El presidente Javier Milei y el economista y exfuncionario Demian Reidel publicaron “Minimum Viable Scale: Extinction and Escape under Increasing Returns”, un paper en el que se plantea que las economías tienen un tamaño mínimo de subsistencia y el exceso de regulación estatal puede empujarlas hacia una inevitable extinción.
"En este artículo resolvemos un modelo económico con rendimientos crecientes y trabajo endógeno. La microeconomía que se enseña habitualmente asume lo contrario, rendimientos decrecientes, a pesar de que la realidad muestra una y otra vez que esto no es correcto. ¿Por qué usar un supuesto conocido por ser falso? Simplemente porque el modelo falso es más fácil de resolver", afirmó Reidel en un posteo en X.
"La realidad es mucho más compleja, y las matemáticas tradicionales no son suficientes. Este es el secreto a voces de la microeconomía, la trampa neoclásica que el Presidente nombró en su libro: buscar la llave bajo el farol, porque ahí está la luz", añadió Reidel.
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Los resultados, según Reidel, son:
-Toda economía tiene un tamaño mínimo. Por debajo de él, el colapso no es un riesgo: es un teorema. Algo que los modelos tradicionales no pueden ver.
-Dos fuerzas empujan a un país por debajo de ese umbral: perder la cultura del trabajo y la regulación excesiva. Cada una eleva el piso para la supervivencia y baja el techo de lo posible.
-En los modelos tradicionales todo cambia de manera suave y gradual. No aquí: una sola decisión errónea de política económica puede desencadenar un colapso.
"La batalla cultural y la desregulación no son consignas ideológicas. Son, literalmente, una cuestión de supervivencia", señaló el exfuncionario.

El planteo del paper se basa en el último libro de Milei, Capitalismo, Socialismo y la Trampa Neoclásica, publicado en 2024. Según el documento, la microeconomía tradicional se asienta sobre un supuesto conocido como los rendimientos decrecientes. Bajo esa premisa, los mercados se vacían, los países pobres alcanzan a los ricos y el tamaño de una economía no importa.
Sin embargo, cuando la realidad muestra grandes empresas y mercados concentrados, la teoría neoclásica en una "trampa", es decir que "cuando el modelo no se ajusta al mundo real, el economista neoclásico no descarta el modelo: culpa a la realidad". El diagnóstico repetido es el de "fracaso de mercado", utilizándolo como una justificación constante para la intervención estatal.
"Es decir, matando los rendimientos crecientes y, con ellos, el crecimiento económico". Para el mandatario, "regular para forcejear a la economía en el molde de la competencia perfecta es matar la fuente de crecimiento".
"Si la trampa consiste en cambiar la realidad para salvar el modelo, la salida es cambiar el modelo para respetar la realidad".
Los rendimientos crecientes: el motor del despegue
Para comprender el despegue económico mundial, el texto evoca la metáfora de la fábrica de alfileres de Adam Smith (1776), donde diez obreros cooperando producían 48 mil alfileres diarios frente a los pocos que habrían logrado de manera aislada.
Este cambio histórico se observa en el gráfico bautizado como "el palo de hockey": "Hasta 1800 el ingreso por persona fue casi constante; desde entonces se multiplicó por 15, mientras la pobreza extrema caía del 95 al 10 por ciento".
En la visión contemporánea de Milei, la inteligencia artificial se constituye como "la versión siglo XXI de la fábrica de alfileres". Por esta razón, el Ministerio de Desregulación es conocido internamente en el Gobierno como "el Ministerio de los Rendimientos Crecientes".
Milei lo sintetizó tajantemente en Davos: "La omnipotencia del Estado, las regulaciones, destruyen el derecho de propiedad y eso mata los rendimientos crecientes y, por ende, el crecimiento es menor".
Las fronteras de la economía, según Milei y Reidel
A través de herramientas matemáticas avanzadas como la optimización dinámica no cóncava y pruebas asistidas por computadora, el modelo matemático desarrollado por Milei y Reidel demuestra que existen fronteras invisibles para la teoría tradicional:
A través de herramientas matemáticas avanzadas como la optimización dinámica no cóncava y demostraciones asistidas por computadora, el modelo matemático desarrollado por Milei y Reidel demuestra que existen fronteras invisibles para la teoría tradicional:
-El umbral de extinción: "Hay un nivel de capital debajo del cual una economía ya no puede mantenerse: lo que produce no alcanza para reponer lo que se gasta". Bajo este límite, "se haga lo que se haga, toda trayectoria termina en cero".
-El piso de retorno: Una zona donde la economía se mantiene en pie pero "no darle a nadie un motivo para invertir en ella. No muere; se queda quieta. Es la primera vara que sube cuando la regulación empieza a estorbar".
-El umbral de despegue: El punto óptimo de escape. "Pasada esa línea, crecer conviene siempre: cualquier otro camino deja a la economía peor. Quedarse quieto nunca es la mejor decisión".
Encuesta: la "batalla cultural" de Milei no logra sumar apoyo y todos sus ejes retroceden
"Las sociedades que celebran el esfuerzo movilizan más trabajo; aquellas que lo castigan con desprecio —o con incentivos a no trabajar— movilizan menos. Y ese menos cuesta caro", sostiene.
La "batalla cultural" y las cuñas de las regulaciones
El modelo comprueba que si la valoración del esfuerzo se diluye, la capacidad de trabajo disponible cae por debajo de su piso mínimo. Cuando esto ocurre, "el conjunto de economías sostenibles queda vacío: no colapsan las chicas, colapsan todas, arranquen de donde arranquen".
El paper recalca que "la batalla cultural no es un adorno retórico: en este modelo, la valoración social del trabajo es una variable de supervivencia". Toda regulación, traba o trámite de más actúa como una cuña entre el esfuerzo y su fruto. Respecto a esto, el estudio determina tres conclusiones:
-"Toda cuña condena una franja. No importa lo pequeña que sea: al subir el umbral de extinción, economías que ayer eran viables amanecen condenadas".
-"Cerca del piso, la sensibilidad explota. A una economía que opera cerca de su mínimo la destruye una cuña diminuta".
-"Existe una cuña crítica. Pasado cierto punto, no sobrevive ninguna condición inicial: la economía entera queda condenada, arranque de donde arranque".
El documento apunta que "la lección no es que toda regulación mate: es que la regulación consume el espacio donde la vida económica es posible, y ese espacio no se termina de a poco. Se termina de golpe. Una economía puede absorber cien trabas sin drama y desaparecer con la ciento una".
Y concluye: "La regulación excesiva no es un costo más: puede empujar la economía debajo de su umbral de existencia. El costo de la última traba no se mide en puntos de producto; se mide en si la economía sigue existiendo".
LM/ML