ECONOMIA
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Reinventarse o adaptarse: el drama de los trabajadores +40 que buscan volver al empleo formal

Tras perder empleos en los que acumulaban entre 20 y 30 años de experiencia, muchos terminan dependiendo de aplicaciones, changas o trabajos por cuenta propia para generar ingresos. Un relevamiento sobre talento senior revela que el 68% de las empresas no incorporó a ninguna persona mayor de 55 años en el último año.

Desempleo
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Mercado laboral, empleo, despidos y reconversión profesional son algunos de los ejes que atraviesan la discusión sobre el futuro del trabajo en la Argentina. A partir de distintos planteos realizados por el presidente Javier Milei y funcionarios de su gestión sobre la necesidad de reconvertirse o adaptarse a los cambios económicos, trabajadores despedidos de distintos sectores cuentan cómo intentan reconstruir su situación laboral y qué desafíos enfrentan para volver a conseguir un empleo estable.

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Detrás de esa discusión aparece una realidad que atraviesa a numerosos trabajadores que pasaron dos o tres décadas en un mismo empleo y que hoy, tras ser despedidos, intentan reinsertarse en el mercado laboral. Muchos de ellos tienen entre 40 y 55 años, acumulan experiencia en sus actividades, pero aseguran encontrarse con dificultades para acceder a nuevas oportunidades laborales estables, en un escenario donde la edad se suma a otros factores que condicionan la búsqueda de trabajo.

Rango etario en el que esta la mayoría de los talentos
Fuente: estudio "Generación Silver" de Bumeran

Del empleo formal a la supervivencia laboral

Jimena Lettieri trabajó durante 23 años como administrativa en el Hospital Posadas bajo contratos renovados periódicamente. Según relató, tras la asunción del actual Gobierno las renovaciones pasaron a realizarse cada tres meses hasta que fue despedida en octubre de 2024. Desde entonces no logró conseguir un empleo estable y actualmente obtiene ingresos como chofer de aplicaciones.

Para Lettieri, el planteo de que los trabajadores deben adaptarse o reinventarse desconoce la situación que atraviesan quienes perdieron sus puestos laborales. "No se trata de falta de voluntad o adaptación por parte de los trabajadores, sino de una economía que expulsa empleo de calidad y multiplica la precarización", sostuvo.

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Una situación similar describió Diego Irlandés, de 45 años y quien trabajó cinco como colectivero antes de ser despedido junto a gran parte de sus compañeros. Actualmente se dedica a realizar fletes por cuenta propia, una actividad que definió como inestable y dependiente de la demanda del momento.

Irlandés cuestionó la idea de que exista una salida laboral para todos los trabajadores desplazados. Según afirmó, en un contexto de despidos y pérdida del poder adquisitivo, muchas personas se ven obligadas a combinar distintas actividades para intentar sostener sus ingresos mensuales.

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La edad y la experiencia, entre las barreras y las oportunidades

Miguel Díaz trabajó durante 32 años en Siderca y fue despedido junto a otros compañeros debido a una baja en la carga de trabajo. Desde entonces permanece sin empleo y considera que la situación general del mercado laboral, sumada a factores como la edad, dificulta la posibilidad de volver a conseguir un puesto registrado.

Los obstáculos vinculados a la edad también aparecen reflejados en un informe elaborado por Great Place To Work Argentina, Bumeran y Diagonal sobre el denominado Talento Silver. El estudio señala que el 68% de las organizaciones del país no incorporó a ninguna persona mayor de 55 años durante el último año y que el 88,89% contrató a menos de cinco trabajadores de ese grupo etario.

Cuántas personas de más de 55 años contrataron
Fuente: estudio "Generación Silver" de Bumeran

El mismo relevamiento indica que las oportunidades para mayores de 45 años también son limitadas. Según los datos difundidos, el 77,78% de las organizaciones contrató a menos de cinco personas de esa franja de edad durante el último año, mientras que apenas el 3,70% incorporó a más de diez trabajadores. Aun así, el informe sostiene que los equipos multigeneracionales favorecen el intercambio de conocimientos, la innovación y la resiliencia organizacional.

El debate sobre la reinvención laboral

Consultados sobre el papel de la capacitación y las nuevas herramientas tecnológicas, los tres entrevistados coincidieron en que la formación puede resultar útil, aunque remarcaron que no garantiza por sí sola el acceso a un empleo estable. En particular, señalaron que las dificultades actuales exceden las capacidades individuales y están vinculadas a la escasez de oportunidades laborales.

Lettieri consideró que cuando se instala la idea de que todo depende de las capacidades personales se deja de lado el impacto de las políticas públicas sobre el empleo. En la misma línea, Irlandés sostuvo que la inteligencia artificial y la edad pueden transformarse en factores que dificulten la inserción laboral más que facilitarla.

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Por su parte, Díaz señaló que las nuevas habilidades digitales pueden ayudar en algunos procesos de reconversión, aunque advirtió que eso no necesariamente se traduce en estabilidad laboral. Según explicó, muchas empresas cuentan con una amplia oferta de trabajadores disponibles, lo que favorece una alta rotación y condiciones laborales cada vez más flexibles.

Mientras continúa el debate sobre la necesidad de "reinventarse" o "adaptarse" frente a la pérdida de empleo, los testimonios de trabajadores que quedaron fuera del mercado formal muestran una realidad atravesada por la búsqueda de ingresos, la incertidumbre laboral y las dificultades para volver a acceder a puestos estables, especialmente entre quienes acumulan décadas de experiencia.

GZ