La causa que investiga presuntos abusos sexuales contra menores en el jardín de infantes parroquial Margarita A. de Paz, conocido como Niño Dios, de Villa Carlos Paz, alcanzó una cifra aterradora: las denuncias contra el cura Alejandro Nicola llegaron a 13. Varios de esos testimonios nombran inequívocamente al sacerdote.
El expediente se inició en mayo de 2025, después de que la madre de una nena de cuatro años detectara signos compatibles con abuso al retirarla del jardín. Desde entonces, otras familias del mismo establecimiento presentaron denuncias similares. La Fiscalía de Instrucción N°3 de Villa Carlos Paz, a cargo de Jorgelina Gómez, unificó las primeras causas y, meses después, el Arzobispado de Córdoba dispuso el cese preventivo de Nicola como párroco y director del jardín, aunque sin que mediara todavía una imputación formal.
Según fuentes consultadas por este medio, entre los testimonios reunidos en la causa hay relatos de niños que señalan a Nicola de manera directa, sin ambigüedades, tanto en instancias de cámara Gesell como en dibujos y relatos espontáneos incorporados al expediente bajo secreto de sumario. Para los abogados que representan a varias de las familias, esa acumulación de material es precisamente lo que vuelve injustificable que, después de más de un año, la causa siga sin un imputado formal.
El reclamo hacia Gómez creció en las últimas semanas. Abogados de la querella cuestionaron la decisión de investigar por cuerda separada la muerte de Diego López, el encargado de mantenimiento del colegio hallado sin vida dentro de la institución, en el sector conocido como "El Torreón" y señalado por denunciantes como uno de los lugares vinculados a los hechos investigados. La fragmentación del expediente en distintas causas es interpretada por parte de la querella como una maniobra que dilata los tiempos procesales y posterga definiciones que, sostienen, ya deberían estar tomadas.

El cuestionamiento se extiende también al vínculo cotidiano entre la fiscalía y las familias. Los abogados reprochan demoras para fijar testimoniales pendientes vinculadas a la eventual responsabilidad institucional del colegio, y una comunicación que consideran insuficiente respecto del estado real de la causa. A esto se suma, según trascendió, cierto malestar por el trato personal en las audiencias: algunas madres y padres denunciantes señalaron momentos de distancia y “poca empatía” por parte de la fiscal, incluso sin un saludo de por medio en instancias ya pautadas con ellos.
En ese clima, declaraciones formuladas la semana pasada por el senador nacional y abogado querellante Luis Juez -quien calificó el trabajo de la fiscal como responsable y prudente- generaron malestar entre parte de las familias. Para algunas de ellas, esa lectura equivale a un respaldo hacia una fiscalía que, entienden, dilata los tiempos procesales y no da respuestas concretas pese al número creciente de denuncias.
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Juez, de todos modos, fue categórico al referirse a la reaparición de Nicola oficiando misa en la Catedral de Córdoba semanas atrás: "Es un despropósito, una locura, una sinrazón, una afrenta, como un certificado de impunidad", sostuvo, y agregó, en su carácter de creyente, que la situación "le hace un daño enorme a la Iglesia Católica".
En el plano probatorio, la pericia psicológica al sacerdote ya se realizó el 11 de agosto en Tribunales II de Córdoba capital. Para el 31 de agosto está prevista una pericia interdisciplinaria, un paso que la querella espera que aporte elementos definitorios para avanzar hacia una eventual imputación.
Por el momento, Nicola no fue imputado y la causa continúa bajo secreto de sumario. Con 13 denuncias confirmadas y las pericias en marcha, las familias insisten en que los tiempos de la Justicia ya no admiten más demoras.