En el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, que se conmemora cada 28 de mayo con el objetivo de reafirmar y garantizar el derecho a la salud integral femenina en todo el mundo, el Hospital de Clínicas de la UBA difundió un preocupante informe. A pesar de que la Federación Mundial del Corazón establece que las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte en las mujeres a nivel global, el relevamiento detectó que el 48% de las participantes asociaba el fallecimiento principalmente con el cáncer.
De acuerdo con los profesionales del centro de salud, esta percepción errónea se debe, en muchos casos, a los antecedentes de familiares directos fallecidos por procesos oncológicos. Sin embargo, la problemática real suele permanecer subestimada y subdiagnósticada en la sociedad, lo que retrasa de forma crítica la detección temprana y el acceso oportuno a las estrategias de prevención.
El peligro de la aterosclerosis silenciosa y el fin de la protección hormonal
Las enfermedades cardiovasculares no se manifiestan de una única manera, siendo la más común la aterosclerosis: un proceso progresivo donde las arterias se endurecen y se estrechan debido a la acumulación de grasa, colesterol e inflamación crónica. Este fenómeno suele comenzar en edades tempranas y avanzar durante años sin presentar ningún síntoma.
Los datos recolectados por el hospital universitario arrojaron una fuerte evidencia sobre este avance silencioso:
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Placas de ateroma: En el 52% de las mujeres evaluadas se detectaron acumulaciones de colesterol dentro de las arterias, las cuales predisponen directamente a la aparición de un accidente cerebrovascular (ACV) o un infarto.
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La barrera de la menopausia: Las mujeres fallecen con mayor frecuencia por infartos y ACV que por cánceres ginecológicos. Si bien durante la etapa fértil cuentan con la protección natural de sus hormonas, dicha ventaja disminuye drásticamente con la llegada de la menopausia, momento en que el riesgo cardiovascular se eleva de forma significativa.
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Factores de riesgo propios: Este incremento es todavía más marcado en mujeres que presentan antecedentes específicos del género, tales como la hipertensión en el embarazo, la diabetes gestacional, la menopausia precoz, partos prematuros, niños con bajo peso al nacer, enfermedades autoinmunes o tratamientos oncológicos previos para el cáncer de mama.

Cuando la obstrucción afecta a las arterias coronarias se puede desencadenar un infarto agudo de miocardio por la interrupción súbita del flujo sanguíneo. El infarto es una de las principales causas de muerte súbita, y cerca de un tercio de los afectados fallece antes de llegar a recibir atención médica. Por su parte, el ACV llega a afectar a uno de cada cuatro individuos a lo largo de su vida, obstruyendo la irrigación cerebral y dejando secuelas motoras, cognitivas o del lenguaje que impactan gravemente en la autonomía personal.
La fórmula de los expertos para cambiar el destino: hábitos y controles
La mayoría de las muertes cardiovasculares son evitables, ya que suelen ser el resultado de años de descuido y de la falsa creencia de que la salud solo se pierde ante la aparición del dolor. Por este motivo, los especialistas del Hospital de Clínicas enfatizan la necesidad de asistir a controles médicos periódicos y adoptar conductas saludables sostenidas a lo largo de toda la vida:
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No fumar: El uso de tabaco acelera el envejecimiento arterial y duplica el riesgo de sufrir un infarto o un ACV. Abandonar el hábito reduce el peligro incluso en personas que fumaron durante décadas.
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Controlar la presión arterial: La hipertensión daña las arterias de forma constante y silenciosa. El estudio reveló que el 22% de las mujeres diagnosticadas con hipertensión desconocía por completo que padecía esta condición.
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Niveles de glucosa y colesterol: Mantener estos parámetros bajo control evita la agresión diaria que sufren las arterias ante cada valor fuera de rango. Muchas complicaciones graves pueden sortearse con análisis simples y oportunos.
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Actividad física regular: Caminar y evitar el sedentarismo crónico optimiza la circulación, ayuda a controlar el peso y reduce la inflamación de los vasos sanguíneos. Asimismo, se recomienda implementar técnicas de relajación como el yoga.
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Alimentación saludable: Es fundamental reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, el exceso de sal y las grasas dañinas, priorizando los alimentos reales. Los expertos recuerdan que, en la balanza de la salud, lo que se consume de forma cotidiana pesa mucho más que lo que se ingiere de vez en cuando.
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