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domingo 14 abril, 2019

Facebook y la avalancha de fake news en el mundo digital

La red social se mueve ante un contexto de nuevas legislaciones que delimitan la responsabilidad de las plataformas sobre los contenidos que distribuyen.

por Pablo Helman

Zuckerberg. Desde Facebook, en artículos de opinión, propuso la necesidad de plantear regulaciones globales a la información que transmiten las redes sociales. Foto: AP

La cuestión de las fake news, de las campañas de desinformación, es un desafío para toda la sociedad. Esta misma semana, desde el Frente Renovador, llamaron a un compromiso por no difundirlas, una iniciativa que se suma a la de la diputada Victoria Donda que, en el día de su lanzamiento, contó con la presencia de diputados oficialistas y de la oposición.

Los políticos declaran la necesidad de contar con campañas limpias. Y en paralelo, desde Facebook, entre otras redes se manifiesta la misma necesidad. El 61% de las personas afirma que contar con capacitaciones las ayudaría a identificar noticias reales o falsas de una mejor forma en internet. Mark Zuckerberg publicó una solicitada en el Washington Post (http://bit.ly/zuckerberg-reglas-internet), entre otros medios, en la que pide “un rol más activo de los gobiernos para la regulación de internet”. Y agregó: “Es hora de actualizar las reglas para definir el alcance de la responsabilidad de las personas, las empresas y los gobiernos en el futuro”, algo que sucede en el contexto de nuevas regulaciones en Europa, como la GDPR, el Reglamento General de Protección de Datos (https://eugdpr.org/), que plantea también la responsabilidad de las plataformas en cuanto a los contenidos.

Un contexto en el que Facebook tomó diversas iniciativas, algunas cuestionadas desde instituciones como Adepa.

Esto es de cara a los editores, a los medios, a la veracidad de lo que se produce. En este contexto, una investigación encarada por la propia red señala que “el 69% dice que se sintió muy o algo arrepentido después de descubrir que compartieron un artículo falso”. El 61% pide asistencia en este sentido. Y, como afirma el mismo estudio: “El 62% dice que se sintió muy o algo avergonzado después de descubrir que compartió un contenido relacionado con el discurso del odio”.

Soy Digital. En este contexto, el lanzamiento en la Argentina de la plataforma Soy Digital, de Facebook, es una iniciativa que apunta, precisamente, a los usuarios. Para establecerla, la red contó con el asesoramiento de ONGs (ver columna aparte). PERFIL conversó con Marinelly Díaz, líder de Programas de Facebook para América Latina, que explica cómo a partir del pedido de los usuarios es que surge esta capacitación, que tiene cuatro módulos. Nacido como un elemento formativo en materia de seguridad digital –con seguridad y privacidad como ejes–, hoy fue más allá: el pensamiento crítico y la empatía son sus dos ideas centrales.

“Hoy en día –explica Díaz–, nuestra región tuvo un crecimiento impresionante en cuanto a tecnología. Hay cada vez más personas que tienen acceso a internet y a plataformas digitales. Lo que vimos desde Facebook es que se presentan de manera constante oportunidades de innovar, de conectarnos con otros, de crear comunidades y de crear grupos, de acceder a la información general, lo cual vemos como algo positivo, porque se termina nivelando hacia arriba para muchos. Pero también presenta un reto: los temas vinculados a la desinformación de cómo evaluar críticamente lo que estamos viendo en este mundo digital.

—¿Se refiere a la desinformación vinculada a las noticias?

—También hay retos que tienen que ver con que somos una comunidad global. Y en cómo comprender la diversidad para prevenir discursos ofensivos en línea junto a una cantidad de retos. Con eso como contexto, nos planteamos cómo transformar nuestros programas en alfabetización digital, que tienen que ver con seguridad, privacidad en línea. Y tiene que ver con las personas, no solo en nuestras plataformas, en el mundo digital, a través de Soy Digital, ofrecemos a las personas las habilidades para manejarse en este mundo del siglo XXI. Tenemos que seguir hablando en el mundo digital de estas cuestiones. Tenemos que seguir ofreciendo seguridad, privacidad. Y eso lo englobamos dentro del concepto de “tu huella digital”. A eso sumarle habilidades vinculadas al pensamiento crítico.

