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FAMILIA REAL BRITÁNICA

Envidias en la corte y una decisión de Carlos III: la mejor amiga de Isabel II tuvo que irse del castillo

De ser simplemente asistente de vestuario, la diseñadora Angela Kelly pasó a crear la ropa de la reina durante 20 años. Pero aunque su jefa la adoraba, escandalizó al personal del palacio por su constante presencia y ahora parece estar pagando por ello.

Angela Kelly
Angela Kelly, la modista y amiga de Isabel II | CEDOC

La modista británica Angela Kelly trabajó para la reina Isabel II durante más de 25 años. La amistad de las dos mujeres era tan cercana que la diseñadora incluso se ponía los zapatos nuevos de la monarca, la peinaba y masajeaba sus pies.

En agradecimiento por su fiel servicio, la fallecida reina creó para ella el cargo de "Asistente personal, asesora y curadora de Su Majestad",  que consistía en gestionar el guardarropas y el joyero real con ayuda de un equipo de siete personas, y le dio un permiso sin precedentes para escribir una serie de libros sobre su relación.

Pero una vez que Isabel murió, en septiembre del año pasado, la situación de Kelly en la casa real se tornó frágil al punto de que ahora tuvo que irse de la casa que la reina le había dado dentro de la propiedad real.

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La mujer de 65 años, considerada la mano derecha de la reina, comenzó esta semana a embalar sus pertenencias de la que fue su casa durante los últimos tres años en los terrenos del Castillo de Windsor, una vivienda que le fue concedida "de gracia y favor" para estar más cerca de la monarca.

Angela Kelly
En agradecimiento por su fiel servicio, la fallecida reina creó para ella el cargo de "Asistente personal, asesora y curadora de Su Majestad",  que consistía en gestionar el guardarropas y el joyero real con ayuda de un equipo de siete personas, y le dio un permiso sin precedentes para escribir una serie de libros sobre su relación

Según la prensa británica, la modista real fue vista "abrumada" mientras subían sus cosas a un camión de mudanzas. Pero ella siempre fue consciente de los celos que existían sobre ella y el control que tenía sobre la reina y sabía que este día llegaría pronto.

El año pasado, un diario londinense reveló que días después de la muerte de Isabel II a los 96 años, se cambiaron las cerraduras de sus habitaciones en todas las residencias reales para que Angela Kelly no pudiera acceder, aunque se le permitió conservar un tiempo su casa a pedido de la reina.

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Ahora, "a regañadientes" se fue de su hogar de Windsor para mudarse al Peak District, a unos 250 kms de Londres. Pero no fue abandonada por la familia real: Carlos III le regaló una casa para honrar el pedido de madre y agradecerle por sus años de servicio.

"Preparándome para decir adiós. Me mudo por fin a mi nuevo hogar, al que por fin podré llamar Mi Hogar", escribió Angela en sus redes sociales al anunciar su mudanza.

Angela Kelly
Considerada la mano derecha de la reina, Angela Kelly comenzó esta semana a embalar sus pertenencias de la que fue su casa durante los últimos tres años en los terrenos del Castillo de Windsor, una vivienda que le fue concedida "de gracia y favor" para estar más cerca de la monarca.

 

"Su Majestad no quiere ver a nadie sin hogar, especialmente a alguien que ha sido tan leal"

El rey le entregó la nueva vivienda con el permiso de vivir allí por el resto de su vida, después de lo cual la propiedad volverá a la Corona. Sin embargo, a cambio de esta casa Angela Kelly no podrá hablar sobre su amistad con la reina Isabel, ni a periodistas ni escritores.

Desde el palacio de Buckingham dijeron que la mudanza de Angela Kelly fue un "procedimiento estándar" para cualquier empleado que termina su servicio para la casa real británica. "La narrativa de que el rey no tiene corazón es muy equivocada", dijo una fuente a la prensa. "Su Majestad no quiere ver a nadie sin hogar, especialmente a alguien que ha sido tan leal".

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Pero las historias sobre los resentimientos que la cercana relación entre Isabel II y Angela Kelly despertó entre los altos funcionarios del palacio, en los últimos años, siguen siendo muy fuertes. "La verdad es que le duele más de lo que nunca te admitirá", escribió misteriosamente en su cuenta de Instagram.

Angela Kelly ingresó al servicio del palacio en 1994. Su padre trabajaba como operador de grúas en los muelles de Liverpool, su madre era enfermera. Cuando Angela recibió la invitación para la entrevista de trabajo en el palacio, vendió su lavarropas para poder comprar la ropa adecuada.

Angela Kelly

Empezó como vestidora principal de la reina antes de asumir el papel de asesora personal y diseñadora interna.

"A pesar de ser apodada AK47 [en referencia a los fusiles rusos Kalashnikov] por su temperamento combativo, la empleada dos veces divorciada rápidamente ascendió escalones convirtiéndose en asistente personal y vestidora de la reina en 2002", dijo Tominey. 

