MODO FONTEVECCHIA
Transición política

Carlos Ruckauf: “El peor problema de Milei es que va a tener la calle convulsionada”

“Milei tiene legitimidad política, pero un cuarto de sus electores es un apoyo volátil que espera resultados”, explicó en Modo Fontevecchia.

Carlos Ruckauf
Carlos Ruckauf | Captura de video

Carlos Ruckauf analizó la posible reconfiguración del sistema político luego de la transición presidencial y le asignó a Massa un rol calve: "Es joven, se reconvirtió varias veces, tiene su estructura política y tuvo un montón de votos". Además, resaltó que puede haber un nuevo "cordobesismo" a partir de la asunción de Milei. "Durante su campaña, Juan Schiaretti consiguió un gran prestigio y una apertura nacional inusitada”, comentó en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1).

Carlos Ruckauf fue vicepresidente de la Nación entre 1995 y 1999, y diputado nacional en 2003-2007, 1991-1993, 1987-1989. También ocupó el cargo de ministro de Relaciones Exteriores entre 2002 y 2003; Gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1999 y 2002; Ministro de Interior entre 1993 y 1995; Embajador Argentino en Italia entre 1989 y 1991. Además, fue ministro de Trabajo del gobierno de Perón en 1975 y 1976. Tras el triunfo de Milei, advirtió que el presidente electo “va a tener que dejar la motosierra y agarrar el bisturí”. 

¿Cuándo usted dice que “Milei debería cambiar la motosierra por el bisturí” está diciendo que el plan motosierra es impracticable y que deberá usar un instrumento más preciso para reducir la incidencia de lo que pensaba hacer?

Creo que, fundamentalmente, el bisturí sirve para sacar los tumores que tiene todo el Estado argentino, pero sin lastimar la carne buena. Además, los argentinos discutimos cosas sin tener mucho conocimiento de lo que está ocurriendo. 

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Por ejemplo, en materia de privatizaciones, hay algunas como la de YPF y Aerolíneas Argentinas, que no tienen posibilidades jurídicas de ser hechas. Hay otras que sí se pueden hacer, porque está vigente la ley 23696 que estableció en 1989 la reforma del Estado. 

Esta ley fue aprobada, a poco de asumir Menem, en un acuerdo con la UCR que se había retirado del gobierno con anticipación por la crisis hiperinflacionaria y que consideró que patrióticamente hasta el 10 de diciembre tenía que dar los instrumentos jurídicos necesarios.

Fue el fundamento de lo que iba a hacer durante los dos gobiernos de Carlos Menem, todo el proceso de privatización, pero una vez que parte de eso fue revertido durante el gobierno de Kirchner hubo normas, como lo que está vinculado a Aerolíneas Argentinas y a YPF, que requieren un nuevo tratamiento jurídico. Por tanto, hoy el presidente electo no va a tener ninguna posibilidad de tener mayorías legislativas para hacer esos cambios.

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Esos cambios y otros, porque muchos de los que propuso requieren leyes o DNU, mínimamente. ¿No?

Pero la ley de Reforma del Estado de 1989 está vigente, por consiguiente, una parte de lo que propone Milei se puede hacer con sólo un decreto reglamentario, sin necesidad de un DNU. Pero no en el caso de YPF y Aerolíneas. 

Pero otro tipo de reformas, que no tienen que ver con las privatizaciones, requieren aprobación de, por lo menos, una de las cámaras. Por ejemplo, una reforma tributaria o una modificación en la coparticipación ¿Milei presidente va a ser distinto al Milei en campaña, ya que se dio cuenta de que puede llevar a cabo una cantidad menor de propuestas? ¿O insistirá y, consecuentemente, habrá conflictos de poderes?

No se puede hacer ninguna modificación fiscal por DNU, está prohibido por la Constitución. Además, todo lo que tenga que ver con el sistema de coparticipación necesita una ley con números especiales.  

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Massa, con el aval de los gobernadores, modificó el sistema de Impuesto a las Ganancias y, de manera profunda, la cuarta categoría. Esto significa que las provincias quedaron desfinanciadas, porque nunca se cumplió la promesa de Massa de que les iba a sacar una norma que les compensara la pérdida de sus ingresos coparticipables. En ese sentido, Milei y sus ministros tienen una llave para la negociación. 

El presidente electo deberá construir un esquema de negociación que, para hablar con el Parlamento, requiere del vicepresidente, el presidente de Diputados y el jefe de Gabinete. Estos 3 funcionarios tienen una tarea difícil y veremos en los próximos 2 años que podrá conseguir Milei. El peor problema de Milei es que va a tener la calle convulsionada con muchas protestas, ya que la gente se sentirá perjudicada por el ajuste y saldrá a reclamar.

La reconfiguración de la escena política

Usted dijo hace unos días que Schiaretti podría convertirse en el armador de un peronismo ortodoxo. ¿Cómo imagina el futuro del peronismo? ¿Habrá divisiones entre un sector más kirchnerista, liderado por Kicillof, y otro por Schiaretti?

