lunes 27 de septiembre de 2021
EMPRESAS Y PROTAGONISTAS Entrevista
30-08-2021 08:00
30-08-2021 08:00

María Belén Mendé: “El sistema educativo tiene que trabajar en la autoestima de las personas”

La rectora de la Universidad Siglo 21 conversó con Perfil.com sobre la “Educación Positiva”, un nuevo enfoque educativo basado en el bienestar emocional.

30-08-2021 08:00

La pandemia causada por el virus COVID 19 forzó a mucha gente en todo el mundo a depender de la tecnología para aprender. Esto desató nuevas reflexiones sobre los alcances y límites del aprendizaje a distancia y las formas en que la educación puede reinventarse de cara al futuro. María Belén Mendé es Licenciada en Ciencia Política por la Universidad Católica en Córdoba y Magister en Ciencias con especialidad en Comunicación del Instituto Tecnológico de Monterrey, México. Trasladó su formación a la docencia y se desempeñó en distintas instituciones de Latinoamérica, como TEC de Monterrey, ITESO de Guadalajara, y la Universidad de Villa Rica de Veracruz. Desde hace varios años se desempeña como Rectora de la Universidad Siglo 21, la cual alberga a más de 75.000 alumnos de todo el país. La institución aplica un particular enfoque educativo: “la educación positiva”. Maria Belén conversó con Perfil.com, contó de qué se trata este paradigma, cómo ve la relación entre tecnología y educación y cuáles son las dificultades que ve en la educación argentina. 

- ¿Cómo definirías la educación positiva?

- Es una corriente mundial y una forma de educar y de vivir, que potencia la dignidad humana, la felicidad y genera ecosistemas de bienestar y de desarrollo, tanto para el estudio como para la vida. Se basa en la psicología positiva y tiene su origen en Estados Unidos. Hay una red de universidades que participamos de esta corriente. El eje fundamental es revalorizar a la persona en su esencia más individual. Si entrás a la universidad y querés ir hacia un siguiente escalón primero tenemos que trabajar sobre tu propósito personal y armar tu plan de vida y carrera en función de eso. 

- ¿Cómo llegaste a esta corriente?

- Creo que la Universidad (Siglo 21) nace con una visión de este tipo, pero que no tenía este nombre. Cuando conocimos esta visión dijimos “esto es lo que nosotros hacemos”. Acá hay un método, que se llama PERMA (siglas en inglés), que tiene su base en la gestión de las emociones, en estimular pensamientos positivos y acciones poderosas. Trabajar sobre el “vos podés, el desarrollo es algo tuyo”. Vos fijate que el sistema educativo en general es bastante lapidario con la autoestima de la gente: te revienta. Se ha basado muchos años en decir “vos no podés, es difícil, no es para todos”. Es elitista. Y este es un cambio muy radical en la forma de hacer educación. Nosotros empezamos a establecer contacto hace dos o tres años con esta corriente. Tenemos unos padrinos, que es Tecmilenio, la universidad hija del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, con la que hicimos un convenio. Yo soy egresada de esa universidad, la conozco muy a fondo, y viendo su modelo decidimos prepararnos para entrar en esta corriente. Y es laborioso, porque lo primero que tenemos que hacer es transmitir este concepto a los docentes para que después puedan trasladarlo a los alumnos. 

- ¿Y qué impacto tiene este enfoque en los alumnos?

- El gran impacto es la permanencia. La gran dificultad de las instituciones educativas es que perdemos en el camino a muchos alumnos. La deserción en Argentina es muy alta. Hay una relación entre la deserción y el fracaso académico. Si a vos te va mal, si no tenés buenos resultados, dejás. La Educación Positiva, al poner el acento en el propósito personal y estimular el desarrollo, tiene unas tasas de retención muy significativas y por eso nosotros adoptamos principalmente este modelo. Creemos que podemos ser una buena escuela, para el país y para el mundo, sobre cómo retener a los alumnos en el sistema. Esa es nuestra variable de comprobación.

