Perfil
MODO FONTEVECCHIA
El fin de un modelo

Susana Malcorra: “Estados Unidos ya no es el faro de la democracia"

La ex canciller se pronunció a favor de que una mujer conduzca la ONU y alertó sobre el avance del uso de la fuerza como método dominante en la geopolítica actual. Además, advirtió sobre un mundo en transición marcado por la disputa entre Estados Unidos y China, y planteó que Latinoamerica y Europa pueden convertirse en un polo de equilibrio global.

Susana Malcorra 14012026
Susana Malcorra | susanamalcorra.com

Susana Malcorra, ex canciller y ex jefa de gabinete del secretario general de la ONU, sostuvo que el mundo atraviesa “un momento de transición en el que lo que fue ya no es y lo que será aún no se conoce”. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), definió el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur como “mucho más que un acuerdo comercial” y advirtió que el debilitamiento de las Naciones Unidas responde a que las grandes potencias han abandonado el principio de autocontrol y el compromiso con la ley internacional. "Creo que llegó el momento de que haya una mujer a la cabeza de Naciones Unidas. Es algo de lo cual estoy profundamente convencida", señaló.

Susana Malcorra es ingeniera eléctrica y diplomática argentina. Fue la primera mujer en liderar el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, durante la presidencia de Mauricio Macri, entre 2015 y 2017. Cuenta con una carrera de 11 años en la ONU, donde alcanzó el puesto de jefa de gabinete del secretario general Ban Ki-moon, entre 2012 y 2015. Es copresidenta del consejo de administración del International Crisis Group y miembro de organizaciones como el Atlantic Council y Diálogo Interamericano. Además, preside la organización global Women Leaders Voice para el cambio y la inclusión.

Nos gustaría que hagas un balance sobre el acuerdo de Unión Europea y Mercosur y cómo se vive incluso desde allí, con tu mirada más cercana desde Europa, que de hecho es algo que, mientras vos siendo canciller, podríamos decir, se crearon los cimientos para que luego se firmara poco después el acuerdo, que llevó 25 años de idas y vueltas y que parecería ahora que definitivamente se va a llevar adelante con la firma en Paraguay el próximo sábado.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

El acuerdo del Mercosur con la Unión Europea es mucho más que un acuerdo comercial. Y por eso, insistí en todas las formas posibles acá desde España en que Europa entendiera la importancia estratégica. Y si tanto Europa como Latinoamérica están en una situación en la cual se les está dando, se les está exigiendo optar entre Estados Unidos y China, yo creo que es en el interés de ambas regiones tener todas las opciones abiertas.

El que se haya generado esta oportunidad de unir un mercado del tamaño que representa la suma de Europa con el Mercosur, el que se haya entendido que hay un sentido estratégico detrás de esto, un sentido de darnos opciones en común, un sentido de encontrar mecanismos de diálogo que hagan que, por ejemplo, la suma de los países del Mercosur y la Unión Europea puedan fijar posiciones comunes en distintos ámbitos, como, por ejemplo, las Naciones Unidas. Esto tiene una implicancia que es muchísimo mayor que el solo hecho de la transacción comercial, que, por supuesto, de por sí ya es fundamental. Un poco tarde, sin lugar a dudas, pero por supuesto muy satisfecha de que estemos llegando al final del recorrido, aunque hay que reconocer que todavía quedan algunas barreras por superar.

Acuerdo UE-Mercosur: Ganaderos argentinos refutan las críticas de Francia y defienden la carne sudamericana

¿Le asignás alguna causalidad, aunque sea secundaria, que se haya firmado justo la misma semana, antes de terminar la misma semana en que Estados Unidos bombardeó Venezuela?

Sinceramente, no creo. Muchas veces cuando hacemos estos análisis, le asignamos a la evaluación de tercer orden qué impacto puede haber tenido sobre la decisión. Yo creo que esta decisión fue una decisión muy compleja, sobre todo porque Francia se mantuvo en la oposición hasta el ultimísimo momento y, de hecho, fue Italia, a través de la primera ministra Meloni, quien tumbó la decisión en el sentido positivo. Porque si Italia se mantenía del otro lado, lograban el veto que necesitaban por el porcentaje de población de Europa, con Italia incluido. Entonces, me parece que no fue eso, aunque debo decirte que, cuando uno lo analiza desde lo más macro, desde los 30.000 pies de altura, es un momento más que oportuno para tomar esta decisión.

