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La oscura historia de "La influencer siniestra": el documental de Netflix sobre una coach de crianza acusada de abuso infantil

La producción reconstruye el estremecedor caso de la terapeuta e influencer Jodi Hildebrandt, condenada por graves episodios de maltrato infantil. A través de testimonios, archivos judiciales y material inédito, expone cómo su discurso de disciplina y valores terminó derivando en dinámicas de control, manipulación y violencia.

La influencer siniestra en Netflix
La influencer siniestra en Netflix | Netflix

El pasado 30 de diciembre, Netflix estrenó “La influencer siniestra: La historia de Jodi Hildebrandt”, un documental de true crime que reconstruye el caso real de abuso infantil ocurrido en Utah (Estados Unidos) y que involucra a la terapeuta y coach familiar Jodi Hildebrandt y a la creadora de contenidos Ruby Franke. La producción examina cómo una figura influyente en redes sociales y en el ámbito de la crianza terminó condenada por múltiples cargos de abuso infantil agravado, en un proceso judicial que conmocionó a la opinión pública.

Desde su lanzamiento, el filme se posicionó rápidamente entre lo más visto en la Argentina, alcanzando el top 2 del ranking de Netflix, y generando un fuerte impacto entre los usuarios por la crudeza de su relato y la exposición de dinámicas de manipulación psicológica, aislamiento y castigo extremo ejercidas sobre menores.

El documental repasa la trayectoria pública de Hildebrandt, quien durante años construyó una imagen asociada al bienestar familiar, la disciplina, la moral y el desarrollo personal, ganando visibilidad como consejera y referente en comunidades religiosas y plataformas digitales. Esa autoridad simbólica fue clave para sostener prácticas que, con el tiempo, quedarían bajo investigación judicial.

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A través de testimonios, material de archivo, reconstrucciones y análisis de especialistas, la producción avanza sin caer en el morbo y se enfoca en entender cómo fue posible que una figura pública llegara tan lejos sin ser cuestionada. El caso se convierte así en una advertencia sobre los riesgos de la cultura influencer, la falta de controles y el peligro de confundir valores morales con autoridad incuestionable.

De terapeuta respetada a figura central de un caso criminal

Jodi Hildebrandt era una consejera y coach familiar con licencia, fundadora de la empresa de coaching personal ConneXions, y una voz influyente dentro de su comunidad religiosa en Utah. Su discurso se apoyaba en la disciplina estricta, la corrección moral y la idea de “arreglar” conductas consideradas desviadas, combinando lenguaje terapéutico con referencias espirituales.

Su camino se cruzó con el de Ruby Franke, una youtuber conocida por su canal familiar 8 Passengers, donde mostraba la vida cotidiana con su esposo Kevin Franke y sus seis hijos. La relación entre ambas comenzó como un vínculo profesional, pero con el tiempo evolucionó hacia una colaboración estrecha que incluyó convivencia y decisiones compartidas sobre la educación y disciplina de los hijos de Franke.

El documental sigue esa transformación que va de la asesoría inicial a una relación cada vez más cerrada y excluyente, en la que Hildebrandt fue ganando influencia directa sobre la dinámica familiar. Según la reconstrucción que presenta la película, ambas comenzaron a tomar decisiones cada vez más extremas sobre cómo “corregir” el comportamiento de los niños.

La influencer siniestra en Netflix
Jodi Hildebrandt y Ruby Franke.

La directora Skye Borgman explicó en diálogo con Netflix que, al investigar el caso, advirtió que el foco mediático estaba puesto casi exclusivamente en Ruby Franke. “Había oído hablar de esta historia, y en realidad era simplemente ‘Ruby Franke, Ruby Franke, Ruby Franke’”, relató. Sin embargo, al profundizar en la investigación, concluyó que Hildebrandt estaba en el centro de los acontecimientos. “El simple hecho de que este niño escapara de la casa de Jodi Hildebrandt, donde ocurre el abuso, no de la casa de su madre, fue la bola de nieve en la cima de la colina. Eso, para mí, fue la parte más simple y diabólica de la historia”.

La producción también muestra cómo Hildebrandt utilizó su lugar de autoridad profesional y su carisma digital para ejercer control sobre adultos vulnerables, creando pequeños círculos cerrados de seguidores y validando castigos bajo el argumento de la corrección moral. El lenguaje espiritual y la validación en redes funcionaron como herramientas clave para sostener su poder durante años.

“Si ese niño no se hubiera escapado ese día, creo que esos niños probablemente no estarían con nosotros hoy”, reflexionó Borgman, aludiendo al episodio que destapó el caso y permitió la intervención policial.

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La fuga del niño, las detenciones y las condenas

El punto de quiebre ocurrió el 30 de agosto de 2023, cuando el hijo de 12 años de Ruby Franke logró escapar de la casa de Hildebrandt y pedir ayuda a un vecino. El niño llegó visiblemente desnutrido, con heridas en las muñecas y los tobillos y un estado físico alarmante. Las imágenes de la cámara de seguridad que registra ese momento abren el documental y marcan el tono de la narración.

Al comprender la gravedad de la situación, el vecino dio aviso a la policía. Las autoridades acudieron al domicilio y encontraron a la hija de 9 años de Franke en condiciones igualmente preocupantes. Ambos menores fueron puestos bajo protección de los servicios sociales, y la investigación se amplió al resto de los niños.

Ese mismo día, Hildebrandt y Franke fueron arrestadas y posteriormente se declararon culpables de múltiples cargos de abuso infantil agravado. En febrero de 2024, fueron sentenciadas a cuatro penas consecutivas de entre 1 y 15 años, lo que, bajo la ley de Utah, implica que pueden pasar entre 4 y 30 años en prisión antes de optar a algún tipo de libertad condicional.

Actualmente, ambas se encuentran recluidas en el Utah State Correctional Facility, con una primera audiencia ante la junta de libertad condicional programada para diciembre de 2026. Debido a la gravedad de las acusaciones, Hildebrandt entregó voluntariamente su licencia de consejera de salud mental en septiembre de 2023.

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Utah State Correctional Facility.

Según Borgman, incluso en prisión Hildebrandt habría continuado con patrones similares de conducta: “(Jodi) creaba pequeños grupos de mujeres para hablarles sobre adicciones y buscaba personas con adicciones a las drogas o al alcohol. Buscaba personas vulnerables e intentaba guiarlas o aconsejarlas dentro de la prisión. Así que, parece que sigue haciendo lo que hacía afuera”.

El documental también aborda el impacto emocional posterior al rescate. En los días siguientes, personas cercanas señalaron que los niños presentaban signos de aislamiento extremo y temor. “Todo esto sucedía a plena vista y se transmitía al mundo”, subrayó Borgman, subrayando la paradoja de un abuso que se desarrolló bajo los focos de las redes sociales.

RV CP