ESPECTACULOS
natalia oreiro

“Faltan años para igualar derechos”

La actriz y cantante cree que las mujeres aún están en desigualdad respecto de los hombres, jura que se comprometió con Gilda y confiesa que admira a Mujica.

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Postales. Natalia Oreiro en la piel de Gilda para la película biográfica que llega el próximo jueves. | Marcelo Aballay
El camino artístico de Natalia Oreiro no deja de sorprender, no sólo por su riesgo sino también por el compromiso. Cuando terminó su trabajo con el premio Oscar Juan José Campanella, Entre caníbales, que no tuvo gran repercusión de rating en Telefe, puso la mira en volver al cine y la música, en las giras por Rusia, de las que también es productora, y en interpretar a su admirada Gilda. Se preparó en lo físico (bajó siete kilos), en lo anímico (visitando bailantas y hablando con todos) y en lo musical estudiando cada tema, y así logró una empatía con el personaje que asombra. El 7 de este mes se cumplieron veinte años desde que arrancó con un grupo de artistas y productores buscando dinero para rodarla. Llevó tiempo, pero pudo realizarla. Gilda se llamaba Myriam Alejandra Bianchi y también era una valiente, como Oreiro. La directora de cine Lorena Muñoz y Natalia Oreiro convencieron al único hijo vivo de Gilda, Fabrizio Magnín  —su hermana Mariel murió en el accidente —, de que permitiera hacer un film sobre su madre. El resultado es Gilda. No me arrepiento de este amor. Cuenta su ascenso musical y su vida personal  —separación de su marido y relación sentimental con su descubridor, tecladista y promotor, Toti Giménez, que en el film crea, en una gran actuación, Javier Drolas —. El elenco tiene también otras dos destacadas interpretaciones: Susana Pampín como la madre de Gilda, y Roly Serrano como temerario productor musical. Oreiro actúa y canta, y le presta con su actuación un homenaje.

 —Entre los muchos fanáticos de Gilda y los seguidores de tu trayectoria, la película puede tener una gran proyección. ¿Cuáles son tus expectativas?
 —Sé que es una película muy esperada, pero mi expectativa no es con lo que suceda a partir del estreno sino con el trabajo realizado. Obviamente sí me importa que la gente disfrute de la película y conozca más sobre la vida de Gilda. Pero lo que a mí más me importaba era sentir que estaba siendo fiel a algo que yo quería contar. Mi expectativa está en lograr un hecho cinematográfico. Lorena logró una mirada interesante, una narrativa compleja. En lo que le sucede a Gilda en la película me puedo reconocer, no como artista sino como mujer: sus sueños, sus frustraciones, su lucha, los prejuicios. Tiene mucha verdad.
 —¿En qué otros países se podrá ver?
 —Es un estreno en Uruguay, en Paraguay y en la Argentina [el jueves 15 ]. Después, tendrá un recorrido internacional por países de Europa del Este, que conocieron sus canciones a través de mi admiración hacia ella, porque en mis recitales la canto.
 —¿Qué repertorio hacés en tus recitales?
 —De ella hago un par de temas: No me arrepiento y Corazón valiente. Y hago canciones mías, en español. En Rusia canto en ruso el estribillo de Cambio dolor y entera Me muero de amor. En Israel, adonde viajo pronto, canto Cambio dolor en hebreo. Hago un par de boleros, además, pero la mayoría de los temas son de mis discos o de películas. Ahora está saliendo la banda de la película [Gilda], donde además de las versiones originales con los músicos originales hay tres versiones libres de temas de Gilda. En una de ellas, Corazón valiente, invité a cantar al Negro Rada: le pedí que él le pusiera percusión uruguaya; la fusión del candombe con la cumbia queda genial.
 —¿Creés que exista una heredera de Gilda en la cumbia?
 —Yo no creo en las herencias, porque inevitablemente entran allí las comparaciones. La gente deja una huella en lo que hace cuando se diferencia del resto y tiene una luz especial inconfundible. Sí, hay artistas del género que me gustan mucho, como Karina la Princesita.
 —En una de las escenas de la película, Gilda va a cantar para un grupo de hombres en prisión, lo que efectivamente se corresponde con un hecho real. Allí, como en otros momentos, Gilda parece una mujer que valoriza y se acerca a sectores populares muy olvidados. ¿Percibís un parecido entre Gilda y Eva Perón?
 —No. Nunca lo pensé desde ese lugar. Sí creo que la Argentina ha tenido y tiene grandes referentes femeninos dentro de la cultura, pero somos un país donde todavía deberán pasar muchos años para que se igualen derechos y oportunidades de los hombres y las mujeres. [Sin embargo] la Argentina, dentro de Latinoamérica, es uno de los países donde la mujer tiene mayor protagonismo y se la respeta más. En relación con otros países, la mujer intelectualmente es muy respetada.
 —¿Escuchás cumbia? ¿Cómo es tu gusto musical?
 —Muy variado. Siempre me gustó la cumbia [pero] tengo una formación personal más rockera. De chica era fanática de Los Ramones. Me gustan Deep Purple, AC/DC; al mismo tiempo, me gustan mucho Joni Mitchell, Miles Davis, Fiona Apple. La cumbia siempre me gustó también, es una música que me pone pilas. Me hace tener el corazón contento y “valiente”. [Asimismo] me encantan Lucía Galán, Valeria Lynch  –de quien versioné Como una loba–, cantantes de mi infancia que me llegan a través de los gustos de mi mamá.
 —¿Cuánto participás en la producción de los proyectos en los que estás involucrada?
 —En mis recitales sí produzco: me asocio con los empresarios que me contratan. En esta peli yo era productora, pero finalmente me bajé porque necesitaba una entrega total desde la interpretación, no sólo por lo actoral sino también por la parte interpretativa musical, coreográfica. Pero la mayoría de las veces que me meto en un proyecto termino casi produciendo, porque me meto en el vestuario, en los guiones, en la dirección. Es parte de mi personalidad. En adelante, más que producir, que es algo bastante estresante, me gustaría rumbear un poco más hacia la posibilidad de dirigir.
 —Después de “Entre caníbales” no volviste a la televisión. ¿Planeás hacer algo?
 —Fueron dos años seguidos de tele: hice Solamente vos y Entre caníbales, pegados. Yo trato de espaciar un poco más. Entre mis proyectos [de televisión] me tomo cuatro o cinco años, porque en el medio me gusta poder hacer cine. Así que por ahora no tengo planeado hacer tele, aunque no descarto la posibilidad en un futuro cercano, porque a mí me encanta hacer televisión. Seguramente haré alguna comedia.