En el caso de Meloni, parecería ser algo más cercano a Milei que a Lula, a pesar de que fue Lula el que más insistió; incluso en el gobierno anterior de Alberto Fernández, que no quería firmar el acuerdo con el Mercosur. Fue siempre Lula el que lo mantuvo. Uno supone, puede suponer correctamente, y te pregunto, que la intervención de Meloni haya tenido más que ver con la relación con Milei.

Creo que la intervención de Meloni tuvo mucho que ver con una evaluación que se hizo desde Italia mismo. Es decir, había una fuerte presión de ciertos sectores de la industria en Italia que estaban muy por la labor de que se firmara esto, y vos sabés muy bien que las cámaras italianas son muy fuertes en la influencia sobre la toma de decisiones del gobierno. Sin duda, afinidades ayudan, y creo que la afinidad entre la primera ministra y el presidente puede haber contribuido aquí.

Me parece que lo que ha pasado es que se sobredimensionó desde Europa, sobre todo desde Francia, pero no solo desde Francia, la cuestión del aspecto agropecuario ganadero de este acuerdo y se le dio un peso al cual en algún punto Meloni se subió. Lo que ocurrió dentro de Italia es que se le explicó a Meloni cuáles eran las oportunidades relativas. Aparte, ya logró algunos reaseguros por parte de la Unión Europea en favor de su sector agrícola ganadero y con eso se está satisfecha, pero sin duda siempre esa pátina de relación detrás ayuda a aceptar las decisiones.

Deshielo en Venezuela: el Gobierno desbloqueó la red social X y liberó por primera vez a presos estadounidenses

Fuiste la argentina que más alto llegó en las Naciones Unidas, la mano derecha de quien fue secretario general Ban Ki-moon. Ahí hubo una discusión acerca de la efectividad de las Naciones Unidas. El propio Trump, en su último discurso, casi que la maltrató, le dijo que no solucionaban nada, que él era el único que podía terminar solucionando los problemas, y ahora tenemos un candidato de Latinoamérica y un argentino, Rafael Grossi, como candidato a secretario general de las Naciones Unidas. Me gustaría, con tu experiencia, un balance de las Naciones Unidas y lo que podría significar un secretario general argentino.

En primer lugar decirte que las Naciones Unidas están en este momento pasando por un momento de baja, sin lugar a dudas. Las Naciones Unidas son muchas cosas, pero entre otras cosas fundamentales es el compromiso de sus estados miembros respecto de la carta que firmaron, que es la carta fundacional de las Naciones Unidas, y particularmente de los cinco gobiernos de los cinco estados que poseen el derecho de veto: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido.

Cuando estos poderes han decidido que aquello que era la base fundamental de la carta, que era el principio de autocontrol, el principio de que en función del bien común, del bien de todos, tenemos que retirarnos del uso de la fuerza, cuando ellos lo dejan de hacer, mal le puede ir a las Naciones Unidas. Y esto está claro en el ejemplo de Ucrania, está claro en el ejemplo de Israel con Gaza y está claro en el ejemplo de Venezuela. Cuando el uso de la fuerza, cuando el uso del poder, inclusive con el objetivo de ganar territorio, se naturaliza, es muy difícil que Naciones Unidas pueda parecer como un sitio próspero y esperanzador.

Yo creo que hay que revertir esto, que hay que trabajar en la reversión, pero de nuevo, no solamente es la estructura de Naciones Unidas la que necesita muchísimo trabajo, muchísima revisión. Naciones Unidas surgió con cincuenta y algo de miembros y hoy tiene 193. Esto la ha vuelto muy compleja, muy difícil de manejar. Pero me parece que el compromiso básico con los principios es lo que está faltando y es lo que es grave.

