dólar, las tasas reales de EE.UU., los spreads de crédito y los flujos hacia activos EM terminan pesando más que el hecho político puntual.

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