El sacerdote Alejandro Nicola, apartado en junio de la parroquia Niño Dios de Villa Carlos Paz por una causa que acumula al menos cinco denuncias de abuso sexual infantil, concelebró al menos dos misas en la Catedral de Córdoba. El arzobispo Ángel Rossi admitió que no existe una prohibición formal y remarcó el principio de inocencia, mientras las familias denunciantes reclaman celeridad judicial a más de un año de la primera presentación.
El cardenal Rossi sostuvo que ninguna norma le impide a Nicola "acompañar" a otro sacerdote en el oficio litúrgico mientras la causa penal no arroje una condena. Aun así, reconoció que su presencia pública generó ruido puertas adentro de la institución.
"Se le recomendó prudencia, no estaba al tanto de esta situación específica", admitió la máxima autoridad eclesiástica de Córdoba ante La Voz, en una frase que deja al descubierto los límites del control interno sobre un sacerdote formalmente apartado de su comunidad de origen.
La escena adquiere otra dimensión si se repasa el recorrido de la causa. Según pudo reconstruir PERFIL CÓRDOBA, el expediente se abrió en mayo de 2025 tras la denuncia de la madre de una niña de cuatro años que asistía al jardín. Con el correr de los meses, otras familias del mismo establecimiento presentaron denuncias similares hasta sumar cinco casos, el último de ellos protagonizado por un nene del turno mañana que relató los hechos de manera espontánea ante su abuela.
Recién a fines de mayo pasado, y luego de que la Fiscalía de Instrucción N°3 unificara las primeras cuatro causas, la Arquidiócesis dispuso el alejamiento "momentáneo" de Nicola del ámbito escolar. A comienzos de junio, ante la quinta presentación, Rossi resolvió el cese preventivo y su remoción como párroco de Niño Dios, con Pablo Nassif como reemplazo. Desde entonces se desconocía el destino del sacerdote, hasta que trascendió su residencia temporal en la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción, en la capital cordobesa.
El contraste entre esa cautela institucional y la exposición pública del sacerdote en la Catedral choca de frente con el reclamo de las familias denunciantes, que llevan más de un año a la espera de una imputación formal. Semanas atrás, decenas de madres, padres y vecinos se concentraron frente a Tribunales de Carlos Paz junto a la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina bajo la consigna "nuestros niños hablaron, ahora la Justicia tiene que actuar". Una de las madres relató a este medio que el proceso de su hijo comenzó con episodios de angustia que aparecieron sin explicación aparente, hasta que el nene logró identificar a sus presuntos agresores.
En ese cuadro de reclamos se inscribe también la incorporación del senador Luis Juez, abogado penalista, como querellante en representación de una de las familias. La causa, a cargo de la fiscal Jorgelina Gómez, fijó para el próximo viernes 31 de julio la realización de pericias psiquiátricas y psicológicas sobre Nicola en Tribunales II de Villa Carlos Paz. Los peritos deberán determinar su capacidad de comprensión del hecho investigado y evaluar su estructura de personalidad, su personalidad sexual y posibles indicadores de fabulación u ocultamiento.
Nicola, oriundo de Villa Carlos Paz, es doctor en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Chile y profesor egresado en Ciencias Sagradas y Filosofía. Antes de asumir en Niño Dios, se había desempeñado en la parroquia Cristo Redentor de barrio Jardín, en la Capital. Su reaparición en la Catedral, sin sanción canónica visible, vuelve a poner en tensión el manejo que la cúpula eclesiástica hace de un caso que, para las familias denunciantes, exige señales concretas antes que gestos de cautela puertas adentro.
