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CULTURA / A 100 años de su nacimiento
miércoles 17 abril, 2019

Bauhaus, efímero paraíso de la razón

El presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes recuerda la importancia que tuvo este movimiento centenario en el universo del arte, el diseño y la arquitectura.

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Julio César Crivelli


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BAUHAUS: 100 año de vanguardia Foto: CEDOC

“En el centro de Europa están conspirando.(…)
Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.
Han tomado la extraña resolución de ser razonables.(…)
Acaso lo que digo no es verdadero; ojalá sea profético.”
Borges, “Los conjurados”.

Bauhaus, Bauhaus, Bauhaus, es la palabra que resuena cada vez que pensamos en el diseño, porque Bauhaus fue en verdad la primera vez en que se creó una teoría sobre el diseño de los objetos. Pero para entender, pensemos periféricamente. Bauhaus, la “construcción de la casa”, nace en inmediatamente después de la Primera Guerra.

Es un intento desesperado de volver a la razón de la Ilustración, después de la romántica masacre de la guerra. Ya no estamos dispuestos a morir por la Patria, un ideal romántico que asesinó a una generación europea. Queremos vivir, y para vivir hay que creer de nuevo en la Diosa Razón.

Bauhaus revive el llamado desesperado, “Zurück zu Kant”, volvamos a Kant, a la razón, y abandonemos la “Noche Oscura del Alma”, abandonemos el mito, el puro deseo y la emoción. Porque la paz nace de la razón y la guerra nace de la emoción, por eso, debemos vivir rodeados de un mundo regido por el intelecto que debe abarcar toda nuestra vida.

Planeta Bauhaus

De allí que la “casa” que debemos construir será una casa del intelecto.En consecuencia, Bauhaus dará nacimiento al racionalismo en la arquitectura y en el diseño de todas las cosas que nos rodean. El postulado de Gropius, un arquitecto veterano de guerra fundador de Bauhaus, será que “la forma debe seguir a la función” y esta postulado abarcará la vida.

No hay forma vacía, no hay ornamento, la belleza de la forma radica exclusivamente en el austero cumplimiento de la función, lo cual es verdadero tanto para un objeto menor como una silla, como para un edificio, pasando por todos los objetos intermedios que hacen a nuestra vida.

En Bauhaus el arte carece de sentido metafórico, (¿Será por eso que Paul Klee se retira?). Nunca más deberá expresar el caos de la naturaleza, de la conciencia o del alma.

El arte deberá consagrarse a abolir la naturaleza caótica, descubriendo las formas geométricas que anidan en ella, los denominadores comunes, que permiten transformar el caos infinito de la diversidad, en un universo de formas comprensibles por la razón.Debe “abstraer” de las formas de la naturaleza, las formas geométricas que son su alma, porque solamente las formas que emanan de la razón son previsibles y capaces de apaciguar la angustia de la infinita diversidad. Por eso, porque no hay forma sin función, porque no hay ornamento, Mies van der Rohe, continuador de Gropius en la conducción de Bauhaus, dijo “Less is more”, menos es más. (Algunos diseñadores posteriores dirían irónicamente que “Less is more, but is a bore”, menos es más, pero es un tedio).

Bauhaus es un universo totalizador, que somete a la razón a  todas las formas que rodean al hombre, todos los objetos, desde los más pequeños hasta la “casa”, en la cual se encuentran todas las formas. Porque una casa, es como un perímetro, una muralla, un borde de la razón que nos rodea y nos defiende de la locura y del caos de la emoción, de la naturaleza, de la noche, del “afuera” de la conciencia.

Buenos Aires, punto de inicio de una muestra itinerante sobre Bauhaus

La Caída.

Desde la Caída sabemos que todos los paraísos son efímeros, que  la pasión controla a la razón, que Adán siempre sucumbe a la manzana que Eva le ofrece y que los paraísos del intelecto son tan efímeros como todos los paraísos.

Por eso Bauhaus sobrevive al ataque nazi, porque deriva del odio, mudándose a Chicago y a Harvard, desde donde Gropius y Mies llevarán a su plenitud el desarrollo de la teoría de la forma según la función, estableciendo las bases del diseño moderno. No fue el odio lo que terminó con Bauhaus, el verdugo fue como siempre Eros, el deseo.En efecto, a partir de los `50, nace la sociedad de consumo, caracterizada justamente por el consumo innecesario, por el consumo expresado como pasión sin límites.

Paradójicamente, las enseñanzas de diseño racional de Bauhaus son utilizadas, - junto con la publicidad – como instrumento destinado a estimular el consumo irracional.

 Es cierto que una vez más se cumplió la ley empírica según la cual la pasión vence a la razón, y el intelecto un instrumento del deseo.Pero Bauhaus nos queda como una señal, una luz brillante en el cielo, que indica  que podemos ser “razonables”, que la profecía que Borges desea es posible, y que la búsqueda de la razón, esa lucha tan inútil tan inútil y fracasada, y por eso tan heroica, es finalmente nuestro sino como hombres.

AB EA


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