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INTERNACIONAL / Entrevista
domingo 17 noviembre, 2019

Bolivia: desesperado pedido de un papá argentino por la vida de su hijo

Facundo Molares se encuentra internado por un problema renal en Santa Cruz de la Sierra. Pero en Bolivia reina el caos y el miedo. Su padre viajó a verlo y fue interrogado por la policía.

por Juan Pablo Álvarez

Facundo Molares Schoenfeld se encuentra en Bolivia. Foto: Foto personal

Facundo Molares Schoenfeld es un argentino de 44 años que años atrás formó parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Hace unos días, se supo que estaba internado en Bolivia y circularon decenas de versiones respecto de qué estaba haciendo en el país vecino.

En una entrevista con PERFIL, su padre, el juez chubutense Néstor Hugo Molares, explicó la situación y aseguró que lo único que quiere es que se resguarde la salud de su hijo y desmintió cualquier vinculación actual de Facundo con algún grupo guerrillero. Afirmó que había viajado al país andino como fotorreportero y que allí se le presentó un problema de salud. Además, contó la odisea que debió vivir ante el acoso de las fuerzas de seguridad bolivianas cuando viajó a ver a su hijo

- ¿Pudo ver a Facundo desde que está internado en Bolivia?

- Llegamos a Santa Cruz de la Sierra el 12 de noviembre a la noche, porque el día anterior nos había llegado un llamado anónimo en el que nos decían que mi hijo estaba mal y lo habían internado. Salimos corriendo con mi señora, que no es la mamá de Facundo (ella falleció), tomamos el vuelo que conseguimos y llegamos al Hospital Japonés a las 21 horas aproximadamente. Al llegar, pregunto por mi hijo y me dicen que no había ningún Facundo Molares registrado. Me dicen que hay un NN. Pido verlo, entro en la sala y estaba sin conocimiento, con un coma inducido, con respirador y sondas. Pido hablar con el médico, para saber su estado. El médico toma unas radiografías y me explica que tiene perdigones alojados en la cabeza, pero que no eran recientes, que estaban dentro del cerebro y eran de vieja data. Pregunto si eso acarrea peligro y me dicen que no. Que el problema que Facundo es que los riñones no le funcionan.

- Es decir, el problema de salud de su hijo no tiene vínculo alguno con enfrentamientos ante los conflictos actuales. 

- Exacto. Allá lo estaba atendiendo una nefróloga por el problema renal que le descubrieron, ya que él desconocía tener esta afección. Nunca tuvo un síntoma, quizás sea un proceso interno y es casualidad que se haya descompuesto en este lugar. Contrariamente a lo que se afirma en algunos medios, no tiene ninguna herida de bala. Es absolutamente falso que tenga una herida de bala. Tampoco es cierto que lo hayan capturado en un tiroteo. 

- Una vez en el hospital, ¿lo dejaron quedarse con su hijo?

-Solo quince minutos. Fui a comprar medicamentos enfrente y cuando volví me encuentro con un vehículo y tres personas que se identifican como policías. Me dicen que los acompañe a una comisaría. yo tenía renuencia a acompañarlos. Les decía "cualquier declaración que quieran tomarme puedo darla acá" y me dijeron que no, que los tenía que acompañar. Cuando yo les pedí una orden de un juez, como corresponde, y que me digan bajo qué condiciones vo,y me respondieron "basta, acompáñenos", ahí sacaron las esposas y me agarraron el brazo. No me llegaron a esposar porque cuando vi que las cosas iban en esos términos dije: "Bueno, vamos". 

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- ¿Dónde los llevaron?

-Nos movilizaron 60 kilómetros desde donde estaba. Cuando le quise mandar un WhatsApp a un amigo para contarle que me estaban trasladando me sacaron el celular y nos tuvieron 25 horas incomunicados y sometidos a interrogatorios. No ejercieron violencia física, pero si psicológica. Nos liberaron recién al otro día, prácticamente sin comer ni servicios sanitarios. Pedí hablar con el abogado, llamar al cónsul, pero me fue negado todo el tiempo. No voy a reproducir los términos en los que me trataron, exacerbados por una situación política muy caótica. Nos soltaron el miércoles a las 10 de la noche y volvimos en un taxi dudoso. Nos dijeron que tuviéramos cuidado, porque si se sabía mi apellido nos iban a masacrar. Yo estaba muy preocupado por mi señora, por lo que me fui al aeropuerto y abordamos un avión. A mi hijo lo pude ver 15 minutos. Me impidieron todo tipo de contacto y de acercamiento. 

- A quienes lo llevaron, ¿ni siquiera los intimidó el hecho de que usted sea juez?

- Me dijeron que en Bolivia las leyes las manejan ellos. Además, el hecho de que seamos argentinos fue un factor de mayor irritación, al parecer.

- ¿Cuál es la situación actual de Facundo?

- Él sigue en coma inducido. Sigo lo que pasa por el cónsul argentino en Santa Cruz de la Sierra. Estoy haciendo gestiones con el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, La Cruz Roja Internacional, la Iglesia Católica y haré gestiones ante Corte Internamericana de Derechos Humanos.

- ¿Cuál es el vínculo de su hijo con las FARC?

- Él fue oficial de las FARC, pero en 2017 entregó las armas y dejó toda actividad, en el marco de un proceso de paz homologado por Naciones Unidas. Siguió haciendo política como militante y el Partido Comunista de Argentina lo eligió para que sea fotorreportero de la Revista Centenario. Por ese trabajo viajó a Bolivia. Que quede claro que se retiró de Colombia y no volvió más a las armas. Y no es miembro del grupo guerrillero FARC disidente como se dijo. No se puede acusar a alguien por el pasado ni perseguirlo por cuestiones políticas ni ideológicas. Hay una utilización política de esto, que es conveniente para algunos sectores. Yo no voy a permitir que se utilice a mi hijo como un tributo. Si tienen elementos de prueba que lo imputen del delito que consideran que cometió, que le hagan un juicio justo y si tiene alguna condena que la cumpla. No es un contratado de las FARC, ni del gobierno boliviano anterior, ni ninguna de las barbaridades que se han dicho.

- ¿Se le endilga algún hecho delictivo reciente?

- Hay un reportaje a un oficial de policía boliviana que dice que se le endilgan nueve causas y qué se yo. Cosas que deberán probar. Yo lo que quiero es que se protejab su salud y su integridad. Después veremos cómo se comprueba si ha cometido un ilícito en Bolivia, cosa que dudo mucho.

- ¿Su intención es que cuando salga del coma inducido viaje a nuestro país?

- Creo que la atención médica en Argentina puede ser mejor que la que recibe allá. Me gustaría que, si evoluciona bien, pueda ser trasladado en un vuelo sanitario y que prosiga la causa que tienen contra él en Bolivia. Para eso existen los abogados, los juicios y los procesos. Pero dentro del orden cívico y constitucional. Por ahora hay que esperar que la hemodiálisis haga efecto. 

- ¿Cómo siente que se trató el caso de su hijo?

- Hubo mucha información falsa. Circula en YouTube con una supuesta captura de mi hijo, en la que se ve a alguien esposado en la espalda, tirado el suelo. Algo mágico, una película. Ni siquiera sectores de la policía sostienen eso. Pero una vez que eso está lanzado al aire sabemos cómo funciona.

JPA/MC


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