 - ¿Hay otras instituciones en el país que tomen este enfoque?

- Este enfoque no lo toma nadie en la Argentina. Somos totalmente pioneros.

PNT SIGLO 21 III 20210827
Actualmente la Universidad Siglo 21 recibe a más de 75.000 alumnos por año y 320 Centros de Aprendizaje Universitario en toda la Argentina.

 

- Siglo 21 también ha sido pionero en el país en darle mucha importancia a la tecnología. ¿Cómo ven el impacto de la tecnología en la educación durante la pandemia?

- Creo que la pandemia ha llevado a todo el sistema a mirar las tecnologías. El tema es cómo las mira. Para nosotros la tecnología no es la centralidad, es un medio. Tenemos un robustísimo modelo académico y la tecnología lo que hace es potenciarlo. La tecnología en educación, para mí, lo bueno y lo malo te lo muestra el doble. Es como poner una lupa a todo. 

- ¿A qué te referís con que es una lupa?

- Porque es más concreto, no tenés la posibilidad de recalcular. Todo lo que está mediado por tecnología está planificado: contenidos desarrollados, curados, subidos. No hay forma, como en el aula, de mirar las caras y decir “estoy yendo por un lado incorrecto, redirecciono”. Tenés que ser muy preciso, tener en claro cuál es tu objetivo, que los profes definan cuál es el objetivo de su módulo. Requiere diseño. 

- ¿Considerás que la tecnología tiende a rigidizar?

- No, creo que ordena, y todo lo que ordena acota. Pero creo que debe ser usada al servicio de las personas. Por eso entramos también en el modelo de educación positiva, para demostrar que el medio no condiciona la sustancia. Una sustancia es un modelo de aprendizaje por competencias en una corriente de Educación Positiva. 

- ¿Y cuáles son, en concreto, las estrategias que aplican en el aula (sea virtual o presencial) con este modelo?

- En este momento nosotros hemos generado varias estrategias, entre ellas una muy fuerte llamada “Vida 21”. Vos vas a tener buen rendimiento si te sentís expandido en tu universidad. Si tenés una currícula estructurada, no podés desarrollar con otros, ni desarrollar tus competencias creativas vas a quedar medio limitado. Entonces hay una serie de actividades extracurriculares que te potencian en ese estudio. Trabajamos con el concepto de aula invertida: teoría para la casa, pero cuando llegas al aula “manos a la obra”. En el aula hay varias didácticas: retos; por ejemplo. “Sos un director de la ONU Internacional, estás frente a una pandemia, tenés que redireccionar tus objetivos, ¿qué haces? ¿por qué? ¿cómo lo justificas?”. Aprendizaje Colaborativo, que es otra didáctica: cómo voy sumando soluciones desde las diferentes áreas del saber que componemos en una cátedra. Muchos métodos de evidencia y de investigación, como el que hay en Harvard. Después aplicamos “tests de autorregulación”, que nos demuestra cuántas competencias tenés para ser exitoso académicamente. Por ejemplo: “esta persona no se sabe autorregular, se va a desconcentrar, no va a estudiar las horas que vos le estás pidiendo por día”; entonces con ellos vamos con toda una estrategia de seguimiento con tutores. O “olvidate, con estos, andate un poco más arriba, desafialo a cosas nuevas”, entonces a esos vamos con todas las actividades extracurriculares. Toda esa información nos permite gestionar diferente, y al alumno saber dónde están sus dolores. No para fracasar, sino para trabajar sobre actividades que eviten el fracaso. 

PNT SIGLO 21 III 20210827
"Todo lo que está mediado por tecnología está planificado: contenidos desarrollados, curados, subidos. No hay forma, como en el aula, de mirar las caras y decir 'estoy yendo por un lado incorrecto, redirecciono'".

 

- Además de la Educación Positiva, ¿Qué caminos está tomando Siglo 21 como institución educativa para enfrentar los desafíos del presente? 

