El Vaticano atraviesa un cambio profundo en su forma de gobierno. En el marco de su primer consistorio como pontífice, el Papa León XIV acordó con los cardenales del mundo instaurar reuniones anuales permanentes para compartir decisiones estratégicas y fortalecer un modelo de cogobierno colegiado dentro de la Iglesia católica.
Del encuentro participaron 170 cardenales, de los 245 que integran el Colegio Cardenalicio. Durante tres sesiones desarrolladas a lo largo de dos jornadas, los purpurados abordaron a puertas cerradas dos ejes centrales propuestos por el Papa: la sinodalidad y la evangelización, pilares del nuevo rumbo eclesial.
Según confirmó el Vaticano, la primera reunión anual se realizará en junio próximo, en Roma, y se extenderá por dos días, con la posibilidad de ampliarse en futuras ediciones.
Un nuevo estilo de liderazgo en la Iglesia
El consistorio marcó también un cambio simbólico y práctico en la dinámica interna del Vaticano. Las sesiones se realizaron en la gran sala de audiencias, con los cardenales distribuidos en mesas redondas, una disposición pensada para favorecer el diálogo horizontal. El propio Papa se sentó junto a ellos, reforzando la idea de cercanía y escucha.
Durante el encuentro, León XIV subrayó la continuidad con el Concilio Vaticano II, al que definió como la guía que permitió a la Iglesia ingresar a la modernidad. Sus palabras se produjeron tras el cierre del Año Jubilar 2025, que reunió a más de 33 millones de peregrinos provenientes de 184 países.
Desde la Oficina de Prensa del Vaticano, su director Matteo Bruni explicó que el Papa propuso institucionalizar estos encuentros anuales como un espacio estable de consulta y deliberación, una iniciativa que fue bien recibida por los cardenales.
El cardenal sudafricano Stephen Brislin destacó que León XIV “quiere escuchar” y gobernar de manera compartida, alejándose de un liderazgo vertical.
De Francisco a León XIV: el libro que revela en detalle un cónclave histórico
En su mensaje inaugural, el Papa llamó a dejar de lado intereses personales o sectoriales y puso el acento en la unidad de la Iglesia. “La unidad atrae, la división dispersa”, advirtió ante un grupo marcado por la diversidad cultural, social y pastoral.
León XIV insistió en la necesidad de conocerse, dialogar y trabajar juntos, y se presentó ante los cardenales con una frase que marcó el tono del consistorio: *“Estoy aquí para escuchar”*. Además, los invitó a reflexionar sobre las prioridades que deben guiar la acción de la Iglesia en los próximos años.
Uno de los temas que emergió con fuerza fue la situación de Venezuela. El cardenal colombiano Luis José Rueda Aparicio reveló que el Papa expresó una profunda preocupación por la crisis del país y su deseo de fomentar el diálogo y la búsqueda de consensos.
Las “tormentas” que enfrenta la Iglesia
Tras el discurso papal, el cardenal británico Timothy Radcliffe tomó la palabra para recordar que el Colegio Cardenalicio tiene la responsabilidad de acompañar al Papa frente a las grandes crisis que atraviesan a la Iglesia, como los abusos sexuales y las divisiones ideológicas internas.
“El Señor nos llama a navegar esta tormenta y a afrontarla con verdad y valentía”, señaló, sintetizando el espíritu de un consistorio que muchos en el Vaticano ya describen como un punto de inflexión en la historia reciente del papado.
LB/DCQ