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PROTAGONISTAS / detalles de la investigacion
domingo 18 febrero, 2018

La defensa de Volpin investigará más allá del endoscopista y la anestesióloga

Buscarán elementos de prueba basados en informes previos a la endoscopia y pondrán la lupa en el trabajo de otros médicos. El informe histopatológico estará recién en 45 días.

Agustin Gallardo / Florencia Ballarino

Triste adios. Volpin tenía 50 años, era periodista y estaba dando sus primeros pasos en política. Foto: CEDOC

A medida que pasan los días –da la sensación–, que el caso de la muerte de Débora Pérez Volpin podría ser digno de una o más temporadas de series como Doctor House o CSI. Una periodista famosa fallece en una sencilla intervención. Los resultados de la autopsia comienzan a hablar y los indicios que indican una posible mala praxis captan la atención de la opinión pública.

El viernes por la noche trascendieron los resultados parciales de la autopsia de la periodista fallecida el pasado 6 de febrero luego de someterse a una endoscopia digestiva alta en el Sanatorio de la Trinidad de Palermo. Este informe preliminar vincula su fallecimiento con el procedimiento médico. “La causa de muerte determinada macroscópicamente ha sido congestión y edema pulmonar, neumomediastino y neumoperitoneo”, dice el informe de los forenses. Los términos médicos indican el ingreso de aire en el espacio medio de la caja torácica y en la membrana que cubre la superficie interior del abdomen. La hipótesis es que durante el procedimiento, el aire que insufla el endoscopio para permitir la exploración, se filtró por alguna lesión producida en la cavidad digestiva. Ese aire comprimió los pulmones y generó dificultades para que el corazón pueda bombear sangre. De hecho, fuentes con acceso a la causa dijeron ayer a PERFIL que durante la autopsia, al momento de abrir el abdomen “salió aire como si fuera un sifón”.

Ahora la familia de Pérez Volpin deberá esperar al menos 45 días para tener los resultados histopatológicos, los que van a poder dar cuenta de cómo fueron generadas las lesiones en el esófago y estómago y si hubo mala praxis. Desde la defensa, están convencidos de que Pérez Volpin murió por la endoscopia. “El análisis de las capas de los tejidos, que es parte de lo que se conocerá en un mes, no van a decir que Débora murió de un ataque al corazón sino arrojar resultados concluyentes de lo mal que se trabajó”, esgrimen cerca de la familia de la periodista.

PERFIL pudo saber que esta semana los abogados de Pérez Volpín solicitarán una batería de medidas; entre ellas pedidos de informes médicos anteriores que van aún más allá de las tareas realizadas por el endoscopista Diego Bialolenkier y la anestesióloga Nélida Inés Puente, dos de los médicos señalados en la causa. Es que si bien ambos profesionales están en la mira, los abogados de la familia quieren reconstruir los momentos previos a la endoscopia, los resultados de la ecografía y resonancia que le hicieron. La reanimación cardiopulmonar es otra de las cuestiones que se están analizando. Se investiga si esas maniobras y el bolseo no agravaron el cuadro al incrementar la presencia de aire dentro del cuerpo.

Se sabe que participaron al menos dos médicos de terapia intensiva y un cardiólogo. “Se le fue de las manos todo y se inició un protocolo universal de reanimación que no era el indicado, ya que el cuerpo estaba lleno de aire. Había que intubar directamente y saltear la etapa del bolseo de oxígeno”, deslizan fuentes del caso. Otra persona con acceso a la causa, resume su hipótesis: “El problema lo inició el endoscopista y la anestesista le echó nafta al fuego”.  