En cuanto a la candidatura de un argentino, creo que es importante que el país se comprometa. El presidente Milei ha sido muy crítico con Naciones Unidas, así que doy la bienvenida a que haya decidido revisar y que se apoye un candidato para la Secretaría General, porque significa que ha cambiado de opinión respecto de las Naciones Unidas. Espero que esto sea así.

Yo tengo una perspectiva personal muy fuerte: creo que llegó el momento de que haya una mujer a la cabeza de Naciones Unidas. Es algo de lo cual estoy profundamente convencida. Estoy convencida de que el momento lo necesita más que nunca. Cuando yo digo esto, mucha gente me dice: “No, pero tiene que ser por mérito”. La respuesta es: siempre fue por mérito, asumo, cuando todos los hombres que han llegado donde llegaron lo hicieron por mérito. Yo doy por descontado que tendremos candidaturas de mujeres que pueden competir en igual base, en igual nivel de igualdad, a partir del mérito. Le deseo lo mejor a la Argentina, le deseo lo mejor a Grossi, pero tengo que reconocer cuál es mi posición personal.

Día 765: Irán: El feminismo contra los ayatollahs

¿Tu posición sería que fuera Bachelet, entonces, o alguna de las mexicanas?

Hay varias candidaturas, esto recién empieza. Michelle es una posibilidad, Rebeca Ginsburg, de Costa Rica, es otra posibilidad, se habla de la posibilidad de que la primera ministra de Barbados se presente. Todavía el campo está muy en el punto inicial. Creo que es importante que haya opciones para competir, sin lugar a dudas.

La otra cosa que quiero decirte es que no está dado que vaya a ser exclusivamente una candidatura de Latinoamérica. Esto puede ser más amplio. Sabés que no es una regla que haya rotación geográfica, es una práctica, y como las reglas se han roto, te imaginás que las prácticas se pueden romper aún más. Así que yo espero que sea de la región, porque Latinoamérica es una región que creo que puede aportar en este momento a las Naciones Unidas. Y espero que sea la mejor candidata, la mejor candidatura posible, desde las mayores capacidades posibles.

Me gustaría volver sobre el tema de que a Europa le pasa lo mismo que a Latinoamérica. Se ve forzada a decidir entre China y Estados Unidos, pero al mismo tiempo se siente amenazada. En el caso de Europa, por Rusia; en el caso de Latinoamérica, amenazada militarmente me refiero. Una cosa es la alianza comercial entre China o Estados Unidos y otra es la amenaza militar, en el caso de Rusia para Europa y en el caso de Latinoamérica con Estados Unidos. Mostrábamos aquí hace unos días mapas del siglo XVIII donde, en realidad, gran parte de América, toda Latinoamérica, incluso parte de lo que hoy es Norteamérica, estaba unida a Europa en la época del colonialismo, donde el verdadero mapa atlántico unía a Europa y Latinoamérica.

Otra de las perspectivas, una perspectiva geográfica de Trump, es que hay hemisferios: donde está el hemisferio americano con Groenlandia, el sudeste asiático que le queda a China, Eurasia que le queda a Rusia y África como un lugar de disputa. Distinta es la de China con el sur global, que en realidad no es una zona geográfica sino un concepto. ¿Cómo ves vos, desde el punto de vista geopolítico, la posglobalización, si lo pudiera llamar así, y cómo se va a rearmar el mundo? Si en realidad es por hemisferios, si en realidad es por empatía cultural, en el cual probablemente Latinoamérica y Europa tengan más elementos de empatía, más ahora con Inglaterra fuera de la Unión Europea, ¿cómo imaginás ese mundo del futuro?

Lo que es claro es que el mundo que conocíamos está en desaparición. Eso hay que reconocerlo y estamos en ese momento de transición en que lo que fue ya no es y lo que será aún no se conoce. Entonces, esos son los momentos de máxima atención. Detrás de todo esto hay una enorme batalla por el poder entre Estados Unidos y China, donde Rusia juega el papel del que mete el ruido en el medio. Cuando uno mira a Rusia desde el punto de vista de su peso específico, Rusia es más pequeña en su producto bruto interno que la propia Italia. Entonces, lo que hace Rusia es muy hábilmente posicionarse en función de oportunidades y oportunismo, con una visión muy de reflejo histórico de establecer el gran imperio. Entonces, eso es Rusia.

