ECONOMIA

El Gobierno estaría en condiciones de levantar el cepo cambiario en junio, según economistas

Analistas de distintas vertientes evaluaron que el ingreso de dólares de la cosecha gruesa pavimentaría el camino hacia una eliminación de las restricciones vigentes. Los riesgos de remover el corset cambiario sin un colchón de dólares y un plan creíble.

Luis Caputo 20240126
Luis Caputo, ministro de Economía | NA

El Gobierno avanza a paso firme hacia la eliminación del cepo cambiario y, aunque los mandamases del plan económico evitan dar precisiones sobre cuándo levantarán las restricciones, deslizan que se concretaría hacia mediados de 2024, amparados en el ingreso de dólares de la cosecha gruesa. Analistas consultados por PERFIL no descartaron esa posibilidad.

"Hemos evitado la hiperinflación, hacia mitad de año esperamos liberar el cepo y Argentina va a empezar a recuperar", anticipó el presidente Javier Milei en un mensaje grabado. Coincidió el ministro de Economía Luis Caputo al argumental que "la recomposición del Banco Central ha sido fuertísima y es una posibilidad que se pueda levantar el cepo en junio o julio, como dice el Fondo Monetario Internacional (FMI)".

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En efecto, el último staff report del organismo multilateral explicita que la administración libertaria se comprometió a cortar de raíz con el corset cambiario "en el corto plazo" y "las prácticas monetarias múltiples, y a desarrollar planes para desmantelar gradualmente las medidas de gestión de los flujos de capital".

Cepo cambiario: cuándo podría levantarlo el Gobierno

En diálogo con PERFIL, el jefe de Research de Romano Group, Salvador Vitelli, consignó que más allá de sanear el balance del Banco Central y licuar los pasivos remunerados, se requiere un "flujo importante de divisas" así como "credibilidad y solidez fiscal" para desactivar el esquema actual que restringe la circulación de moneda extranjera.

"La cuestión fiscal es el ancla más necesaria para la liberación del cepo. Sin dudas, el plan de estabilización aún no está. Por ahora, tenemos un programa económico que se basa en una motosierra que está cimentada en una licuadora. Si bien lo fiscal tiene sus bemoles, la solidez que han demostrado en enero y estimamos que en febrero, debería ser necesaria para poder levantar el cepo y que la misma sociedad tenga credibilidad en el nuevo programa, que tiene que ser consistente, creíble y sobre todo sostenible", juzgó.

Explorando esa línea argumental, Vitelli afirmó que es "factible" que el cepo cambiario desaparezca entre junio y julio y no descartó que pueda ocurrir antes, teniendo en cuenta que en el primer semestre aumenta la oferta de dólares por la liquidación del agro.

Luis Caputo

En tanto, el director de la consultora C&T, Camilo Tiscornia, vislumbró una oportunidad de deshacerse de las trabas cambiarias hacia mitad del año. "En el segundo trimestre, con un buen ingreso de dólares y con las finanzas públicas más ordenadas, sumados a una mayor confianza, podrían abrir el cepo. Esto sería liberar muchas cosas y distinguir flujos de stocks. Sería una forma de abrirlo al estilo Macri para la disparada", evaluó.

Para el economista Amílcar Collante, la acumulación de reservas por parte del BCRA -más de US$ 6.000 millones desde diciembre- y un fuerte gesto de credibilidad en el marco del ajuste fiscal son factores indispensables para pensar en el levantamiento de las restricciones.

"El Gobierno tiene que mostrar que va directo a equilibrar las cuentas fiscales. Esa convergencia fiscal es clave para que se mantenga la expectativa y también que el último salto a la unificación sea lo más corto posible. Entre abril y junio/julio entra lo más grueso de las liquidaciones de la cosecha. Podría ser que a fin de junio, acumulando reservas y con algún crédito puente que le otorgue poder de fuego extra al BCRA, sea posible", remarcó.

Bajo su perspectiva, Caputo "está cómodo con el cepo porque le permite manejar el mercado más fácil con los pesos acorralados". No obstante, Collante advirtió que una vez que se liberen las ataduras, la hoja de ruta oficial deberá contemplar una tasa de interés "más alta" y que sea "positiva en términos reales" para evitar una fuga masiva de los pesos hacia el billete verde y, de esta manera, esquivar una corrida contra el peso.

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Por su parte, el economista senior de Empiria, Matías De Luca, juzgó que para salir del cepo hacia una flotación libre "se necesita alcanzar un equilibrio monetario; es decir, balancear pesos y dólares donde el punto de encuentro es el tipo de cambio".

"Por el lado de los pesos, están encaminados ya que hay un 30% menos que tres meses atrás. Desde el lado de los dólares, aún falta. El Central compró US$ 8.000 millones desde la devaluación y viene a buen ritmo, pero el segundo semestre es financieramente más desafiante que el primero", apuntó.

Y agregó: "Lo que importa es que mantenga el ritmo. Si se sale del cepo tres meses antes o después, no es un problema. En ese marco, podría pensarse en una salida más hacia fin de año. No obstante, en medio hay soluciones parciales como ir desarmando progresivamente las múltiples restricciones que hoy imperan, que permitirían normalizar el mercado cambiario de forma no traumática".

Los riesgos de una salida anticipada del cepo cambiario

Según la directora de la Fundación Libertad Humana, Natalia Motyl, existen tres condiciones innegociables para la eliminación de las restricciones cambiarias: resolver el problema del déficit fiscal, suprimir la emisión monetaria para financiar al Tesoro, acumular reservas en las arcas del BCRA y presentar un programa económico consistente y sostenible en el tiempo.

Sin embargo, la economista enfatizó en los riesgos latentes de una salida del cepo cambiario que se realice a destiempo y a las apuradas. "La falta de calidad institucional, donde cualquier ruido interno o externo puede provocar una corrida contra el peso, resalta la importancia de contar con suficientes dólares para hacer frente a esa demanda hasta que se equilibre el mercado".

Banco Central

"Salir del cepo demasiado rápido puede llevarnos a tener que recurrir nuevamente a él en los próximos meses si se genera una corrida contra el peso que el Banco Central no pueda enfrentar. Debemos ser muy cuidadosos en plantear una salida para evitar un escenario similar al que enfrentó el gobierno de Mauricio Macri", alertó.

En sintonía, Vitelli razonó que llegar al segundo semestre, que es estacionalmente más complicado en materia de ingreso de divisas, y pretender quitar los controles "puede generar algún apretón extra que sería bueno evitar" al prever una posible "mayor demanda de la esperada, un BCRA debilitado en materia de reservas que no pueda defender ese tipo de cambio y, consecuentemente, que se precipite una corrida con escalada inflacionaria".

Según Tiscornia, la amenaza yace en una eventual "estampida de salida de capitales" de los pesos que hoy están "retenidos artificialmente" por el propio cepo. A su juicio, si la autoridad monetaria carece de tenencias suficientes para enfrentar el aluvión y contener el tipo de cambio, "eso podría disparar la inflación a niveles inusitados".

"El riesgo será menor cuanta más confianza haya. En estos meses que quedan, el Gobierno debe seguir generando confianza y hacer las cosas de modo tal de que, al momento de liberar el cepo, las finanzas públicas estén ordenadas y el Estado deje de ser un factor desequilibrante a nivel macroeconómico. Eso atenuaría el riesgo de que muchos agentes se quieran ir", concluyó el consultor económico.

 

MFN / Gi