Roberto Churba, abogado del endoscopista Bialolenkier se defiende y dice que “Están tirando globos al aire. Este informe está en el expediente desde las 24 horas posteriores al fallecimiento de Débora luego de hacerle la autopsia. Se dio a conocer ahora porque lo dio a conocer alguien, no tan correctamente para mí. Entonces la gente hace conjeturas. Toman en condicional esta cuestión y dicen ‘estaría vinculado a los procesos endoscópicos’”, le dijo Churba a PERFIL. Para el abogado, las versiones de que el Sanatorio había denunciado al endoscopista y que se había secuestrado un endoscopio que no fue el utilizado en el procedimiento son falsas.    

Churba contó que su cliente está recluido con su familia y angustiado con esta situación. “Por el momento no hará declaraciones”, dijo su abogado. Lo cierto es que hasta que la junta no se reúna para ver los exámenes histopatológicos en treinta días, no se podrá saber si hubo o no negligencia médica. La cantidad de días hasta que se sepa el informe final es un factor que preocupa a la defensa. “Nos juega en contra. El tema puede bajar, pueden pasar tantas cosas en la Argentina. Van a encontrar alguna cosa para meter y alivianar las responsabilidades”, cuentan. Mientras tanto, la familia de Débora prefiere no hablar. Enrique Sacco sintetizó a PERFIL: “Por ahora necesitamos el silencio para reconstruirnos. Esperamos la verdad con calma”.


Argentina, con más muertes por errores médicos

Un informe del Instituto Desarrollo Social Argentino (Idesa) advirtió que la cantidad de muertes por efectos adversos de la medicina en Argentina es significativamente más alta que en los países vecinos. El trabajo se basó en el Indice de Acceso y Calidad a la Atención Médica que publicó la revista The Lancet. Se trata de un indicador que busca medir la calidad de los sistemas de salud de 195 países basándose en las tasas de mortalidad de treinta factores de muerte evitables. Uno de ellos son los “Efectos Adversos de los Tratamientos Médicos”. El indicador adopta valores entre cero y cien. A mayor valor, menor frecuencia de muertes por efectos adversos de los tratamientos médicos. Tomando países de la región aparece que los sistemas de salud de Colombia y Chile arrojan valores para el índice de 77 y 71, respectivamente. Los sistemas de salud de Uruguay, Perú y Brasil se ubican en valores entre 52 y 59.  El sistema de salud de Argentina alcanza el valor de 41. “El Ministerio de Salud debería establecer un sistema de medición de la calidad que publique con rigurosidad, objetividad y transparencia los resultados de las intervenciones médicas de los efectores públicos y privados de todo el país”, advierte el informe.

Nelson Castro lo adelantó en PERFIL

Nelson Castro adelantó en PERFIL del domingo pasado qué fue lo que pasó con Débora Pérez Volpin. “Tres fuentes médicas distintas que han tenido acceso a la autopsia coinciden en señalar que hubo una perforación del esófago, y del estómago también, que no fueron advertidas. La perforación esofágica fue la más grave y determinante para el deceso, ya que en medio de la insuflación hizo que pasara aire a presión desde el esófago al tórax. Este último es una cavidad con presión negativa, por lo cual la diferencia de presiones hizo que el aire entrara con suficiente fuerza como para producir un neumotórax (aire en el tórax) bilateral”, explicó Castro.

Y agregó: “Esa cantidad de  aire en el tórax generó un desplazamiento y posterior colapso pulmonar, con repercusión cardíaca. Hubo también pasaje del aire al mediastino (espacio torácico virtual ubicado en medio de la caja torácica, entre las dos pleuras, con el esternón por delante y la columna vertebral por detrás) y también entró en el tejido subcutáneo. El aire en el tejido subcutáneo (enfisema subcutáneo) fue de tal impacto que hizo imposible la intubación, procedimiento imprescindible para asegurar una buena vía de oxigenación, sin la cual las maniobras de resucitación están destinadas al fracaso. Como consecuencia de todo esto, se configuró un cuadro de hipoxia, hipercapnia (aumento de anhídrido carbónico) y acidosis que afectó severamente al cerebro y que condujo al paro cardo-respiratorio de origen central irreversible”.


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