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La digitalización también empieza en casa

La gestión de los edificios fue uno de los últimos espacios en digitalizarse dentro de la vida urbana. Hoy ese proceso empieza a acelerarse, impulsado por una necesidad simple: que los servicios cotidianos funcionen con la misma eficiencia y transparencia que el resto del mundo digital.

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La digitalización también debe llegar a los consorcios. | CONTENT PERFIL

Durante años la digitalización se pensó como un fenómeno que transformaba industrias: la banca, el comercio, la logística o los medios. Sin embargo, hay un espacio donde ese cambio recién empieza a sentirse con fuerza y que forma parte de la vida cotidiana de millones de personas: los edificios donde vivimos.

La vida urbana está cada vez más mediada por servicios digitales. Pedimos transporte desde una app, pagamos servicios desde el celular y resolvemos trámites en línea. Pero cuando entramos al edificio, muchas veces volvemos a una lógica analógica: procesos manuales, información fragmentada y gestiones que dependen de llamados, planillas o cadenas de mails.

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La digitalización de los consorcios no es simplemente un cambio tecnológico. Es una evolución en la forma de gestionar servicios cotidianos.

Cuando la información está ordenada, accesible y en tiempo real, la dinámica del edificio cambia. Los vecinos pueden entender mejor cómo funciona su consorcio, los administradores tienen herramientas para tomar decisiones con más datos y los proveedores trabajan con procesos más claros. Lo que antes dependía de múltiples intermediaciones pasa a resolverse con mayor previsibilidad.

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Ese orden también tiene impacto económico, aunque muchas veces no sea inmediato o visible. Una gestión más eficiente permite anticipar problemas, optimizar recursos y evitar muchos de los costos que aparecen cuando las decisiones se toman tarde o con información incompleta.

Pero quizás el cambio más profundo es cultural. La digitalización introduce una nueva expectativa en los vecinos: la de poder acceder a información, resolver gestiones y seguir lo que ocurre en su edificio con la misma simplicidad con la que interactúan con otros servicios de su vida diaria.

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En ese sentido, la tecnología no redefine solo cómo se administra un consorcio, sino también cómo se construye la relación entre vecinos, administradores y proveedores.

Durante mucho tiempo, la gestión de los edificios fue uno de los últimos espacios en digitalizarse dentro de la vida urbana. Hoy ese proceso empieza a acelerarse, impulsado por una necesidad simple: que los servicios cotidianos funcionen con la misma eficiencia y transparencia que el resto del mundo digital.

Porque la transformación digital no ocurre únicamente en las grandes industrias. También empieza, cada vez más, en los lugares donde vivimos.

(*) CEO de Octopus PropTech