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ELECCIONES 2019 / PERIODISMO PURO
lunes 2 septiembre, 2019

El plan 2020 de Lavagna: "poner plata en el bolsillo de la gente" y "mejorar el poder de compra"

En una entrevista con Jorge Fontevecchia, el candidato presidencial enumeró las medidas económicas que debería tener el próximo gobierno para salir de la crisis: "una economía se mueve cuando hay quien tiene poder de compra".

Roberto Lavagna en la entrevista con Jorge Fontevecchia. Foto: Marcelo Aballay
lunes 2 septiembre, 2019

"Poner plata en el bolsillo de los argentinos". "Recuperar el capital de trabajo de las Pymes". "Bajar la inflación". "Mejorar el poder de compra de la población". En esta cuatro frases resumió Roberto Lavagna, candidato presidencial por Consenso Federal, las principales medidas económicas que debería el presidente que asuma el poder el 10 de diciembre para sanear la economía. 

Ex ministro de Economía, Lavagna fue entrevistado este fin de semana por Jorge Fontevecchia para su programa Periodismo Puro, en una charla en la que analizó la crisis económica que atraviesa el país y las alternartivas. Asegura que no se podrá salir de la crisis "si no hay aumento de la producción y del empleo" y "si no hay un proceso de movilización de los recursos que Argentina tiene".

Lavagna asegura que la crisis actual no tiene comparación con la de 2001, que fue más grave, y tiene esperanzas: "Con una economía creciendo al 4% por año de manera permanente durante 15 o 20 años, la deuda es perfectamente sostenible. En cambio, en una economía que cada vez produce menos, la deuda se hace insostenible por más que usted haga todos los discursos que quiera sobre cómo va a cumplir". "Hay que poner en marcha la economía", asegura.

A continuación, un fragmento de la entrevista:

—Entremos en 2020, ¿qué debería hacer el nuevo gobierno en los primeros cien días?

—Lo vengo diciendo desde hace un tiempo: poner plata en el bolsillo de los argentinos. Si uno no recupera el poder de compra que este gobierno les sacó (que fue del orden del 16% o del 20% de caída del salario, de las jubilaciones y demás) no hay forma de que la economía se mueva. Una economía capitalista, una economía de mercado se mueve cuando hay quien tiene poder de compra.

—¿Cómo se pone dinero en el bolsillo de la gente?

—Como el Gobierno viene anunciando con cuentagotas, se le pone bajando el impuesto a las ganancias con una previa conversación con las provincias. Se pone subiendo la Asignación Universal por Hijo. Se le pone por distintos caminos. Medidas como la baja del IVA son cuestiones que hace varios meses que vengo proponiendo. El Gobierno las aplica tarde y en magnitudes muy pequeñas. Todo este paquete de medidas nuevo no llega a ser medio punto del producto bruto. En cambio, pagamos 2 puntos y medio, 3, del producto bruto en intereses. Es obvio que ahí hay algo que está mal. Al mismo tiempo hay que ocuparse de cómo aumentar la producción. Algo esencial que no es difícil, teniendo en cuenta que hay capital instalado por todos lados. Hay que recuperar el capital de trabajo que perdieron las empresas pequeñas y medianas en estos años. Es imposible recuperar el capital de trabajo con tasas del 70%. Las tasas tienen que ser ligeramente positivas en términos reales y punto.

—Si hoy fueran ligeramente positivas estarían en un 55%.

—Hay que bajar la inflación, claro. Pero algo hay que hacer primero. Si no, estaríamos en el mismo mecanismo. No se trata de concentrarse, como hizo el gobierno anterior, solo en el consumo. Eso produjo un aumento de la inflación. Ni concentrarse, como el gobierno actual, en que van a venir inversiones. ¿Y para qué van a invertir?, ¿a quién le van a vender cuando inviertan?

—Sería un modelo más como el peruano, basado en exportar. 

—Un modelo de exportación que no incluye a los exportadores industriales. Las exportaciones industriales requieren un mercado interno sólido para ser competitivas internacionalmente.

—Para desarrollar escala, para ir a competir internacionalmente.

—Sí, desarrollar escala, bajar costos fijos y demás. Le diría que desde el día 1 del gobierno me enfocaría en cómo se instrumentará simultáneamente este paquete de medidas de baja de impuestos, de recuperación del capital de trabajo. Al mismo tiempo pensaría en cómo mejorar el poder de compra de la población.

Roberto Lavagna en la entrevista con Jorge Fontevecchia.

