La escalada bélica en Medio Oriente ya comienza a reflejarse en las principales variables económicas globales. En un contexto de tensión geopolítica, el dólar se fortalecerse como activo de refugio, mientras los mercados emergentes ajustan expectativas sobre inflación, tasas de interés y flujos de capital.
En Argentina, la divisa estadounidense avanza 1% desde el inicio del mes. El dólar mayorista cotiza actualmente a $1.401, un 15% por debajo del techo de la banda cambiaria, hoy ubicado en $1.613. Por otro lado, el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio paralelo cotizan a $1425 para la venta.
Cabe recordar que el Gobierno implementó a comienzos de año un esquema de bandas cambiarias móviles, que se actualizan en función del último dato de inflación informado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El objetivo es ordenar expectativas y evitar saltos bruscos en el tipo de cambio.
Sin embargo, con el conflicto internacional en desarrollo, surge la pregunta de si una prolongación de la tensión externa podría poner a prueba el programa de flotación administrada que conduce el ministro de Economía, Luis Caputo.

Energía, inflación y tasas: el canal externo
Martín Sarano, economista de la Fundación Internacional Bases, señaló al ser consultado por PERFIL que “Un aumento sostenido del precio de la energía podría impulsar la inflación en Estados Unidos, no por razones monetarias sino por un ajuste de precios relativos. Ante un repunte del índice de precios, la Reserva Federal podría optar por postergar los recortes de tasas”.
En ese escenario, agrega, “la posibilidad de acceder al mercado internacional para países emergentes como Argentina se vería más desafiante”. Un giro global hacia activos considerados más seguros fortalecería al dólar y presionaría a las monedas emergentes. Para Argentina, esto implicaría mayores tensiones cambiarias y una eventual suba del tipo de cambio.
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De este modo, el conflicto externo podría marcar un límite al proceso de apreciación cambiaria iniciado tras la victoria electoral de octubre y profundizado en febrero, cuando el tipo de cambio real multilateral registró una caída del 3,2%.
Argentina, entre las economías más vulnerables
Informes recientes de Citigroup y Wells Fargo coinciden en señalar a la Argentina como uno de los países más expuestos ante un shock externo asociado a un aumento del petróleo y mayor volatilidad financiera.
En su estrategia global, Citigroup advirtió que las economías con bajos niveles de reservas internacionales enfrentan mayores riesgos en episodios de inestabilidad. “Países con reservas limitadas, como Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía, son más vulnerables a salidas repentinas de capital y depreciaciones abruptas de sus monedas”, indicó la entidad.
Wells Fargo llega a conclusiones similares: en un escenario prolongado de tensión geopolítica, Argentina figura entre los emergentes con menor margen de maniobra.
En general, el encarecimiento del petróleo podría traducirse en más inflación y presión cambiaria, reduciendo el espacio de los bancos centrales para continuar bajando tasas. En casos extremos, incluso podría forzarlos a retomar subas para evitar un desanclaje inflacionario, aun en un contexto de menor crecimiento.
Bautista Aboy, Portfolio Manager de Mills Capital Group, fue un poco mas optimista y comentó a PERFIL que para Argentina el impacto del conflicto es dual. "Por un lado, en contextos de mayor aversión al riesgo los flujos tienden a salir de activos más volátiles, y Argentina no queda aislada de ese movimiento. En renta fija, los soberanos locales son especialmente sensibles a la tasa libre de riesgo: si suben los rendimientos de los Treasuries, la compresión del riesgo país se vuelve más compleja y los spreads pueden ampliarse".
"Por otro lado, en renta variable, Argentina tiene una exposición relevante al sector Oil & Gas, por lo que una suba sostenida del petróleo puede mejorar los fundamentos de compañías como YPF o Vista, fortaleciendo su generación de caja en dólares", agrega.
Y destaca algo muy importante: "De todas maneras, el mercado argentino también juega sus propios factores. Más allá del frente externo, la evolución de los activos locales estará muy vinculada a la consolidación del programa económico, la disciplina fiscal y el avance en las reformas estructurales que el Gobierno viene impulsando. Si ese proceso de normalización macro continúa mostrando resultados en términos de inflación, equilibrio fiscal y previsibilidad regulatoria, el mercado podría amortiguar mejor los shocks externos y sostener una dinámica más constructiva.
El dólar como refugio
Mientras las bolsas internacionales muestran retrocesos y activos tradicionalmente considerados refugio -como el oro o los bonos del Tesoro- atraviesan episodios de volatilidad, el dólar emerge como uno de los principales beneficiados del clima de incertidumbre derivado de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
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En el mercado de materias primas, el oro y la plata suben 0,6% y 0,7%, respectivamente. En contraste, el petróleo West Texas Intermediate (WTI) cae 0,6% y el Brent retrocede 0,3%. El gas natural, en tanto, profundiza su baja: pierde 4,2% en la jornada y acumula una caída mensual del 16,4%, que se amplía al 20,4% en lo que va del año.
En este escenario, el índice dólar, que compara al billete verde con una cesta de seis monedas relevantes, se ubica cerca de 99 puntos, su nivel más alto desde fines de noviembre.
En síntesis, el shock geopolítico reconfigura los flujos financieros globales y tensiona a las economías emergentes. En el caso argentino, el esquema de bandas cambiarias aún contiene la dinámica del dólar, pero un escenario internacional adverso podría poner a prueba su sostenibilidad en los próximos meses.
FN