martes 27 de septiembre de 2022

La revolución tiene botas de taco alto

Martín Bossi y Fernando Dente protagonizan Kinky Boots, la adaptación dirigida por Ricky Pashkus del famoso musical de zapatos rojos. Sostienen que la obra es el perfecto material para reírse del machirulo y continuar el proceso de deconstrucción.

28-12-2019 02:30

Martincito, vení” dice Fernando Dente, llamando a Martín Bo-ssi. Irradian, para ser sinceros, energía de musical. Eso, una semana antes de Navidad, es un logro. Es lógico: estrenan el 15 de enero en el Teatro Astral la versión local de Kinky Boots, la clásica historia de Charlie salvando el negocio de zapatos familiar a partir de introducir en el pueblo la potencia drag y feliz de Lola. Bossi es Lola y Dente es Charlie. En los papeles, Bossi es el salto evolutivo del capocómico. Y lo ha demostrado en el Bailando, en su Martín Bossi Master Show, en El Host, el show. Dente es el musical. Es la forma en que el himno de Broadway puede respirar en nuestras tablas, y alguien que desde High School Musical y su versión argentina supo moverse a sus anchas en el musical como evento popular. Y ahora celebran la llegada de Kinky Boots a Argentina.

—¿Qué creen que define a   “Kinky Boots”, pos-Broadway y después del cine?

DENTE: Kinky Boots es la primera vez que hago una obra que vi. Es una obra que mezcla lo mejor de todos los musicales. Tiene mucho humor, una historia que te permite empatizar, el personaje de Lola y las drags, un mundo bellísimo visualmente y la música de Cyndi Lauper. Tiene mucho corazón: habla de aceptarse y aceptar. Las drag queen están cruzadas 100% por la aceptación.

BOSSI: La comedia es humor ¿no? El humor es tragedia más tiempo. Vas a la tele y te preguntan si sos peronista, radical, macrista, kirchnerista, si mataste a Kennedy. Pasa y no pasa nada. El tema de la deconstrucción y que implican los sueños, del taco como algo que ya no es pertenencia solo de la mujer, es algo que yo creo que es la primera vez que se puede hacer comedia fuerte con eso en nuestro país. Es el momento justo. Ya nos podemos reír sanamente y aprendiendo.

—Nuestra revista, esa que ha llenado desde siempre la calle Corrientes, más allá de los nombres que nos ha dado, ha sido también un lugar donde esa violencia con lo distinto ha sido muy visible.

BOSSI: Acá se pone en evidencia el machirulo como punto atractivo a exponer. Exponer humorísticamente al machirulo.

DENTE: Sí, el que todos tenemos adentro también.

BOSSI: Todos. Estamos aprendiendo a dejar de serlo. Kinky Boots es la deconstrucción misma hecha comedia.

—¿Qué es la libertad para ustedes?

DENTE: Es un momento contradictorio del mundo. Por un lado, todo avanzó muy rápido en cuanto poder salir a gritar quién sos y mismo hoy sigue en evolución eso también. El género no binario… se sigue desarrollando. Hay tantas identidades como tantas personas existen. Eso trajo como contraofensiva un rechazo muy grande, violento. Ser quien uno es y mostrarlo, y darle rienda libre a eso, es un gran acto de valentía y de hacer política (sea desde las vestimentas o de cómo querés que te traten). La libertad es estar peleando esa batalla de alguna manera.

BOSSI: ¿Qué podría agregar a eso?

—¿Qué sumaron al ADN de la obra con esta versión?

BOSSI: Creo que tenemos algo grande en manos con Ricky Pashkus, con Fer, con Sofi Morandi, conmigo, y ni hablar con todo el elenco maravilloso que tenemos, con los bailarines. Cuando uno está tan vinculado con otro tipo de mundos, que no tienen que ver con el arte, donde artista es el que baila dos coreografías en un programa o el que gana un concurso de baile es artista, y esto lo digo sin menospreciar a esos concursos que son el maravilloso show de la televisión argentina, te nace una crítica a la hora de a quién se define con la palabra artista. Yo no creo serlo. Los veo acá, a ellos, conectados todos el tiempo, sin el celular y pienso que la guerra no está tan perdida. Yo me pongo un poquito más Dente en este show. El y Elena Roger son los grandes referentes, los Olmedo y Susana de la comedia musical.

DENTE: Yo soy Susana. No me la voy a perder.

BOSSI: Por momentos la obra pasa por la comedia argentina pura, por la cultura argentina. La hicieron en Londres y Estados Unidos y parece estar diseñada para Argentina. Es un guante para nosotros.

—¿Creen que Argentina necesita ponerse un poco más kinky?

DENTE: Nunca está mal estar un poco kinky. Creo que como país somos una sociedad rara (bueno, somos muchos ¿no?). Uno cree que la cultura es como su círculo: yo tengo muchos amigos kinky, y yo amo Buenos Aires, y tuve la suerte de vivir en otros lados. Es una sociedad increíble, a veces literalmente y en el peor sentido. Nunca está de más ponerse más kinky.

BOSSI: Yo tengo 15 años más que él, y al mirar para atrás, sacando las dictaduras, pienso en una frase de Fito Páez que dice “¡Ey!, Buenos Aires, ¿qué te pasa? es con vos” y dice “te hace falta mambo y te sobra pasarela”. A Buenos Aires le sobra pasarela. Mucha pose hay y poco mambo. A Buenos Aires le falta mucho kinky del mejor, del sano, en paz. Yo creo que Buenos Aires tiene que ser una ciudad que hace más el amor y que disfruta más del sexo y del rock n’ roll. Venimos de cuatro años de mucha marcha, de mucho tecno, de mucho chill out, de mucho trap. Tienen que seguir estando el trap, pero mezclar un poco con el rock, con el tango, y todo eso mezclado con algo kinky. Para volver a ser el Buenos Aires y la Argentina que fuimos. Ya no está Miguel Abuelo que era kinky, ya no está Cerati que era kinky, ya no está Roberto Sánchez que era kinky. No está Moura que era kinky. María Elena Walsh que era kinky. Guinzburg que era kinky. Olmedo, que era el rey del kinky. Perdimos mucho kinky y tuvimos que venir a pintar la ciudad de eso.

DENTE: En botas.

 

El Exito de no estar

—¿Qué representa esta obra para ustedes hoy?

BOSSI: Lola es un traje que si bien me llevó nueve meses, me estaba esperando a mis 45 años. Charlie es un desafío para Fer Dente, que no se mueve tanto, que es casi una prueba porque implica no moverse tanto.Hay una frase de Facundo Cabral: “No estás deprimido, estás distraído de lo que te rodea”. Mi éxito es levantarme, tener a mi madre, amigos, un amor que está por llegar, y así Kinky Boots meta 5 mil o 10 mil personas, mi éxito es ser ahora amigo de Fer. Soy muy exigente con la amistad. Hay mucha falsedad en el medio. Sufro el mundo del espectáculo, no me gusta el show-business, el mundo de la desgracia. No me interesa nada. Después desaparecer y no existir.

DENTE: Bastante parecido, solo que yo estoy entrando en eso por nuestras diferentes etapas. El éxito es darle lugar a quién quiero ser. Cómo ensayo, en qué trabajo, no dar nada por sentado, no es cotidiano encontrar un compañero como Martín, y lo disfrutamos ya, ahora, porque lo que suceda con los tickets nos escapa. Siempre va a quedar esto: que hacemos lo que amamos. A los 10 decidí ser actor, y por la familia que tenía era tan difícil como ser astronauta. Yo ya gané.

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