jueves 24 de junio de 2021
INTERNACIONAL A dos meses de las elecciones
20-08-2020 13:42

Obama vs. Trump, la pelea política que conmueve a Estados Unidos

El ex presidente, que tiene un rol estelar en la campaña de Biden, acusó al republicano de ser una amenaza para la democracia. Apuesta a la carta del miedo para reconstruir la coalición del Yes We Can.

20-08-2020 13:42

El día finalmente llegó. Tras años de ser el blanco de las críticas de Donald Trump, Barack Obama rompió el protocolo presidencial, preservado durante décadas por los ex mandatarios en los Estados Unidos, y atacó abiertamente a su sucesor, al que lo calificó como una amenaza para la democracia. Sus dardos, de un alto impacto político, fueron disparados en la Convención Nacional Demócrata que nominó a Joe Biden y Kamala Harris.

Donald Trump no ha mejorado en su puesto porque no puede. Y las consecuencias de ese fracaso son graves: 170.000 estadounidenses muertos. Millones de empleos destruidos, mientras que los que están en la cima de la pirámide se llevan más que nunca”, disparó. “No ha mostrado ningún interés en ponerse a trabajar; ningún interés en encontrar puntos en común; ningún interés en usar el asombroso poder de su cargo para ayudar a nadie más que a sí mismo y sus amigos; ningún interés en tratar la presidencia como algo más que un reality show más que puede usar para obtener la atención que ansía”, agregó con el rostro tenso.

Trump había comenzado esta pelea años atrás, cuando promovió la teoría conspirativa sobre la nacionalidad de Obama, el famoso movimiento “birther”, el trampolín que utilizó el empresario para saltar a la política. El líder demócrata difundió su acta de nacimiento, echando por tierra las versiones difundidas por Trump, y se tomó revancha al pronunciar un recordado stand up en la cena de los corresponsales extranjeros de la Casa Blanca, donde los comensales festejaron cada una de las bromas al magnate inmobiliario.

Tras ser electo presidente en 2016, Trump continuó atacando a su antecesor, revirtiendo sus políticas públicas más importantes, en un esfuerzo por borrar su legado político. Así, congeló el deshielo con Cuba, salió del Acuerdo Climático de París, del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP) y del Acuerdo Nuclear con Irán. De hecho, el leit motiv de su presidencia fue demoler al Obamismo para construir un proyecto político sobre sus ruinas.

Ahora, Obama volvió al centro del ring y retomó la iniciativa. El ex organizador comunitario de Chicago es mucho más que un ex presidente. Obama es consejero y confidente de Biden, su ex vicepresidente durante ocho años. Si bien no lo apoyó durante las primarias, sí lo hizo entusiastamente desde que aseguró su nominación.

Su participación en la campaña excede el discurso en la Convención. Obama apoyó a 118 candidatos demócratas, que buscarán cargos federales y estatales, entre ellos su ex fiscal general Eric Holder, el próximo 3 de noviembre. Su objetivo de mínima es ayudar al partido a retener el control de la Cámara de Representantes, obtener una mayoría en el Senado y ganar las elecciones estatales. Pero la meta principal es recrear la coalición del Yes We Can que lo llevó a la Casa Blanca, para que acuda masivamente a las urnas en respaldo de Biden, un candidato que no entusiasma a las bases.

Donald Trump usó las redes para criticar a la fórmula de Joe Biden y Kamala Harris

En junio, Obama apareció públicamente y ofreció pistas sobre cómo articularía a los diversos sectores de la oposición. Horas después de que efectivos policiales asesinaran a George Floyd en Minneapolis, el ex mandatario intentó canalizar las protestas sociales y evitar su desborde, al pedir públicamente que los alcaldes demócratas se comprometieran en impulsar reformas policiales en sus distritos. “Es muy importante para nosotros aprovechar el impulso que se ha creado como sociedad, como país, y decir 'usemos esto' para finalmente lograr un impacto”, aseguró en esa oportunidad.

Hasta el momento, Obama recaudó 7,6 millones de dólares para la campaña de Biden, convirtiéndose en un poderoso imán para los donantes. Además, apareció en varios spots con él.

Como nunca antes, superando incluso a Bill Clinton en la campaña presidencial de Hillary en 2016, un ex jefe de Estado participa activamente en actividades proselitistas para que su partido regrese a la Casa Blanca. ¿Jugará algún rol en una eventual presidencia, en caso de que Biden gane las elecciones? Difícil imaginarlo con un cargo formal. Ningún ex presidente estadounidense volvió a la función pública tras dejar la Casa Blanca.

Mientras la carta del miedo de Trump es la izquierda radical y Venezuela, la de Obama es la amenaza existencial que implicaría un segundo mandato del presidente. Para él no se trata sólo de defender sus convicciones políticas, sino también de evitar que el republicano demuela los hitos de su presidencia que aún están en pie, como la reforma de salud. Y, más importante aún, que no elimine el recuerdo emotivo de su liderazgo.