—Otra ventaja es que en 2002 no existían las paritarias. Se aplicaron desde 2003. Desde entonces los salarios aumentaron más que la inflación y recuperaron parte de lo perdido. ¿Es posible eso hoy en día? ¿No se pondría a las empresas en riesgo de quiebra?

—Sí. La clave está en el aumento de la productividad. Es enorme la capacidad de aumentar la productividad cuando se tiene la mitad de los equipos parados en cualquier empresa.

—¿Usted propone un acuerdo social entre empresarios y empleados?

—Puede ser el reemplazo a las no paritarias. No sería copiar lo de aquella oportunidad. Puede haber perfectamente paritarias pero paritarias enmarcadas en un programa, en ciertos límites, con el compromiso del aumento de la productividad, del aumento de la creación de puestos de trabajo. Todo eso puede ser hoy objeto de un acuerdo social y económico auspiciado por el gobierno.

—¿Sigue siendo importante el superávit fiscal en estos momentos o, como planteaba John Maynard Keynes, tendríamos que tener un poco de déficit fiscal?

—Haría el máximo esfuerzo por mantener una situación muy cercana al equilibrio porque las fuentes de financiación de Argentina van a estar complicadas, fruto de la deuda, de la reestructuración de la deuda y demás. Pero hay que redistribuir cosas. Hay un error grave en pagar 2 puntos y medio de intereses y después tratar de ahorrar 0,1 o 0,2 del producto bruto en un programa de expansión. El Gobierno, por ejemplo, hizo de la obra pública una bandera. Exageró la cuestión, pero fue una bandera. En el primer semestre del año lo que se puso en obra pública es un tercio o incluso un poco menos de lo que se pagó en intereses.

—¿Cómo se soluciona el problema de la deuda y sus intereses?

—Habrá que reprogramarla. No va a ser fácil.

—¿No ve la posibilidad de recuperación que tuvimos en 2003?

—No estamos en una situación exactamente igual. Pero sí es la repetición de un episodio de sobreendeudamiento que lleva a cierto tipo de incumplimientos técnicos, o como quiera llamarlos, pero que nos lleva a volver a plantear una renegociación. Los defaults son medidas absolutamente extremas, que los países usan cada 200 o 300 años, no cada 15. Haber vuelto a caer en una situación así es grave.

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—La crisis es menor que la de 2002 pero hay algunas herramientas que ya están gastadas.

—La ventaja es que hoy la reestructuración de la deuda se hace en un marco de tasas de interés bajísimas. En aquel momento todavía las tasas básicas en el mundo eran del orden de 5,5%. Hoy son la mitad. A partir de ahí había que agregarle el costo adicional de Argentina. Hoy el punto de partida es 1 y medio, 2, sobre el cual hay que agregar ese costo argentino.

—El candidato más votado en las PASO afirma que va a llevar unos cuatro o cinco años llevar la inflación a un dígito. ¿No hay posibilidades de reducir ese lapso? En 2003 se consiguió.

—Difícil saberlo. Se debería apuntar a llevar la inflación a un dígito en el menor tiempo posible. Después, depende de muchas cuestiones.

—¿La inflación sigue siendo alta porque hoy el Estado tiene un gasto público del doble del de 2003 sobre el producto bruto? ¿La inflación sería “necesaria” para sostener ese gasto?

—En parte es así. Tiene que ver con distintas medidas que se tomaron que introdujeron la indexación en la economía Argentina. Entonces si todo está indexado es un marco complejo. En un gobierno de unión nacional hay que trabajar un proceso de desindexación.

—Los argentinos nos volvimos expertos en frustraciones. Las personas frustradas suelen creer que las soluciones mágicas son posibles. Sin embargo, lo que usted nos dice es que solo va a haber sufrimiento y esfuerzo para recién tener una situación de recuperación después de cierto tiempo.

—Si no hay aumento de la producción y del empleo, que es lo único genuino en términos de financiar gastos adicionales, de quien sea, de los privados o del gobierno, si no hay un proceso de movilización de los recursos que Argentina tiene, es difícil salir. Y esto vale también para la deuda. Con una economía creciendo al 4% por año de manera permanente durante 15 o 20 años, la deuda es perfectamente sostenible. En cambio, en una economía que cada vez produce menos, la deuda se hace insostenible por más que usted haga todos los discursos que quiera sobre cómo va a cumplir. Hay que poner en marcha la economía.

Lea acá la entrevista completa

D.S.


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