Ya cuesta distinguir quién le roba el libreto a quién. En una maniobra "a lo Milei" que remite a los cruces y vetos con la prensa en Casa Rosada, Donald Trump cruzó una línea roja inédita en su guerra declarada contra los comunicadores. Con un furioso mensaje en sus redes sociales, el presidente de Estados Unidos ordenó expulsar de la Casa Blanca a la cadena CNN y a los portales MSNOW y Politico con "efecto inmediato", una purga fulminante que sacudió el tablero político de Washington y dejó en vilo a las decenas de cronistas que cubren el día a día del Salón Oval.
El anuncio llegó este viernes a través de su cuenta personal en la plataforma Truth Social. Allí, el mandatario justificó el veto masivo acusando a las tres empresas periodísticas de difundir constantemente "noticias falsas". Fiel a su estilo incendiario, Trump sentenció que los medios no deberían tener permitido publicar "ficciones y mentiras" cuando informan sobre su figura, su administración o los intereses del país.

Lejos de quedarse en la generalidad, el líder republicano repartió golpes a medida para cada uno de los afectados. Sobre MSNOW, se burló indicando que cambiaron recientemente su histórico nombre (MSNBC) por una crisis de audiencia y falta de credibilidad. Sin embargo, la acusación más dura se la llevó Politico: apuntó que el portal recibió una suscripción estatal "ilegal y ridícula" de 8 millones de dólares directos del gobierno de Joe Biden para mantenerse a flote, una maniobra que calificó sin filtros como un acto de "corrupción".
A pesar de la contundencia del posteo digital, el impacto real en los pasillos de la Casa Blanca estuvo marcado por el desconcierto. Durante la tarde del viernes, los periodistas de la CNN continuaban trabajando dentro de la sala de prensa sin que nadie efectivizara el desalojo. Mientras tanto, el mandatario redobló la apuesta y anticipó que la purga no termina acá, advirtiendo que otros medios seguirán el mismo camino.
La ofensiva encontró una respuesta inmediata desde la cúpula gráfica estadounidense. Coincidiendo con el 175° aniversario del New York Times, el editor del influyente diario, AG Sulzberger, publicó un duro editorial para condenar el trato hacia la prensa. Sin vueltas, el ejecutivo marcó que "ningún presidente en la historia moderna fue más hostil que Donald Trump" frente a un periodismo al que catalogó como el "enemigo del pueblo".
El trasfondo de una pelea personal
La obsesión contra la CNN no nació de la noche a la mañana. Trump arrastra un fuerte malestar con la cadena desde su primer mandato, culpándola de ser una pieza clave en la propagación de las denuncias sobre su supuesta confabulación con Rusia. A este historial de roces se le sumó una irritación mucho más reciente y personal: la divulgación mediática de fotografías y documentos que lo vinculaban directamente con el magnate condenado por crímenes sexuales, Jeffrey Epstein.
Esta prohibición masiva representa una nueva escalada en una política de restricciones que ya tuvo un episodio insólito al comienzo de su actual gestión. En aquel momento, el blanco fue la agencia internacional Associated Press (AP), a la que le limitaron el acceso a ciertos actos oficiales por una disputa geográfica. El castigo se aplicó luego de que los periodistas de la agencia se negaran a acatar un decreto presidencial y continuaran escribiendo "Golfo de México" en lugar de "Golfo de América".
La dinámica de confrontación es una marca registrada de la carrera política del magnate. Los insultos públicos a comunicadores y las demandas millonarias contra grandes conglomerados mediáticos construyeron un clima de tensión permanente que hoy pone en alerta a diversas organizaciones defensoras de la libertad de expresión, quienes leen estas maniobras de asfixia como un claro intento de censura desde el corazón del poder.
TC/AF