En medio de una economía que atraviesa una etapa de “reestructuración” y con “pocos instrumentos” para estimular la actividad, el ex asesor económico de Javier Milei, Fausto Spotorno, sostuvo que la reciente reforma laboral apunta principalmente a aliviar la situación de las pequeñas y medianas empresas. “Creo que esta reforma está muy apuntado al tema PYME más que a otra cosa”, afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Y remarcó que el impacto central pasa por el costo de los juicios laborales y las indemnizaciones. Además, agregó que "el tema de reducir el costo cuando alguien tiene una enfermedad y no va a trabajar, eso sobre todo a la PYME le afecta".
Fausto Spotorno es un economista, docente y consultor financiero. Se desempeña como director del Centro de Estudios Económicos Orlando Ferreres y Asociados, y dirige la Escuela de Negocios de la Universidad Argentina de la Empresa. Además, fue parte del Consejo de Asesores Económicos del presidente Javier Milei al inicio de su gobierno, cargo que ocupó durante cuatro meses, hasta julio de 2024.
¿Cuál es tu visión de dónde estamos parados hoy en la economía política? El día después de una nueva victoria de esta magnitud del gobierno en una reforma, también en una semana en la cual las políticas del gobierno llevaron a que los dueños de Fate decidieran cerrar la fábrica.
Hoy no tenemos una cosa como era hace un año, cuando asumió el gobierno, que era la inflación. La inflación nos quemaba la cabeza y era el tema. Hoy como que tenemos varios paquetes para arreglar. Ahí encontramos primer tema. Vamos a lo que nos gusta a los economistas, pero que es lo que menos entiende la gente, lo que nos ha pagado la cuenta muchas veces, que es la parte monetaria y cambiaria. Ahí lo que ves es el gobierno tratando de cubrirse con una frazada que es corta y eso le genera una serie de enredos, que no termina de solventar, como es la cuestión inflación, que se está subiendo desde mitad de año. Ahora parece que febrero va a dar mejor, pero vemos un nivel de inflación que viene subiendo.
Eso significa que hay un excedente de dinero en la economía, de pesos, porque el dólar, por otra parte, está tendiendo a bajar y el gobierno está acumulando reservas. Lo que pasa es que esa acumulación de reservas y esa mayor oferta de dólares que se ve en la economía todavía no se está viendo en la inflación. O sea, no está bajando la inflación y, por lo tanto, el gobierno mantiene la tasa de interés alta para tratar de bajar la inflación.
Todo ese esquema redunda en que, con tasa de interés alta y algún apretón monetario todavía continuado, con altos encajes, producto de lo que habían sido las leliqs, no tenés capacidad monetaria para reactivar la economía. O sea, cuando un país normal quiere reactivar la economía, por ejemplo Estados Unidos, baja la tasa de interés. Pero claro, como vos tenés un enredo en la cuestión monetaria que todavía no terminás de resolver, porque te faltan reservas, porque tenés necesidades por todos lados y poquísimos instrumentos, no podés usar la política monetaria para estimular la economía.
Tampoco podés usar la política fiscal para estimular la economía, porque ahí hay una línea clara del gobierno que es equilibrio fiscal. Entonces no podés irte a déficit. Puede hacer algunas cositas y bajar un poquito el superávit primario, pero muy limitado. Con lo cual, para que el gobierno pueda reactivar una economía que hoy está medio frenada, lo que le queda, no le queda otra, que ir por el lado de las reformas, las reestructuraciones, hacer la reforma laboral y tratar de generar mejores condiciones para que eso suceda.
Y además tené en cuenta que la actividad económica en Argentina se está reestructurando. Se tiene que reestructurar. No voy a decir que nos estamos abriendo al mundo, porque Argentina siempre fue una economía muy hipercerrada, pero estás normalizando la apertura, volviendo a los niveles de apertura que tenías, te diría, pre-cepo, pre 2012.
