La Justicia de Córdoba avanza en la investigación por la muerte de Leandro Andrés Bertazzo, el instructor de vuelo de 42 años que cayó al vacío desde una avioneta en pleno vuelo mientras realizaba una práctica con una alumna. La causa quedó en manos de la fiscal de Río Segundo, Patricia Baulies, quien analiza como principal hipótesis que el piloto se quitó la vida, aunque la investigación continúa para determinar con precisión las circunstancias del hecho.
El episodio ocurrió el sábado, cuando Bertazzo realizaba un vuelo de instrucción a bordo de un Cessna C-150 junto a una joven de 22 años. La alumna ya contaba con licencia de piloto, pero debía completar horas obligatorias de vuelo bajo la supervisión de un instructor habilitado. Se trataba del segundo vuelo que el piloto efectuaba ese día desde el aeródromo Coronel Olmedo.
Según declaró la joven ante los investigadores, durante el trayecto Bertazzo le pidió que mantuviera el rumbo de la aeronave y le dijo: “Vos sabés lo que tenés que hacer”. Inmediatamente después, se quitó los auriculares, acomodó sus pertenencias, guardó su teléfono celular, se desabrochó el cinturón de seguridad, abrió la puerta del avión y se arrojó al vacío.
La aeronave sobrevolaba un sector rural de Toledo, en el departamento Río Segundo, a unos 250 metros de altura. Pese al dramático episodio, la alumna logró conservar la calma, informó la situación a los controladores aéreos y aterrizó la aeronave sin inconvenientes.
Mientras tanto, se desplegó un operativo de búsqueda integrado por efectivos policiales y personal vinculado a la escuela de vuelo. Horas más tarde, el cuerpo del instructor fue encontrado en un lote de la zona.
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Bertazzo era piloto comercial, instructor de vuelo y formaba parte desde hacía cuatro años del plantel de Flying Parrot Córdoba. Además de su experiencia en Argentina, había trabajado en Chile y recientemente había iniciado gestiones para incorporarse a una empresa privada de aviación.
En sus perfiles profesionales informaba que poseía la licencia de Piloto de Transporte de Línea Aérea (ATP) otorgada por la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, la máxima certificación para pilotos comerciales. Ese nivel exige una extensa preparación, aprobar un examen específico y acreditar alrededor de 1.500 horas de vuelo.
Quienes compartían el trabajo con él aseguraron que era un profesional muy respetado, con amplia experiencia y siempre dispuesto a colaborar con los alumnos que daban sus primeros pasos en la aviación.
El director de Flying Parrot Córdoba, Eduardo Álvarez, recordó cómo había sido el inicio de la jornada y aseguró que nadie advirtió señales que hicieran prever un desenlace de esas características.
“Ese día, habíamos visto a Leandro como cualquier otro. Llegó con alegría, a los besos como siempre. Solo llamó la atención que, en lugar de venir con su auto como siempre, le había pedido a un alumno que lo fuera a buscar a la casa donde vivía con sus padres en un barrio de la ciudad de Córdoba. Vinieron conversando lo más bien”, relató.
Álvarez también explicó que el primer vuelo de ese sábado se desarrolló con absoluta normalidad y que Bertazzo había acompañado a un colega que realizaba tareas de reentrenamiento. “No percibimos ninguna anomalía, nada que pudiera derivar en este final”, sostuvo.
Tras el aterrizaje de la alumna, el director de la escuela y otros instructores comenzaron la búsqueda junto con la Policía Rural. Cerca de las 20 fueron los propios compañeros quienes informaron a los padres del piloto sobre lo sucedido.
Durante esa conversación, el padre del instructor reveló un dato que hasta ese momento era desconocido para sus colegas: su hijo estaba atravesando “un mal momento”. Además, comentó que pocos días antes había concurrido a una institución psiquiátrica para realizar una consulta.
Según indicaron desde la escuela de vuelo, Bertazzo era soltero, no tenía hijos y jamás había manifestado problemas personales o de salud mental dentro del ámbito laboral.
El director de Flying Parrot remarcó que la normativa aeronáutica obliga a suspender cualquier actividad cuando un piloto presenta alguna condición que pueda afectar su aptitud para volar. Sin embargo, reconoció que estos casos son extremadamente difíciles de detectar cuando la persona no exterioriza lo que está viviendo.
El récord silencioso que preocupa: los suicidios ya triplican a los homicidios
“Estamos todos shockeados”, expresó Álvarez al describir el impacto que generó la noticia entre compañeros, alumnos y familiares. La investigación judicial también definió qué fuero debía intervenir. En un primer momento se evaluó la participación de la Justicia Federal debido a que el hecho ocurrió a bordo de una aeronave. Sin embargo, finalmente se resolvió que la causa permanezca en la Justicia Provincial.
Una fuente judicial explicó a La Nación que “un eventual homicidio culposo por negligencia del instructor, del piloto, del organizador o del responsable de la actividad, corresponde a la Justicia Provincial”.
Aclaró que la competencia federal solo podría justificarse si durante la investigación surgiera una afectación concreta de la seguridad de la navegación aérea o la posible comisión de alguno de los delitos previstos específicamente por el Código Aeronáutico.
La misma fuente remarcó: “La competencia federal no nace por el solo hecho de tratarse de una aeronave; es necesario que el hecho pueda afectar la seguridad de la navegación aérea, que constituye un interés federal”.
Centro de Asistencia al Suicida: Si vos o alguien que conocés está pasando por una situación difícil, podés comunicarte de forma gratuita y confidencial al 135 (desde Buenos Aires) o al (011) 5275-1135 (desde todo el país).
CS/LT