—¿Cómo definiría el “pensamiento crítico” en relación con la actividad de los usuarios en internet?

—Poder distinguir lo que es real de lo que es falso en línea. Tener la capacidad de preguntarnos qué es lo que estamos viendo, quién lo publicó y por qué pudo haberlo publicado. O sea, llevarlo a un momento de poder pararse y reflexionar y poder tener herramientas para discernir qué es lo verdadero y qué es lo falso.

—¿Qué acciones hace específicamente internet en este sentido?

—Desde el año pasado tuvimos necesidad y oportunidad con mucho convencimiento de implementar en la plataforma una serie de mejoras para detectar de mejor manera noticias falsas. Hablamos de mejoras que tienen que ver con la inteligencia artificial, aumentamos de manera impresionante el equipo de personas que están revisando permanentemente para detectar noticias falsas.

—¿Intervienen seres humanos en esa detección? ¿O es un algoritmo?

—Contamos con un equipo de personas que, desde el año pasado, casi se duplicó, que están en todo el mundo, y cada vez que alguien reporta un contenido que es ofensivo, ya sea por bullying, algo ofensivo por la razón que fuera, hay un equipo de humanos revisando si eso realmente está violando nuestros estándares comunitarios. El año pasado dijimos: tenemos que mejorar todo esto en la plataforma. Y nos dimos cuenta de algo muy importante: que tú puedes hacer todas las reformas que quieras, pero si esas mejoras tecnológicas no vienen acompañadas de que el usuario tenga las habilidades que se necesitan... que son justamente las que presentamos hoy. Y esto es un paso más que estamos dando. No solamente hacer lo que tenemos que hacer, sino también brindarle al usuario las herramientas para poder navegar en el mundo digital, como Soy Digital, y ser un ciudadano digital: saber cuáles son las obligaciones y los derechos que tenemos dentro del mundo digital.

—El concepto que manejan es el de ciudadanía digital...

—Así como alguien entiende qué es ser un ciudadano argentino, o venezolano en mi caso, lo mismo ocurre en el mundo digital. Por eso es clave el pensamiento crítico, una habilidad fundamental. La segunda habilidad en la que estamos haciendo especial énfasis es la empatía. Luego de determinar que una información es verdadera, también se debe pensar en el impacto que tiene compartirla. Qué le puede producir a otra persona. No basta con que sea cierto o no. A veces, puede suceder con una imagen, que a alguien no le agrade lo que yo le esté mostrando, porque ofende, hace daño. A una persona o a un grupo, por poner cualquier ejemplo.

—¿Cómo definen la empatía en la red?

—La empatía es clave en el mundo de hoy en día, porque la manera en que nos relacionamos es distinta. Ahora tú y yo estamos conversando, nos vemos las expresiones faciales, pero en el mundo digital eso no sucede. Es parte de lo que queremos proponerles a las personas. Que puedan detenerse y reflexionar sobre estas diferencias y entender no solamente críticamente, sino también empáticamente, lo que reciben.

—¿Cómo se hace para no confundir la empatía con pensar que todos piensan igual que nosotros? A veces las redes nos producen esa sensación.

—La capacitación va un poco en ese sentido. Está diseñada de forma de que la pueda comprender un joven de 15 años o un señor de 80. La clave es entender que todo lo que se dice es una perspectiva. Y que hay gente que puede entender que hay otra gente que piensa distinto. La manera en que lo presentamos tiene que ver con la facilidad. Lo que transmitimos son ideas como la de la perspectiva, los puntos de vista. Cómo influyen los contextos, la educación, el lugar en que crecimos. Desde esa manera presentamos la empatía.

“La polarización facilita las campañas de desinformación”

Natalia Aruguete, junto a otros académicos, viene pensando la cuestión de las fake news. Su campo de análisis es especialmente Twitter. Sus análisis demuestran qué pasa en las redes en momentos de particular tensión en las discusiones: cuando la grieta es más fuerte. Su último motivo de estudio fue la proliferación de estas cuestiones en la campaña de Jair Bolsonaro, que tuvo amplio despliegue en WhatsApp (cuyo dueño es Facebook).

