El Senado de Estados Unidos aprobó este jueves una resolución de procedimiento que busca impedir al presidente Donald Trump emprender nuevas acciones militares contra Venezuela sin la autorización expresa del Congreso, en un movimiento que reavivó el debate sobre los límites del poder presidencial en materia de política exterior y uso de la fuerza.
La votación, que habilita el tratamiento de una resolución de poderes de guerra, fue de 52 votos a favor y 47 en contra, con el apoyo de todos los senadores demócratas y de un pequeño grupo de republicanos que se desmarcaron de la Casa Blanca. El resultado allanó el camino para que la iniciativa sea debatida de fondo en la cámara alta, integrada por 100 miembros.

Un giro tras la captura de Maduro
El avance legislativo se produjo días después de la captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense en Caracas, un hecho que profundizó las tensiones entre el Ejecutivo y el Congreso. Desde septiembre, la administración Trump había incrementado la presión militar sobre Venezuela con ataques a embarcaciones en el sur del Caribe, aunque en el Senado ya se habían bloqueado dos intentos previos de aprobar resoluciones similares durante 2025.
En noviembre pasado, una iniciativa comparable había quedado a solo dos votos de prosperar, luego de que dos senadores republicanos se sumaran a los demócratas. En ese momento, funcionarios del Gobierno aseguraron a los legisladores que no estaba en los planes un cambio de liderazgo ni operaciones militares en territorio venezolano.
Tras la captura de Maduro, varios senadores acusaron a la administración de haber engañado al Congreso, una crítica expresada de manera pública por referentes demócratas y, en privado, por algunos republicanos.
La aprobación en el Senado representaría una victoria política relevante para los legisladores que buscan reafirmar el rol del Congreso en la autorización del uso de la fuerza. Sin embargo, el camino para que la resolución se convierta en ley aparece cuesta arriba.
Para entrar en vigencia, el texto debería ser aprobado también por la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, y además superar un eventual veto presidencial, lo que exigiría mayorías especiales de dos tercios en ambas cámaras.
Aun así, algunos senadores sostienen que el debate podría generar fisuras dentro del oficialismo, especialmente ante el temor de una campaña prolongada y costosa orientada a un cambio de poder en Venezuela. En ese contexto, Trump reiteró esta semana su intención de elevar el presupuesto militar estadounidense de 1 billón a 1,5 billones de dólares, una señal que inquieta a sectores del Congreso.
El argumento de la Casa Blanca
Los legisladores que se oponen a la resolución sostienen que la captura del mandatario depuesto Nicolás Maduro no constituyó una acción militar, sino una operación de aplicación de la ley. El expresidente venezolano enfrenta cargos por narcotráfico y delitos vinculados con armas en una corte estadounidense, de los que se declaró no culpable.
Desde esa perspectiva, aseguran que Trump actuó dentro de sus atribuciones como comandante en jefe, al ordenar acciones limitadas que, según el Ejecutivo, resultan necesarias para la seguridad nacional.
El debate que se abre ahora en el Senado expone una disputa de fondo sobre el alcance del poder presidencial, en un escenario regional marcado por la inestabilidad y con Venezuela nuevamente en el centro de la agenda de la política exterior estadounidense.
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