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El petróleo rebota 3% y el mercado vuelve a poner precio al riesgo geopolítico en Ormuz

El petróleo vuelve a subir y el mercado recalibra el riesgo global: la fragilidad del alto el fuego en Medio Oriente y las dudas sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz reinstalan la volatilidad en los precios.

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Mercados, petróleo y economía | AFP

El petróleo retomó la tendencia alcista este jueves 9 de abril, con subas cercanas al 3%, en un mercado que vuelve a incorporar una prima de riesgo ante la fragilidad del alto el fuego en Medio Oriente. Según reporta la agencia internacional Reuters, el Brent escaló a US$97,71 por barril y el WTI a US$97,40, tras la incertidumbre sobre una reapertura efectiva del Estrecho de Ormuz.

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El optimismo inicial por la tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán se diluye frente a señales concretas de inestabilidad. El mercado, que había descontado una normalización rápida de los flujos, ahora asume que las restricciones podrían prolongarse.

“Las posibilidades de una reapertura significativa en el corto plazo parecen escasas”, advirtió Vandana Hari, de Vanda Insights, al tiempo que definió al mercado de futuros como “un poco roto” por la dificultad de reflejar con precisión el riesgo geopolítico.

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Ormuz, cuello de botella global y foco de la volatilidad

El punto crítico sigue siendo el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas mundial. La falta de claridad operativa, con navieras esperando condiciones seguras y presencia de minas en la zona, mantiene paralizados los envíos y eleva los costos logísticos y de los seguros.

Incluso en un escenario de reapertura parcial, los riesgos no desaparecerán rápidamente. Desde Wealth Club advierten que los buques podrían enfrentar rutas más complejas, mayor militarización y primas de seguro elevadas, factores que sostendrán la presión sobre los precios energéticos.

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El columnista de Reuters, Ron Bousso, advierte que la idea de que Irán actúe como una “cabina de peaje” en el Estrecho de Ormuz implicaría un cambio estructural en el mercado energético global. Aunque la guerra haya entrado en una pausa, sostiene que permitir a Teherán cobrar por el tránsito consolidaría un poder duradero sobre el principal cuello de botella del petróleo mundial, dejando a los mercados expuestos a precios más altos durante años.

Bousso plantea que este esquema introduciría una capa permanente de riesgo político en el comercio energético. Al controlar quién pasa y en qué condiciones, Irán podría utilizar los peajes, o incluso las demoras, como herramienta de presión geopolítica: desde restringir barcos de ciertos países hasta ralentizar exportaciones clave del Golfo. Esa discrecionalidad convertiría a Ormuz en una palanca estratégica, afectando tanto a productores como a compradores y distorsionando el flujo normal del comercio internacional.

El análisis también subraya que un sistema de peajes socavaría el principio de libertad de navegación, uno de los pilares del orden marítimo global. Para el analista, aceptar ese precedente no solo redefiniría el rol de Estados Unidos como garante de ese principio, sino que implicaría un shock profundo para la industria petrolera: los costos de transporte, los seguros y la incertidumbre regulatoria tenderían a subir de forma estructural, consolidando un piso más alto para los precios de la energía.

Alto el fuego débil y ataques que reavivan el riesgo

La tregua muestra signos de desgaste. Los ataques en la región continúan, incluyendo impactos sobre infraestructura energética alternativa y eso complica cualquier normalización del comercio. Irán incluso puso en duda la continuidad de las negociaciones de paz tras nuevos bombardeos en Líbano, lo que refuerza la percepción de un conflicto latente.

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En paralelo, actores del mercado comienzan a reposicionarse. Algunas compañías ya fletan buques para reanudar cargas desde Medio Oriente hacia Asia, pero el flujo sigue condicionado a definiciones políticas y de seguridad.

Goldman ajusta expectativas, pero el piso sigue alto

En este contexto, Goldman Sachs recortó sus previsiones para el segundo trimestre de 2026: proyecta un Brent en torno a US$90 y un WTI en US$87. Sin embargo, más allá del ajuste, el mensaje implícito es que el petróleo seguirá operando en niveles elevados respecto de los promedios previos al conflicto.

En este contexto, la geopolítica seguirá dominando la dinámica del crudo. Y mientras Ormuz no recupere una operatoria fluida, la volatilidad, y en consecuencia el riesgo inflacionario global, seguirán siendo protagonistas.

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