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Celosa de la exclusividad de su jefa, Angela Kelly solía guardar los nuevos vestidos de Isabel II en su propia casa y deja pistas falsas para que no se filtrara ninguna información sobre el look de la reina a los eventos oficiales.

Uno de los roles más importantes cumplidos por Kelly lo desempeñaba antes del discurso de Isabel II en la apertura del Parlamento que presidía Isabel II, cuando la ayudaba a colocarse el manto y la corona imperial.

Angela Kelly

Otra labor importante de Kelly consistía en usar los zapatos nuevos de la reina "para asegurar que sean cómodos y estén siempre listos para su uso", según contó en su libro.

"La reina tiene muy poco tiempo para sí misma y nada de tiempo para amoldar sus propios zapatos, y dado que ambas tenemos el mismo número de calzado, tiene sentido que lo haga", relató.

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Según la periodista Camilla Tominey, la reina se volvió "cada vez más dependiente" de su modista personal. 

"Las dos mujeres formaron un estrecho vínculo a lo largo de los años, con la señorita Kelly al tanto de los momentos más personales de la reina y conocida en los pasillos del palacio como uno de sus confidentes más confiables”, describió la periodista Hannah Furness.

Angela Kelly

Durante la pandemia y el severo confinamiento nacional, Kelly era una de las pocas personas que tuvo contacto directo con la reina y fue parte del reducido grupo de asistentes llamados “la burbuja de Su Majestad” que vivieron con ella en el castillo de Windsor con su marido, el príncipe Felipe.

Tras la muerte del príncipe, en abril de 2021, la relación entre Isabel II y Kelly se hizo aún más cercana. Y cuando la longeva monarca se vio impedida de realizar muchas cosas a causa de sus problemas de movilidad, su asistente personal la acompañó a tiempo completo.

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El libro ‘The Other Side of the Coin: The Queen, the Dresser and the Wardrobe’ (2020), Kelly habló sobre su "relación de trabajo excepcionalmente cercana con la reina".

El hecho de que la reina Isabel, muy celosa de su intimidad, aprobara la publicación de ese fue una verdadera señal de confianza, ya que los trabajadores del palacio generalmente tienen que firmar una cláusula de que mantendrán en secreto los asuntos privados de la familia real.

Angela Kelly

Más tarde, en una entrevista, Kelly describió sus conversaciones como la de "dos mujeres comunes". "Discutimos sobre ropa, maquillaje, joyas", reveló.

"Nosotros, los vestuaristas reales, no somos tratados como inferiores. No es así. La reina nos trata con verdadero respeto. Yo no sé por qué la reina parece quererme, ¡porque no le doy un momento fácil! Creo que valora mi opinión, pero es ella quien tiene el control".

"Me ocupo de ella y me preocupo por ella", relataba Kelly. "Pero también nos divertimos mucho juntos. La reina tiene un pícaro sentido del humor y es una gran imitadora. Puede hacer todos los acentos, incluido el mío".

Recordó que un día Isabel II le dijo: "Tú y yo trabajamos bien juntas, creo que somos un buen equipo", lo que desató algunos celos de parte de colegas.

Angela Kelly

 

"Es justo decir que hay una cierta cantidad de celos"

En reconocimiento de su devoción al trabajo, la reina nombró a Kelly miembro de la Real Orden Victoriana en 2006, promoviéndola al grado de Teniente de la misma Orden en 2012 por su "distinguido servicio personal al Soberano".

Pero los funcionarios del palacio comenzaron a referirse a ella como la "Guardiana de la Reina" y criticaron en off su cercanía con Isabel II. Algunos incluso cuestionaron la influencia que Kelly podría tener sobre los asuntos de Estado que debía atender Isabel II.

"Conozco mi lugar. Nunca hablaría con la reina sobre asuntos de Estado”, respondió ella. "Vengo de orígenes humildes y creo que me he mantenido con modestia".

"La reina adora a Angela y no hay duda de que ha hecho un trabajo fantástico con su ropa", dijo un miembro del personal. "Cuando caminan por los pasillos del Palacio se les puede escuchar riendo y bromeando, pero es justo decir que hay una cierta cantidad de celos".

Angela Kelly

"No tengo más espacio para cuchillos en la espalda", bromeó la diseñadora. Una vez que la monarca desapareció y la corona pasó a Carlos III, Kelly quedó a la deriva y a merced de quienes durante tantos años habían acumulado celos y envidia.

Después de la muerte de su amiga Isabel II y de su mudanza del castillo de Windsor a Peak District, se espera que pronto Carlos III le entregue la insignia de Comandante de la Real Orden Victoriana, lo que podría ser visto como una despedida digna en medio de la precipitada y triste mudanza.