Y eso implica una reestructuración de la economía, implica que hay sectores que están funcionando con ciertas condiciones que dejaron de existir, por ejemplo el proteccionismo, el caso de los neumáticos, etcétera, o una protección muy fuerte, y que empiezan a encontrarse con un mundo nuevo.
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Además, hace 12 años que estamos peleándonos con el cepo, con lo cual ya en esos 13 años se desarrollaron ecosistemas para funcionar bajo condiciones de economía cerrada y cepo cambiario. Entonces, al sacar todo eso, te encontrás con estas necesidades de reestructuración de la economía.
Lo cual te juega en contra en el corto plazo, porque vos sabés que cualquier reestructuración de empresa, si fuera, imaginate la economía como una empresa, cualquier reestructuración empieza por bajar gastos, reordenarse, recortar ahí donde se está perdiendo plata, donde las cosas no funcionan. Y eso lo estás viendo a nivel de todas las empresas. Después debería aparecer la reinversión y la apuesta a un nuevo producto, un nuevo negocio, lo que fuera. Argentina está viviendo un proceso semejante, pero a nivel país.
Hay, por un lado, una explosión de inversiones en sectores como Vaca Muerta, petróleo y gas, y por el otro un recorte en todos aquellos sectores que están empezando a ver que no están pudiendo competir o que les está costando. Y la verdad es que el gobierno tiene pocas herramientas para acelerar ese proceso. Por lo que te decía, la política monetaria está enredada en su propia sopa de tasa de interés, dólar, emisión monetaria o encaje alto, producto de lo que habían sido las leliqs.
Y la política fiscal también está encajonada en el equilibrio fiscal, porque tampoco tenés crédito, tampoco podrías hacer otra cosa. La única alternativa a eso es volver al año pasado, que es empezar a emitir pesos para inyectar en la economía y tratar de activar la demanda, pero eso te perjudicaría de vuelta, volvería a hacer marcha atrás en todo eso.
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¿Cuál sería la forma en la cual podría empezar a salir? Porque el nudo de la cuestión, por lo que vos decís, es que no hay actividad económica o se retrotrae. Ahora, parecería que la causa principal de eso hoy es que no pueden generar más crédito, bajar la tasa de interés, y entonces el tema ahí es este tema monetario en el que están trabados.
Trataría de aclarar una cosa. Los gobiernos pueden estimular la demanda a corto plazo, es lo máximo que puede hacer un gobierno con política económica para hacer andar la economía. Entonces, este proceso de reestructuración sucedería de cualquier manera, en cualquier condición. Tiene que pasar.
Lo que puede hacer un gobierno con instrumentos de política económica sanos es tratar de estimular la demanda para que ese pasaje sea un poquito más suave. Pero este gobierno no tiene instrumentos de política económica, porque se quemaron hace ya varios años. El año de déficit fiscal y de emisión monetaria quemaron esos instrumentos. Así que no tiene esa capacidad de suavizar impactos la economía argentina.
¿Qué instrumentos tiene? El instrumento que tiene el gobierno es, para mí, tratar de atraer la inversión lo más rápido que puede. De ahí viene el RIGI, de ahí viene la reforma laboral, generar señales que atraigan la inversión, porque la salida de todo esto, aunque el gobierno tuviera la mejor política económica posible, la mejor política fiscal, aunque pudiera usar todas esas herramientas de un país normal, la única salida es mayor inversión en la economía. Porque hay una reestructuración y aquellos sectores que no eran competitivos o que estaban artificialmente generados empiezan a tener problemas. Para que se desarrollen los sectores que sí pueden desarrollarse se requiere inversión, como cualquier crecimiento económico.
Profundicemos ahí entonces, porque para que haya inversión, por ejemplo, la gente tiene que tener salarios que crecen para poder consumir bienes y servicios. Si no, estamos hablando de una inversión en sectores que tienen poco empleo. Empezás a generar una sociedad más desigual y, a la larga, te puede explotar el gobierno o pierde frente a una opción que revierte y va al corto plazo de la emisión, para ser un poco extremo en el escenario.
