La inflación de enero de 2026 fue de 2,53%, según el anticipo del Centro de Almaceneros de Córdoba, en un contexto de debate nacional por la metodología del INDEC y la reciente renuncia de su titular. El dato fue confirmado por Germán Romero, director del instituto que elabora el relevamiento, en diálogo con Radio 6 en Punto a Punto, durante una entrevista en la que explicó los principales factores que impulsaron el índice y las diferencias entre los métodos de medición.
“La inflación registrada por nuestro instituto para enero 2026 fue de 2,53%”, afirmó Romero. Según detalló, el principal impulso volvió a estar, por cuarto mes consecutivo, "por el rubro de alimentos y bebidas sin alcohol, que tuvo una suba de 3,2% según nuestra medición”.
La inflación de enero y el peso de los alimentos
Romero indicó además que el informe oficial del instituto se difunde durante la tarde y que, en esta ocasión, el trabajo quedó atravesado por el cambio de criterio del organismo nacional de estadísticas. “Nosotros trabajamos con la nueva metodología que había propuesto el INDEC y que se iba a publicar entre el 10 y el 11 de febrero, pero después de la renuncia de su titular se tomó la decisión de no actualizar la metodología, es decir, se va a ponderar tal cual se hacía antes”, señaló.
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En ese sentido, aclaró que el instituto presentará ambos resultados. “Una vez concluido el informe, vamos a poner las dos mediciones porque ya tenemos el trabajo realizado. De todas maneras vamos a ponderar como lo hicimos ahora con el 2,53% y vamos a ver cuál es el resultado con la metodología anterior”, indicó.
Consultado sobre la renuncia de Marco Lavagna y la decisión oficial de no avanzar con el nuevo esquema de ponderaciones, Romero fue cauteloso. “No creo que sea una decisión de un solo mes. También procuro entender por qué no se actualizó finalmente la nueva metodología que, si bien trabaja con las encuestas de hogares 2017/2018, se ajusta un poco más a la realidad y a los estándares internacionales”, sostuvo.

Sobre el trasfondo político y técnico de la decisión, agregó: “Entendemos que alimentos y bebidas es un rubro muy sensible, que con la nueva metodología ponderaba menos. Quizás conveniente puede ser el resultado de la inflación, porque alimentos es un rubro muy diverso, con grandes superficies, pequeñas superficies y mucha dispersión de precios”.
Romero puso el foco, además, en otro de los componentes que considera clave para los próximos meses. “Hay otro rubro sensible, como es vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que si bien en enero no iba a marcar mucho más, si hay mayores quitas de subsidios y aumentos de acá a fin de año, ahí sí puede impulsar más a la inflación”, advirtió.
En ese marco, planteó su interpretación sobre la decisión oficial: “Entendemos que puede ser una decisión del Gobierno para que sobre todo el tema de servicios no altere la inflación”. Y remarcó el carácter llamativo del proceso: “Es cuanto menos sugestiva la renuncia de Marco Lavagna y la decisión de no actualizar la metodología cuando ya se había comunicado que se iba a hacer”.
La renuncia de Marco Lavagna
Ante la consulta sobre la credibilidad de las estadísticas oficiales, Romero diferenció el método del resultado. “No hay que confundir. ¿El INDEC miente? No. No se trata de mentir”, afirmó. Sin embargo, fue contundente al describir las limitaciones técnicas actuales: “Estamos utilizando metodologías absolutamente antiguas”.
Para graficarlo, explicó cómo se distribuyen hoy las ponderaciones: “Con la metodología anterior, lo que una familia destina a alimentos es, en promedio, el 28% del total de sus ingresos”. Y marcó el principal desfasaje en el rubro servicios y vivienda: “Para alquiler, agua, energía eléctrica, gas natural o envasado y todos los servicios, se entiende que eso ocupa solamente el 16% del total de los ingresos”.
Según Romero, ese número no refleja la realidad cotidiana: “Obviamente que ese costo no es el 16%, sino el 50 o el 60% del total de los ingresos de una familia”.
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También se refirió al modo en que se miden los consumos de alimentos. “Cuando se mide una porción mínima de carne, una porción mínima de leche o una canasta ideal, el resultado da una cosa. Pero cuando la gente va al supermercado, a la verdulería o a la carnicería, el costo es mayor”, afirmó.
De todos modos, insistió en que el problema no es la veracidad de los datos oficiales sino el instrumento de medición. “No entendemos que el INDEC mienta. Nosotros medimos con la misma metodología, pero la realidad es distinta”, sostuvo.
Finalmente, Romero anticipó un cambio en la forma de trabajo del instituto a partir de marzo. “A partir de marzo vamos a seguir midiendo ajustados a la metodología del INDEC, pero paralelamente vamos a procurar interpretar, primero en la provincia de Córdoba y luego a nivel país, cuál es el verdadero gasto y cómo distribuye sus ingresos una familia argentina”, explicó. Y cerró: “Queremos mostrar cuál es el verdadero costo y la verdadera inflación que perciben las familias. No para deslegitimar al INDEC, sino para dotar de claridad a la sociedad”.