Yo me enfocaría más entre Estados Unidos y China, que son los que están llevando adelante la competencia. China siendo el poder entrante y Estados Unidos, de alguna manera, uno puede decir, el poder menguante. Siempre en la historia que se han producido estos cambios ha habido situaciones muy complicadas en términos generales, con conclusiones bélicas. Lo que yo espero es que se pueda generar una coalición de muchos que vuelvan a los principios de respeto del orden, respeto de la institucionalidad y respeto de la ley internacional. Si esto se lograra, podría haber afinidades que tienen más que ver con principios y cultura que con alineamientos geográficos o de cualquier otro tipo.

No es fácil porque las presiones son múltiples. Vos recién decías que Rusia tiene presión sobre Europa y Estados Unidos la tiene sobre Latinoamérica. Yo te diría que Estados Unidos también la tiene sobre Europa con su interés sobre Groenlandia. Entonces, es un momento en donde nada de lo que conocíamos o cómo lo conocíamos, nada de las formas que usábamos, se aplican, y lo único que se ve es el uso de la fuerza, de distintas maneras, de distintos modos, pero el uso de la fuerza como el método para llevar adelante las ideas. Creo que es muy riesgoso, creo que si las cosas se desarman sin establecer algunos mecanismos de transición, los riesgos, por ejemplo, de hiperobtención por parte de muchos de armas nucleares es muy alto, y eso, por supuesto, nos lleva a una situación que es de una gravedad muy seria.

Denuncian que el SMN lleva 5 meses sin director y el Gobierno quiere volver a poner al funcionario que renunció a ese cargo

Ahora, ¿cuál va a ser exactamente el modelo? Muchos hablan de que las esferas de influencia están instaladas. En general, las esferas de influencia se instalan por persuasión, no por fuerza, y lo que estamos viendo es que parte de eso se está produciendo a partir de la fuerza. Entonces, yo no estoy segura de que las esferas de influencia estén para quedarse, pero también es cierto que hay que tener una propuesta alternativa para poder generar consensos y para poder generar uniones. De nuevo, vuelvo a tu primera pregunta respecto del acuerdo entre Europa y Mercosur. Creo que es una oportunidad precisamente para eso. Ahí iba puesto en el contexto que acabás de preguntar. Ahí iba, porque obviamente la amenaza rusa es la consecuencia del retiro de Estados Unidos de la NATO e inclusive la amenaza de anexar Groenlandia. Es decir, con Estados Unidos y la NATO funcionando, Rusia no era una amenaza o era una amenaza muchísimo menor para Europa.

Ahí me planteaba si finalmente ese concierto de muchos no es casualmente Europa y Latinoamérica, que son los muchos que quedan en esta contienda, por lo menos como zonas grandes o mercados grandes, fuera del de China y el de Estados Unidos. O sea, el acuerdo Mercosur–Unión Europea puede estar siendo algo mucho más grande de lo que estamos viendo y ser un punto de equilibrio en este mundo que pasa a ser bipolar entre China y Estados Unidos.

Bueno, esa es mi aspiración. Este acuerdo es mucho más que un acuerdo comercial, este acuerdo es estratégico. Es precisamente que me parece que este acuerdo puede vertebrar una forma de lectura del mundo en común que ayude muchísimo. Yo debo decirte que hay mucho más allá de Europa y América Latina solamente. África tiene un rol muy importante y poder incorporar, por lo menos, a parte de África en cualquier acción que se haga. Hay sectores en Asia que son realmente muy importantes, que también hay que sumarlos a esto, pero hacerlo desde una visión común, compartida entre Latinoamérica y Europa, me parece que puede hacer una diferencia enorme.

Eso es lo que yo tengo como esperanza a partir de este anuncio. Obviamente estas cosas no pasan por magia, no pasan inmediatamente. Como te dije antes, todavía hay barreras que superar. Pero si se mira con visión estratégica lo que está pasando, creo que realmente es una oportunidad de oro que va mucho más allá de lo que pensábamos aquellos que participábamos en algunos momentos de las negociaciones del acuerdo.