Comienza el diálogo con PERFIL con un a aclaración que podría sorprender: “No es correcto decir que fake news y noticias falsas son lo mismo”, y aclara que, en cambio, “es correcto hablar de campañas de desinformación y usarlo como sinónimo de fake news. Las noticias falsas existen desde siempre. Y no siempre, ni necesariamente, las noticias falsas tienen un propósito político. Nosotros lo que vemos es que en las fake news hay un propósito político, que tiene que ver con una política de tierra arrasada, o sea de acallar a quienes puedan estar participando de una discusión en un evento político”.

Según su análisis, hay algunos conceptos a tener en cuenta. Uno es precisamente el de fake news mills: “El investigador David Lazer define las fake news por la fuente que les da origen, antes que por la veracidad del contenido. Pone el foco en el tipo de características que identifican a un generador de noticias falsas (fake news mills), tales como la ausencia de datos que permitan verificar la autoría de los artículos, la ausencia de dirección física o legal y la producción de material apócrifo con objetivos políticos”.

Otra idea a tener en cuenta es la de “astroturfing que, en redes sociales, significa crear una red artificial de usuarios y medios para generar la percepción de que existe una comunidad de apoyo a un candidato o partido”.

Origen. Para Aruguete, “este proceso se produce a través de la violencia en la respuesta: las fake news tienen que ver no solo con el contenido de la noticia falsa, sino también con el generador de la noticia falsa. El sentido es acallar el debate. Esto sucede a partir de un mecanismo de desinformación”.

Señala que “hay dos elementos a tener en cuenta: el armado tiene que ver con un contenido falso que, a sabiendas de quién lo produce, es así. Hay un propósito que es así. Pero también hay un sentido de propagar la información a través de estas redes de fake news mills, que sean fuentes, generadores. Y una comunidad de usuarios que acogen esas noticias falsas en la medida en que le resuena esa información. Por eso, las elecciones suelen ser escenarios propensos para las noticias falsas. Son escenarios de una fuerte polarización política”.

¿Limitarlas es censurar? Aruguete cita a Martín Becerra: “La libertad de expresión no es absoluta, tiene límites. Es antipático decirlo porque es un derecho, pero también hay otros derechos, como el derecho a no ser abusado, violentado o discriminado”.

 


 

Formación de ciudadanos (digitales)

El objetivo de Soy Digital es poder capacitar de manera gratuita a un número aproximado de 5 mil personas, en más de diez provincias argentinas. Los talleres se darán en escuelas, universidades, municipios, organizaciones sociales y fundaciones. Los mismos serán intensivos y tendrán una duración aproximada de tres horas. Los contenidos tendrán un enfoque social y educativo respecto a los usos, apropiaciones y vínculos que se dan con las tecnologías digitales.

Internet es un espacio en donde las personas se encuentran formando su identidad (digital). Todos los datos personales que se brindan forman una huella. Esta reputación online está conformada por cada foto, video, like, comentario o sitio que se visita, y funciona como una especie de carta de presentación ante el mundo. Como en todo espacio público (la web lo es), existen problemáticas sociales como la discriminación o la violencia digital, el abuso sexual web (grooming) o la viralización de imágenes sin permiso. Todas estas acciones humanas requieren de comprensión y análisis para poder medir las consecuencias que generan. Acá entran en juego valores inherentes a la ciudadanía: el respeto y la responsabilidad por los derechos de los demás, la empatía (el ponerse en el lugar del otro), la honestidad, la búsqueda de justicia y equidad y, en suma, la convivencia en una comunidad.

A su vez internet, en tanto medio de comunicación, es el espacio en donde las personas se informan y por ende donde se construye conocimiento y sentido de la realidad. En los últimos años surgió una creciente problemática denominada “desinformación”, conocida popularmente como “noticias falsas”. Esto no es una novedad en la sociedad. Internet no inventó las informaciones erróneas o los rumores, pero sí es la plataforma con la llegada más masiva. Por eso, urge crear espacios reflexivos. Algunas de las tácticas para detectar “noticias falsas” son: la comparación de fuentes de información, la validación de las cuentas o sitios que publican noticias, el chequeo de datos del autor o autora, la reflexión acerca del objetivo del título de la noticia, el género de la información (si es una noticia o un contenido auspiciado) y también la fecha (para ver si es actual o si aporta hechos nuevos).

*Ezequiel Passeron. Director ejecutivo de Faro Digital.


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