En realidad la causalidad es al revés. Primero vos tenés la inversión y después los salarios. Porque para que haya más salarios tiene que haber más demanda de trabajadores; para que haya más demanda de trabajadores tuvo que haber alguien que puso plata para invertir y contratar empleados.
Pero es cierto lo que decís. Hoy lo que estamos viendo es inversión en sectores muy específicos. Hay una explicación: son sectores nuevos. En los sectores nuevos no tienen que hacer ese ajuste, ese reordenamiento. No es lo mismo tratar algo nuevo que arreglar algo viejo. Cuando vos comprás algo nuevo es mucho más fácil hacerlo funcionar. Cuando tenés que arreglar algo viejo es más difícil: tenés que arreglar lo viejo y después todo un proceso.
Eso es lo que estamos viendo hoy. Ahora, ¿qué podría hacer el gobierno en este momento para atraer más inversiones? Las reformas laborales son una, pero ojo: hicimos un estudio en la consultora y lo que vimos es que los impactos de las reformas laborales son demorados, no son instantáneos.
Una cosa que podría hacer, por ejemplo, es el tema del cepo, terminar de sacar el cepo cambiario que quedó, que es el cepo a las empresas. Vamos al caso de una multinacional. Si vos sos el CEO de la multinacional y tenés deuda con tu casa matriz porque no le pagaste los dividendos y le decís: “Mirá, la verdad que veo una oportunidad en Argentina importante en tal lugar”, que las hay, porque nosotros asesoramos a grandes empresas y no te miento, debo tener varios clientes pensando en inversiones.
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Ahora, el tema es: me siento con mi CEO global, ¿cómo lo convenzo de que me dé la plata para invertir si todavía no le pagué lo que le debo? Y de hecho es un problema muy común de los CEOs argentinos en este momento. Tengo que decirle a mi jefe: “Che, pasame plata que quiero invertir”, y tu jefe te dice: “Sí, ya que está, usá la que me debés, que todavía no me pagaste”. Te das cuenta de que hay un problema difícil para cualquier CEO, aunque vea la oportunidad de ejecutarla. Entonces, yo creo que ir sacando el cepo sería clave. Hay consultoras internacionales que lo han dicho.
Eso, por ahí, para el argentino de a pie hoy no se ve tanto, porque para el argentino de a pie no está el cepo. Pero para una empresa que le debe cinco, seis, siete años de dividendos a su casa matriz, que además por ahí le pidió plata en algún momento, por ejemplo para atravesar la pandemia, tiene una serie de deudas. Es muy difícil convencer a tu jefe de que te pasen plata para invertir o que algo funcione.
Vamos a la reforma laboral, que dijiste que hiciste un estudio. Ccontame un poco qué estás viendo, porque vemos que, desde los sectores de los sindicatos, de los sectores más combatientes de los trabajadores, inclusive de Pichetto, que no se puede decir que es de izquierda, dicen: “No hay un solo artículo que sea positivo para los trabajadores”.
Bueno, primera cosa que yo diría de la ley es que tiene cosas buenas. Pero volviendo al estudio de reformas laborales pasadas: España, que tuvo una reforma laboral importante en los años 90 y principios de 2000, tuvo 14 leyes de reforma laboral en total. Porque es medio un prueba y error y acá lo que están haciendo es dar un paso en primer lugar.
Yo creo que esta reforma tiene dos objetivos básicamente y creo que está muy apuntado por ahí al tema PYME más que a otra cosa. Creo que en ese sentido está bien reflejado. Por eso es que las grandes empresas dicen: “A ver, ¿por qué?”. Porque el tema de juicios laborales, que es donde se trata de bajar un poco el costo, y el tema de indemnizaciones, al que más impacta es a la PYME, realmente.
