Este viernes, a las 21.07 (hora argentina), la cápsula Orión con cuatro astronautas a bordo amerizó en el océano Pacífico, frente a la costa de California. Minutos más tarde, la tripulación fue recuperada por el buque USS John P. Murtha. De ese modo concluyó la misión Artemis II, que marcó el regreso de un vuelo tripulado hacia la Luna tras 53 años. Emocionado, el director del programa Orión, Howard Wu, aseguró: “Fue miles de veces mejor que ‘Star Wars’”.
El ingeniero aeronáutico y aeronáutico expresó su expectativa de que este logro espacial motive a los más jóvenes. En una conferencia de prensa, Hu evocó su niñez, atravesada por su fascinación por las películas de Star Wars, que veía junto a su padre.

“Hoy fue miles de veces mejor que ‘Star Wars’”, expresó Hu, y lamentó que su padre no haya llegado a presenciar este momento.
Un dato de color: la cápsula Orión demoró 42 minutos con 50 segundos en recorrer el lado oscuro de la luna, exactamente el mismo tiempo que dura el icónico album de Pink Floyd, “The dark side of the moon”.
Dirigido a los niños interesados en la exploración espacial, Hu transmitió un mensaje personal: “Persigan sus sueños. Les digo a mis hijos que también busquen aquello que los apasiona. Mi pasión es el programa espacial, mi pasión es la NASA, y hoy pude lograrlo”.

Luego añadió: “Espero poder hacerlo muchos días más. Tienen la oportunidad de dedicarse a lo que realmente les interesa, y deseo que los niños que aman los vuelos espaciales y sueñan con las estrellas encuentren inspiración en nosotros, especialmente en nuestras tripulaciones. Únanse a la NASA, trabajen con nosotros, tenemos muchas misiones por delante”.
Durante la misma presentación, el equipo de Dinámica de Vuelo de la NASA dio a conocer los resultados finales de Artemis II, que reflejaron el rendimiento de la cápsula Integrity y de sus tripulantes.
“Integrity y sus cuatro astronautas recorrieron 700.237 millas, alcanzaron una velocidad máxima de 24.664 millas por hora, cumplieron el objetivo de ángulo de trayectoria de vuelo con un margen de 0,4%, volaron un alcance de entrada de 1.957 millas y aterrizaron a menos de una milla del punto previsto”, detalló Rick Henfling, director de vuelo de entrada.
Tras el cierre exitoso de Artemis II, la NASA deposita expectativas en los empresarios Jeff Bezos y Elon Musk para avanzar hacia el siguiente objetivo: concretar un alunizaje tripulado.

El programa Apolo, que llevó a los primeros y únicos humanos a la superficie lunar entre 1969 y 1972, se diseñó para permitir que sólo dos astronautas descendieran durante un período breve.
Más de medio siglo después, las metas y capacidades de Estados Unidos evolucionaron. La NASA proyecta enviar cuatro astronautas en misiones de varias semanas y avanzar en la construcción de una base en la Luna.
En esta nueva etapa, la agencia apuesta por módulos de aterrizaje desarrollados por SpaceX y Blue Origin, que serán clave para transportar a los astronautas hasta la superficie lunar.

Tras el amerizaje en el Pacífico y luego de completar un viaje récord, autoridades de la NASA convocaron a la industria a participar del objetivo de lograr un alunizaje tripulado en 2028.
“Necesitamos que toda la industria trabaje con nosotros y nos acompañe; deben aceptar este desafío y unirse a nosotros para poner en marcha las líneas de producción necesarias para alcanzar ese objetivo”, sostuvo Lori Glaze, administradora adjunta interina de la NASA.
El programa Apolo dependía de un único vector, el cohete Saturno V, que trasladaba tanto el módulo lunar como la cápsula tripulada.

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Para Artemis, la NASA eligió un enfoque distinto: un sistema para lanzar la nave Orión con astronautas desde la Tierra y otro, independiente, para enviar el módulo lunar, cuya provisión quedará en manos privadas.
Limitaciones del programa Apolo y ambiciones actuales
La decisión respondió a restricciones técnicas del programa Apolo, según explicó a la AFP Kent Chojnacki, responsable del desarrollo del módulo lunar. “No era muy escalable a la exploración a largo plazo ni a estancias prolongadas”, precisó.
Las misiones Apolo, pese a su impacto, se asemejaron a “viajes de campamento”, indicó Jack Kiraly, director de relaciones gubernamentales de la Planetary Society.
En contraste, los sistemas actuales presentan dimensiones significativamente superiores. Chojnacki señaló que los nuevos módulos diseñados por Blue Origin y SpaceX superan entre dos y siete veces el tamaño de sus antecesores.

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La NASA también integró socios internacionales, entre ellos compañías europeas que desarrollaron el módulo de propulsión de Orión. Este esquema amplía la disponibilidad de recursos, aunque incrementa la complejidad operativa.
Para concretar estos envíos, las empresas deberán perfeccionar el reabastecimiento de combustible en órbita, una maniobra que aún no cuenta con validación plena.
Luego del lanzamiento del módulo lunar, se requerirán cohetes adicionales que transporten el combustible necesario para cubrir los aproximadamente 400.000 kilómetros que separan la Tierra de la Luna.

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El nivel de exigencia de este proyecto y los retrasos acumulados —en particular en SpaceX— intensificaron la presión en los últimos meses. "Estamos a punto de perder la Luna una vez más", advirtieron tres exfuncionarios de la NASA en un artículo publicado en SpaceNews en septiembre pasado.
El avance de China, que proyecta enviar astronautas a la Luna en 2030, encendió alertas en la administración de Donald Trump ante la posibilidad de un retraso estadounidense.
En ese contexto, la NASA evaluó reabrir el contrato otorgado a SpaceX y priorizar el módulo de Blue Origin, lo que generó tensiones entre ambas compañías.

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Las dos firmas comunicaron ajustes en sus estrategias para dar prioridad al programa lunar y preservar sus contratos con la agencia. Persisten, sin embargo, interrogantes vinculados a la factibilidad del reabastecimiento en órbita.
"Tenemos un plan", afirmó Chojnacki, quien aseguró que la NASA dispone de alternativas ante eventuales fallas. Sin embargo, el calendario permanece abierto. La agencia prevé ensayar en 2027 un acoplamiento en órbita entre la nave y uno o dos módulos lunares, y concretar el alunizaje tripulado en 2028.

Antes de esa etapa, las compañías deberán validar el reabastecimiento en órbita y enviar un módulo no tripulado a la superficie lunar para certificar su seguridad. Todo el cronograma se concentra en los próximos dos años.
"Parece un plazo muy corto", advirtió Clayton Swope, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
NG