¿Qué opinás del BRIC? Que nació con tantas esperanzas hace 20 años, luego se fue ampliando a muchos más países, generando incluso disensos estratégicos, como el caso de Argentina de no aceptar el ofrecimiento de ingreso porque se había sumado Irán. De aquel BRIC original de Brasil, Rusia, India, China, cuatro grandes potencias tanto territoriales como poblacionales como de producto bruto, a este BRIC, ¿cuál es tu visión del papel que va a cumplir el BRIC en el futuro?

Claramente el BRIC, sumando a Sudáfrica, representa una asociación de un perfil distinto. Vos decías recién que la asociación que representa el acuerdo entre la Unión Europea y Latinoamérica tiene mucho de asociación cultural también. El BRICS no lo tiene. El BRICS tiene claramente, como diríamos en la Argentina, un gaucho de cada pueblo. No hay esa cosa que nutre y une culturalmente. Lo que sí hay es un interés económico muy importante. Entonces, es una asociación de distinto perfil, que obviamente molesta mucho a Estados Unidos, sobre todo porque una de las cosas que plantea el BRICS es el desafío a la preeminencia del dólar.

Entonces, allí tenemos otro tipo de realidad y otro tipo de modelo al cual se han asociado varios, se ha expandido. Fijate que Arabia Saudí es parte del BRICS ahora como país asociado, lo cual es sumamente interesante porque Arabia Saudí es muy cercana a Estados Unidos. Entonces, esto te muestra que los países intentan encontrar formas de balancear sus apuestas y hacer que puedan posicionarse en distintos tableros en un momento de transición del orden mundial. Yo no desprecio para nada el BRICS. Insisto, es una modalidad de asociación totalmente distinta.

Europa busca frenar a Trump con presencia militar en Groenlandia

¿Y cuál es tu visión de la política exterior argentina? No sé si puede comenzar incluso por el BRICS y haber rechazado el ofrecimiento de integrarlo. ¿Fue acertado o desacertado de acuerdo a tu opinión?

Trato de no opinar de la política que accede a Argentina, habiendo sido canciller, trato de minimizar mi intervención. Te voy a responder a lo del BRICS en particular. Mi impresión es que mantener las opciones abiertas siempre sirve. Uno puede ser parte siendo absolutamente proactivo o puede ser parte siendo un poco más pasivo. Quizás lo que correspondía era ser parte de una manera mucho más sosegada. Cerrarse las puertas, en términos generales, me parece que no sirve al interés del país, pero esta es una opinión absolutamente personal.

Es evidente que la Argentina ha decidido, ha elegido un alineamiento muy profundo con Estados Unidos. Esa es la opción que tomó el gobierno. Yo soy de las que cree que hay que intentar siempre mantener opciones y me parece que una incondicionalidad absoluta es un riesgo. A pesar de que, como ha quedado demostrado en las intervenciones recientes de Estados Unidos, ha significado una ayuda importante para el gobierno y para el país. Ahora, estas cosas me parece que hay que mirarlas con una luz de largo aliento, no de corto plazo. Y en ese sentido, yo creo que mantener nuestras opciones lo más abiertas posibles, y por eso insisto, doy la bienvenida al acuerdo con Europa, es muy importante.

Hay distintos intelectuales que piensan que Estados Unidos está saliendo del sistema democrático, que la presidencia Trump está transformando a los Estados Unidos en algo distinto a lo que era o, por lo menos, en una democracia no tan plena como la que se da en Europa y en parte de Latinoamérica. ¿Cuál es tu propia opinión de lo que está sucediendo en Estados Unidos con Trump y del sistema democrático en general?

Es evidente que Estados Unidos ya no es el faro de la democracia como lo veíamos en el pasado. La democracia de Estados Unidos tiene una serie de deficiencias que tiene que superar de alguna manera. Por ejemplo, la representación, el esquema de representación a través de la elección indirecta del presidente o la presidenta, es un modelo que hace que haya una disociación entre el voto popular y quienes eligen a los presidentes. Eso es, me parece a mí, un problema serio, porque cada vez se alienta más a redistribuir los distritos para que la representación se alinee más hacia un lado o hacia el otro.

LT