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COLUMNISTAS / PANORAMA / CONURBANO CALIENTE
viernes 13 julio, 2018

Grieta en La Matanza

Fernando Espinoza teme que los intendentes del PJ le disputen poder. La expectativa de Cambiemos.

por Daniel Bilotta

ESPINAS DEL MISMO PALO Fernando Espinoza Foto: DIBUJO: PABLO TEMES

A Fernando Espinoza le preocupa que  el peronismo avance en un proceso de unidad. Resulta contradictorio. Es el argumento que utilizó para resistir la reorganización del PJ bonaerense a cargo de los intendentes del PJ, liderados por Gustavo Menéndez y Martín Insaurralde. Lo inquieta que  se cumpla por el método elegido en democracia para zanjar diferencias: llamar a elecciones. Pero más todavía que se extienda a la definición de candidaturas en 2019. Especialmente, porque lo halla descolocado frente a la nueva conducción partidaria.
Las objeciones planteadas para sumarse a las nuevas autoridades disgustaron a los intendentes de Merlo y de Lomas de Zamora. Creyeron ver en ellas una dilación capaz de inducir una intervención similar a la del PJ nacional. La maniobra en la que trabajó Eduardo Duhalde con Omar Gadea, que venía denunciando judicialmente la inactividad partidaria. Fue la razón de la convocatoria al congreso del peronismo provincial en marzo: despejar cualquier duda. La ironía es que esa ceremonia fue presidida por Espinoza.
El cargo simbólico de presidente del congreso fue el único que Menéndez e Insaurralde estuvieron dispuestos a  cederle. Espinoza teme que solo haya sido un anticipo de la crueldad que desatarán sobre sus intereses. En especial, si apelan a la vieja fórmula ideada por Duhalde para desplazar a Alberto Pierri y favorecer que Alberto Balestrini sea intendente. Sitiar La Matanza desde afuera. Según el viejo caudillo, la única forma de ganar  en el territorio con mayor número de electores en toda la Provincia.
Merlo y Lomas de Zamora limitan con La Matanza. Lo mismo Esteban Echeverría, gobernada por Fernando Gray, vicepresidente del PJ  con el respaldo de Insaurralde. No lo hacen Almirante Brown ni Malvinas Argentinas. Y mucho menos el Municipio Urbano de la Costa. Pero los lazos de Mariano Cascallares, Leonardo Nardini y Juan Pablo de Jesús con los nuevos caciques del PJ los llevarían a colaborar con una estrategia que no es desconocida en el peronismo y se sustenta en la fragilidad del sistema electoral. Consiste en que votantes de un distrito sufraguen en otro.

Indicio. Espinoza creyó  tener un indicio con la candidatura a gobernador de Insaurralde, el mismo cargo para el que impulsa a Verónica Magario. El intendente de Lomas de Zamora eludió al menos tres veces una aparición conjunta con su colega de La Matanza antes de efectuar ese anuncio. Si las dos se confirmasen, La Matanza quedaría aislada del Conurbano. Las únicas simpatías en la disputa podrían aportárselas algunos municipios del interior ligados a Cristina Fernández de Kirchner.
María Eugenia Vidal admitió esta semana el momento difícil que se atraviesa por una inflación más alta que lo esperado. Habló, por supuesto, del Gran Buenos Aires. Y de La Matanza: envió a Marcelo Villegas a Puerta de Hierro, el asentamiento más violento de América Latina. Por orden de la gobernadora, el ministro de Trabajo analiza alternativas para mejorar la articulación y el incremento de la oferta de empleo. En Virrey del Pino, Rafael Castillo e Isidro Casanova ya reapareció la práctica del trueque.
Junto a Laferrere y González Catán,  son las localidades  donde se siente el efecto inverso al proyectado por Roberto Feletti con casi el 30% del Presupuesto volcado al gasto social. El esfuerzo impacta en la desatención de otros: mantenimiento vial de calles de tierra, más del 40% del total, y la falta de recolección de residuos en zonas donde no se prestan servicios básicos. Detalle tal vez imprevisto  para el secretario de Hacienda de La Matanza, con domicilio en la Ciudad de Buenos Aires.
La candidatura a gobernadora de Magario y de María Laura Ramírez a intendente es la solución a la crisis de gestión que planea Espinoza. La diputada provincial y ex subsecretaría de Acción Social goza de su confianza. Estuvo a cargo del hostigamiento a Vidal y a Mauricio Macri cuando visitaron La Matanza, con movilizaciones desde los barrios La Palangana I y II y El Mosquito. Y un atractivo extra: su relación con la barra brava de Boca a través de Maxi  “el May” y Ariel “el Pollo”, jefes de la facción La Banda del Mostro.
Espinoza intenta persuadir a Fernando Asencio para que dispute con Ramírez la intendencia mediante unas PASO amistosas con su colaboradora. El diputado nacional del Frente Renovador es próximo a Felipe Solá, ligado a la vez a la cúpula del PJ bonaerense. Podría ocurrir que la competencia fuese más seria de lo que Espinoza promueve. Es lo que abre también la expectativa en Cambiemos. Aunque contrariada por el errático comportamiento atribuido a Alejandro Finocchiaro.

Intelectual. El ministro de Educación había exigido el año pasado que La Matanza no fuera dividida como requisito para ser candidato a intendente. Las condiciones de este momento serían otras. La principal, que el Presidente sea reelecto. Y que el peronismo no lo supere por más de diez puntos en los sondeos previos. Quienes aseguran conocerlo creen que teme una derrota que lo aleje de su verdadera ambición: convertirse en senador nacional por la provincia de Buenos Aires.
Finocchiaro se autorreivindica como un intelectual. Tal vez por eso profese admiración por Winston Churchill. Pero también por  Carlos Corach, un viejo empleador, el ex ministro del Interior de Carlos Menem,  dedicado a la actividad académica en la Universidad de Oxford y La Sorbona.  Finocchiaro sirvió en su estudio jurídico, donde se  especializó en temas electorales. Otros creen que incide en ese comportamiento su mentor político, Marcos Peña. El jefe de Gabinete mantiene un optimismo irreductible sobre el triunfo de una nueva cultura política.
Tal vez por eso Horacio Rodríguez Larreta decidió tomar las riendas de la campaña de Finocchiaro. Si bien Cristian Ritondo está apuntado como plan B, el jefe de Gobierno porteño confía en no apelar al ministro de Seguridad bonaerense y recuperar a su antiguo subsecretario de Educación. “Sí o sí”, sostienen en Cambiemos. Tal vez sea parte de la gestión consagrada al Corazón de Jesús: cerrar la grieta del oficialismo en La Matanza.


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