Antes que nada, no considerar a Massa para el futuro sería un grave error de apreciación. Es joven, se reconvirtió varias veces, tiene su estructura política y tuvo un montón de votos. De todas formas, Axel Kicillof es el ganador del kirchnerismo al triunfar muy bien en la Provincia y será la estructura de defensa de ese espacio político. 

Juan Schiaretti votando en el Balotaje 2023
Juan Schiaretti votando en el Balotaje 2023

Mi referencia a Schiaretti, sin saber si lo intentará o no, es que en esta campaña electoral consiguió un gran prestigio y una apertura nacional inusitada. Es que el cordobesismo siempre lo tuvo trabajando en su provincia y a De la Sota a nivel nacional. En esta nueva coyuntura, el ex gobernador cordobés dio indicios de un peronismo ortodoxo con alianzas de otros sectores de centro, sin descartar una parte de la UCR.

Milei y las futuras protestas sociales

Alejandro Gomel (AG): Usted era gobernador de la Provincia en aquel diciembre del 2001, es decir, sabe acerca de la revulsión en la calle. ¿Le preocupa mucho ese tema de las protestas o piensa que Milei lo podrá controlar de la mejor manera?

Me preocupa, porque las protestas pacíficas son parte del derecho del pueblo y de lo marcado por la Constitución, el tema es cuántos grupos de provocadores se terminan sumando a esas protestas, además de saber cómo funciona la contención de esos reclamos.

Recuerden que la cúpula policial que recibió la orden de reprimir en 2001 terminó procesada y condenada. Y ese antecedente pesa mucho en el trabajo futuro de la fuerza de seguridad. Milei deberá respetar lo que dijo en relación a no perjudicar a los sectores que menos tienen. 

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AG: ¿Le diría algo especial a Milei en relación a la preocupación que tiene por los disturbios sociales?

Milei es un economista, pero los que trabajan con el presidente deberán tener muy claro el tema de la seguridad. Los presidentes de la República siempre tienen que tener buenos ministros. Y no me refiero a un presidente excepcional como Menem, que tenía un Gabinete muy bueno, sino a la frase de Maquiavelo que decía que a los príncipes se los juzga por sus ministros.

Debería volver a existir la reunión semanal de Gabinete de Ministros, ya que es algo muy importante para que cada ministro sepa lo que está pasando en el área del otro. Mucho más cuando se va a encarar un proceso profundo de reformas que afectará varios sectores del Estado. Por supuesto, en estas reuniones siempre debería estar el presidente. 

La reconfiguración de Javier Milei y del sistema

A su vez, hay que tener en cuenta que Milei llegó con un 30% que lo acompañó en las PASO y en la primera vuelta. Mientras que el 26% restante viene de la respetable decisión de Patricia Bullrich, pero es un apoyo volátil que espera resultados. Y no va a ser tan fácil teniendo la crisis social y económica tan profunda como la que tenemos. 

Afortunadamente, en el recorte que planteó el futuro presidente ahora está hablando de menos puntos de PBI que en el comienzo, lo cual suena más lógico. Pero esos 5 puntos del PBI no son un tránsito fácil, porque cuando se decide no emitir, lo cual está bien, va a tener que tener en cuenta que tendrá problemas de caja. Es decir que le va a faltar dinero en momentos importantes, como por ejemplo en el pago de aguinaldos, lo cual es un problema para los privados y aún más para el sector público. 

Una legitimidad política atada a resultados

Claudio Mardones (CM): El presidente asume con poca legitimidad política, sin apoyo de gobernadores y sin representación parlamentaria. Sin embargo, se jacta de que anticipó un ajuste aún más severo que el propuesto por el FMI. ¿Eso no le da cierta legitimidad política para iniciar esos cambios tan profundos?

Por supuesto que tiene legitimidad política. En la historia de la democracia completa, desde que las mujeres votan en la Argentina, sólo Perón sacó más votos que Milei en porcentaje. Entonces, es obvio que tiene un inmenso respaldo, pero está basado en dos realidades distintas: los que creen firmemente en él y los que votaron contra el actual gobierno, que no necesariamente están de acuerdo con Milei ni lo que va a hacer. 

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Actuando con bisturí y no con motosierra es mucho más fácil el tránsito de, por lo menos, los primeros 6 meses, que son los más difíciles cuando se recibe una economía tan devastada. Imaginate que hay 14 mil millones de dólares negativos en las reservas. Están tocando casi los depósitos del público. Y estos son los números del FMI, que está auditando a nuestro país. 

Por lo tanto, van a tener que hacer mucho trabajo desde el 10 de diciembre hasta el 1 de marzo, cuando empiecen las sesiones ordinarias del Parlamento, para poder ir acomodando las cargas.

AO FM