La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), ente bajo la órbita de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía, comunicó este jueves que “ha labrado actas de infracción a la empresa Flybondi por cancelaciones de vuelos comerciales sin aviso previo”. Por su parte, la aerolínea emitió un comunicado con definiciones y argumentos contradictorios.
La decisión del organismo estatal se conoció tras una extensa serie de interrupciones en la operatoria de la compañía, que se registran desde el inicio de la temporada de verano y que dejaron a miles de pasajeros varados.
Desde la ANAC precisaron que “se registraron quejas de pasajeros relacionadas con incumplimientos por parte de la empresa, los cuales podrían dar lugar a sanciones adicionales”, en el marco de los mecanismos de control previstos para el sector aerocomercial.
El organismo detalló además que “estas actas dan inicio a un sumario administrativo y, de comprobarse la responsabilidad de la empresa, pueden derivar en sanciones que van desde una multa económica hasta la cancelación o suspensión temporal de la autorización para operar servicios aerocomerciales”.

En ese sentido, las autoridades subrayaron que “el mecanismo de labrado de actas, con la consecuente posibilidad de aplicar sanciones, había quedado sin aplicación desde el año 2020”, y adelantaron que el organismo continuará “realizando un seguimiento riguroso mes a mes, labrando actas de infracción a las líneas aéreas por incumplimientos en la prestación de servicios”.
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“El objetivo primario de estas sanciones es proteger a los pasajeros, aunque el propósito definitivo se verá reflejado cuando las empresas cumplan con sus servicios en tiempo y forma”, indicaron desde la autoridad aeronáutica.
Ante episodios de cancelaciones o reprogramaciones sin notificación previa, la ANAC recordó que los reclamos deben canalizarse exclusivamente a través de su sitio web oficial. De acuerdo con las normativas vigentes, estas situaciones no están comprendidas dentro de la Ley de Defensa del Consumidor, por lo que la presentación ante el ente regulador constituye la única vía gratuita disponible para los usuarios afectados.
La respuesta de Flybondi y las contradicciones sobre su esquema operativo
Ante las intimaciones del organismo regulador, Flybondi emitió un comunicado en el que sostuvo que “la compañía lamenta los inconvenientes ocasionados a los pasajeros de los vuelos impactados y continúa trabajando intensamente para fortalecer y mejorar su operación”.
En ese mismo texto, Flybondi afirmó: “Flybondi informa que su operación aérea se encuentra en proceso de regularización, tras las afectaciones registradas en parte de su programación durante los últimos días”.
En línea con su objetivo de estabilizar el servicio durante la temporada alta, la aerolínea low cost señaló que incorporó “cuatro aeronaves Airbus A320, que hoy ya se encuentran operativas”. En el mismo comunicado, agregó que “de esta manera, y sumadas a su flota bajo modalidad dry lease, la aerolínea operará durante la temporada de verano con un total de 11 aeronaves bajo modalidad wet lease: 4 Boeing 737-800 NG y 7 Airbus A320”.
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La redacción del comunicado introduce, sin embargo, una serie de imprecisiones sobre la composición real de la flota. Por un lado, menciona la incorporación de cuatro Airbus A320 y alude a la existencia de aeronaves bajo modalidad dry lease, pero no especifica cuántas son ni si esas unidades forman parte de la operación efectiva durante el verano.
Acto seguido, el propio texto establece que la compañía operará la temporada con un total de 11 aeronaves bajo modalidad wet lease, lo que incluye cuatro Boeing 737-800 NG y siete Airbus A320.
En términos operativos, el wet lease —también conocido como ACMI— implica que el avión se alquila junto con la tripulación, el mantenimiento y los seguros, mientras que el dry lease supone únicamente el alquiler de la aeronave, quedando a cargo de la aerolínea contratante la provisión de pilotos, técnicos y cobertura operativa.
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En el comunicado de Flybondi, la referencia a contratos dry lease no se traduce en una cantidad concreta de aviones en servicio ni en una explicación clara sobre su rol dentro de la programación estival, ya que el total de 11 aeronaves informado corresponde exclusivamente a operaciones bajo wet lease.
Ante esas inconsistencias, PERFIL se comunicó con la compañía para solicitar precisiones sobre la estructura operativa y la flota disponible. Fuentes de la empresa señalaron, entonces, que: “Respecto de la flota programada para el mes de enero, la compañía cuenta hoy con 18 aviones operativos: 7 propios y 11 ACMI”.
Desde Flybondi añadieron que, además de esas 18 aeronaves, disponen de “3 aviones no disponibles, de los cuales 1 quedó en tierra a causa del temporal producido en Córdoba”, y explicaron que “hay aviones que se encuentran fuera de servicio por diferentes procesos de mantenimiento como Check C, que no fueron programados para operar en el mes de enero”.
En su comunicado oficial, Flybondi remarcó que “desde el inicio de la temporada alta, la compañía ha realizado más de 3.400 vuelos y transportado a más de 566.000 pasajeros, en un contexto de elevada demanda”.
Cabe recordar que, según información recabada por PERFIL, entre el 24 de diciembre de 2025 y el 8 de enero de 2026, Flybondi sufrió demoras y cancelaciones de 924 vuelos, con una acumulación de 19 años, 6 meses y 5 días de tiempo perdido por sus pasajeros.
Qué es la modalidad ACMI o Wet Lease
La modalidad ACMI es un sistema de contratación utilizado por las aerolíneas para sumar aviones de manera temporal, especialmente en períodos de alta demanda o ante problemas operativos. Este esquema también es conocido como wet lease y se caracteriza porque el acuerdo no se limita únicamente al alquiler de la aeronave.
En los contratos ACMI, la empresa proveedora aporta el avión junto con la tripulación completa, el mantenimiento técnico y los seguros necesarios para operar. Es decir, la aerolínea que contrata no incorpora sólo el avión, sino que recibe un paquete integral que le permite poner esa aeronave en servicio de forma inmediata.
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Esta modalidad se diferencia del leasing tradicional —también llamado dry lease— en el que la aerolínea alquila únicamente el avión. En ese caso, la compañía debe hacerse cargo de designar pilotos y tripulantes, garantizar el mantenimiento y cubrir los seguros, lo que implica mayores tiempos de preparación y una estructura operativa más compleja.
En los acuerdos ACMI, en cambio, la aerolínea contratante asume los costos de combustible, tasas aeroportuarias y la comercialización de los pasajes, mientras que la operación básica del vuelo queda en manos del proveedor del avión.
Por tratarse de un esquema excepcional y transitorio, este tipo de contratos debe ser informado y autorizado por la autoridad aeronáutica, que verifica el cumplimiento de las normas de seguridad y habilitación vigentes.
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