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Por eso el FAL le da más fondo a la PYME que a otra cosa, le pide un dos y medio, le da un subsidio de salud. ¿Por qué? Porque en una empresa grande, tiene abogados full time ahí trabajando en eso, ahí es donde no están los juicios laborales en general. Además, ya la selección de personal es suficientemente grande como para evitar esos problemas. Entonces, por muchas razones, en general, las empresas grandes tienen menos problemas judiciales laborales. No digo que no tengan, porque hay casos. Por ahí tiene más un problema sindical...
El tema del FAL, el fondo para los trabajadores, que le da más a la PYME justamente porque a la PYME, cuando se le va un trabajador, le puede hacer un agujero financiero grande. Es fácil de entender. Si hoy una PYME, tiene cinco empleados, y hacés una indemnización que es un mes por sueldo trabajado por año trabajado. Tenés veinte sueldos, cuatro veces tu nómina laboral. En una empresa grande esa relación no existe.
Entonces, para la PYME eso es un tema importante, ese seguro que se le genera a la PYME para los despidos. También el tema de reducir el costo cuando alguien tiene una enfermedad y no va a trabajar. Bueno, eso sobre todo a la PYME le afecta, porque si vos tenés una PYME, tenés dos empleados, uno te falta por cualquier cosa cada tanto, le genera un costo a la persona por faltar. Se hablaba del caso del cáncer, es un caso extremo, pero también tenés lesiones de jugar al fútbol todo el fin de semana; hay un montón de cosas que a veces terminan en faltantes. No por nada Argentina tiene problemas serios de gente que no se presenta a trabajar.
O sea, vos, viéndolo desde un punto de vista objetivo económico, saliéndote de la parte ideológica política, le ves ciertas cosas positivas, pero entendés que hay un rezago y que tiene que haber múltiples más de estas reformas al futuro.
Sí, porque muchas cosas son prueba y error; hay cosas que después te das cuenta que no es necesario. Y además creo que está más apuntado al mundo PYME la reforma. Y también hay que entender que estas cosas llevan tiempo. El tema de contratos temporales, que es muy importante para empresas PYME. Yo te contraté así: soy una PYME, tengo cinco planes, tengo que armar una página web y empezar, por ejemplo, el tema tecnológico, a meterme a vender por internet. Bueno, por ahí te contrato un tipo o dos, un equipo de gente por un tiempo; después, una vez que me enseñan todo, ya no necesito tener tanto tipo de cosas.
Entonces, ese tipo hoy se generan subcontratos, pero el mercado tuvo sus soluciones; creo que hay alternativas que pueden servir. Vamos a ver después cómo funciona todo esto, porque, otra vez, esto de la contratación temporal, de contratos, por ejemplo, de plazo fijo, en Argentina se ha resuelto mucho con monotributo. Bueno, te contrato y vos trabajás para mí, por ejemplo, para hacerme la página web y se resuelve de esa manera. Claro, lo que ha pasado mucho en Argentina es que eso terminó en un juicio laboral en algunos casos. Claro.
¿Cómo ves el panorama para el resto del año en las principales variables macroeconómicas?
Mirá, yo creo que vamos a ver un poquito mejor qué pasa a partir de marzo. Por ahora la actividad económica la vemos planchada. Yo me imagino que ese proceso se va a ir revirtiendo más para el segundo semestre. Y la clave aquí es qué tanta inversión logra traer a Argentina en los próximos meses. La inversión siempre viene con mucho rezago; es cierto que cuando se sacó la empresa después de las elecciones hubo como un alivio: “Bueno, vamos a pensar para adelante y por ahí tenemos inversiones”.
Pero de ahí a que efectivamente esa decisión de muchas empresas de decir: “Bueno, voy a empezar a reconstruirme, invertir ahora sí”, a que efectivamente empiece a aparecer el primer ladrillo en la primera planta o la primera máquina comprada, lleva tiempo. Simplemente pensá lo que le cuesta a una persona decir: “Bueno, voy a construir una casa”. Bueno, imaginate lo que le cuesta hacer una inversión más grande.
RM/ff