- Nosotros hacemos mucho hincapié en la descentralización. Tenemos 320 Centros de Aprendizaje Universitario en toda la Argentina. Nuestro concepto es “yo me acerco al alumno, no el alumno a mí”. Porque lo que veíamos estando en Córdoba, donde está la Sede Central, es que los alumnos del país que venían a Córdoba no volvían nunca más a sus localidades, y el que no podía venir se quedaba sin la opción. Entonces nos ubicamos en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes, en todo el país. Seguir con esa visión federal es una estrategia, y en pandemia se potenció aún más. Otra estrategia fue desarrollar carreras en Salud: Kinesiología, Terapia Ocupacional, Nutrición y pronto algunas carreras más. 

- Si hubo un sector que tuvo que reinventarse en la pandemia fue el sector educación. ¿Cómo los encontró como universidad? 

- Yo creo que nos encontró muy preparados, porque desde el 2007 nosotros teníamos esta modalidad virtual. Pero bueno, me gusta mucho decir que cuando pase el tsunami, vos podés estar en la playa tomando sol o en el noveno piso de un edificio, pero el tsunami te pasa. Entonces creo que nuestra mayor capacidad de adaptación tuvo que ver en cómo acompañar y contener a un ecosistema tan grande y golpeado. Porque todos nos enfermamos, todos tuvimos pérdidas, todos nos desalentamos, entonces nuestro desafío fue más desde el humano que desde la cuestión tecnológica. Ha sido un camino de aprendizaje muy interesante, porque lo que tuvimos que hacer fue reforzar mucho las cercanías y el vínculo con los diferentes segmentos: profesores, docentes, alumnos. Principalmente para estimularlos, para no perder el rumbo. 

- Siendo alguien que está en el ámbito de la educación desde hace tanto tiempo, ¿Cuáles son las dificultades que ves en la educación argentina y cómo pensás que se podrían sortear?

- Nosotros fuimos un modelo educativo para el mundo muy significativo, y que todavía aún vivimos de la gloria de lo que fue ese modelo. El modelo de Sarmiento, de traer maestras de Inglaterra, de sembrar un modo diferente. Pero ese rumbo lo perdimos hace bastante tiempo. Tenemos un problema global en el sistema educativo, desde los ciclos básicos hasta los ciclos universitarios, y cuando vos ves los resultados de las pruebas Aprender y de las pruebas PISA, no hace falta ahondar mucho. Yo creo que el sistema requiere un compromiso integrado de niveles. Durante muchos años los niveles se echaron la culpa entre ellos. A mí no me importa si el primario ha tenido sus dificultades o el secundario sus dificultades. Tengo que hacer todo mi esfuerzo por elevarlo a mi alumno a otro nivel. Y creo que ahí hay un primer desafío de una visión más integral del alumno. Hay ciertas políticas públicas, y también involucramiento del sector privado, pero no es suficiente. La educación es un tema en este momento porque se ha politizado y eso me parece un camino peligroso. 

- ¿Por qué considerás que es peligroso que se politice la educación?

- Hacerlo implica un desvío. Porque no estamos con el foco puesto en el alumno, estamos con el foco puesto en el poder. Independientemente de que el contacto del COVID puso al mundo en un desafío: si la prioridad era la educación o la salud. Y en la Argentina se suma a otro factor que no solamente es el educativo, sino el vincular y el de sostenibilidad de muchos alumnos que van a la escuela a comer, a recuperar dignidad. Entonces estamos en una situación compleja, y yo creo que en este momento la mayor preocupación es que se ha perdido un rendimiento académico. Los alumnos en casa, en general hablo de la primaria y de secundarios, han relajado el partido motivación, entonces ahora hay que incorporarlos en estas modalidades bien y ayudarlos a volver a cobrar hábitos, la educación tiene mucho de hábito: vestirse para el colegio, encontrarse con otros, sociabilización, cumplir un horario, sentarse a estudiar. Hay que recuperar toda esa trama que hace la convivencia definitivamente.