MODO FONTEVECCHIA
Situación económica

Dice el Banco Central: "Estamos lejos de usar las tasas de interés exageradamente"

"Lo que estamos haciendo es lo que hay que hacer: atacar la inflación con las tasas de interés, con el orden fiscal y tener una política de ingresos que acompañen la inflación", afirmó Jorge Carrera, director del BCRA.

Jorge Carrera
Jorge Carrera | Captura de video

Jorge Carrera, director del Banco Central, se mostró optimista con respecto a las variables económicas y las proyecciones para el 2024. “Muchos de los que hablan hoy de una bomba económica, si ganaran, tendrían un comportamiento mucho más razonable y responsable”, afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (FM 101.9).

Hay economistas que tienen opiniones muy diferentes sobre el tema del aumento de las tasas de interés. Martín Guzmán dice, por ejemplo, que una elevada tasa termina inflando la bola de pesos de rendimiento por pagar. Cavallo, en su tesis doctoral, explicó que el alza de las tasas puede agravar la inflación porque el mayor costo financiero se traslada a los precios. ¿Qué pensás de estas divergencias con respecto a la relación entre tasas de interés e inflación?

Como todos los instrumentos que utilizamos en economía, muchas veces hay opiniones controversiales respecto al uso de las tasas de interés.

Igual que en otras ciencias, como la medicina, un instrumento hay que utilizarlo cuidadosamente, sin exagerar la dosis, que fue lo que pasó en todo el periodo de Federico Sturzenegger, en el que se usaron de manera excesiva, tratando de compensar la velocidad para reducir una inflación tan inercial como la argentina.

Nosotros estamos lejos de utilizar las tasas de interés exageradamente. Eso no quiere decir que uno no la use como uno de los instrumentos, imperfectos, para intentar controlar la inflación.

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Lo que dice Guzmán y lo que está en la tesis de Cavallo son situaciones distintas. Es cuando la tasa se convierte en un costo financiero de dimensiones importantes. Pero recordemos que, en Argentina, el nivel de crédito al PBI se ha reducido a niveles del 8% o 9%.

Además, una parte de ese crédito está controlada por la tasa de inversión regulada por el Banco Central para todo lo que sea medianas y pequeñas empresas.

En ningún caso estamos teniendo tasas exorbitantes que inflen los costos. Además, la economía argentina funciona en base al autofinanciamiento. El tema de que la tasa de interés en Argentina sea positiva, lo principal que intenta hacer el BCRA, es mejorar y mantener la situación de los ahorristas.

Tenemos que proteger a los pequeños ahorristas, en especial, que son los que tienen menos de 10 millones de pesos en plazo fijo, con tasas reguladas que los mantengan equivalentes al nivel de la inflación. De lo contrario, la gente opta por ir al dólar.

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Subiendo las tasas, lo primero que estamos haciendo, es tratar de defender el peso y el ahorro en pesos.

¿Notás un cambio de humor social a partir del 6,6% de inflación de febrero? ¿Fue un punto de inflexión en relación a la expectativa de que la gestión de Sergio Massa pudiera controlar la inflación?

Obviamente, son datos negativos, si bien, en parte, son esperables. La situación de la inflación en Argentina es que hace 50 años de acostumbramiento a convivir con una inflación realmente alta para los estándares internacionales.

Hoy es la carne, en marzo pueden ser los colegios. Yo creo que va a ir bajando, seguramente en abril, mayo, pero el tema no es el tema puntual de qué hay detrás de la inflación, sino que es muy difícil bajarla en Argentina.

El único experimento relativamente exitoso fue la convertibilidad, pero fue muy particular, después de dos grandes hiperinflaciones, y que se financió con mucha deuda externa y con liquidar el patrimonio estatal. Un experimento que, además, terminó mal.

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Bajar la inflación, dado el acostumbramiento  que tiene la sociedad a convivir con esa inflación, y a la inercia que se genera en la economía, obviamente que es muy difícil, para este Gobierno y para el que venga.

Yo creo que es clave tener suficiente financiamiento. Y con deuda no nos podemos financiar, porque eso ya lo agotó, en su momento, el gobierno de Macri, y no para bajar la inflación, lamentablemente. 

La expectativa optimista que yo tengo es que a partir de 2024 y al futuro, Argentina habrá solucionado su situación de escasez endémica de dólares que tuvo los últimos diez años.

Vamos a solucionar el balance negativo de las cuentas de energía, vamos a tener un saldo comercial mucho más superavitario, 5 mil o 6 mil millones más por exportaciones, 8 mil a 10 mil el próximo año, y así sucesivamente.

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Creo que vamos a tener una base de sustentación, de dólares y divisas, para que podamos iniciar un proceso de estabilización de las variables nominales.

Imaginemos que a partir de 2024 la situación sea más provisoria. Ahora, este 2023, cuando ves que la sequía produce un daño mayor en la cantidad de dólares, entre 20 y 25 mil millones menos, al mismo tiempo generando limitaciones para importar, y eso podría generar una inflación por falta de oferta. Eso podría hacer trepar la inflación hasta el 7, 8 o 10% mensual. ¿Lo considerás un escenario posible?

Yo diría que no, voy a hacer algunas consideraciones. Creo que tiene razón en el punto de que hay menos dólares, pero primero hay que ver cómo se termina cerrando, en qué punto, la disponibilidad de dólares. Cuánto va a ser efectivamente la pérdida por la sequía en el agro.

Creo que va a haber fuentes de menores gastos, sobre todo en la parte de energía. El Gobierno ha hecho un buen proyecto para bajar los costos de la energía.

Pero, en términos concretos, pareciera que va a haber faltante de dólares respecto de lo que dejamos de exportar y de importar.

El punto es cómo administrar y comparar con respecto a lo que hemos importado. Cuando uno mira el número agregado de las importaciones del año pasado, per cápita, estuvieron entre las más altas de la historia argentina. Sobre todo en algunas importaciones infladas, como servicios, fletes, o también mucha acumulación de stocks.

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Creo que hay espacio para tener un saldo comercial superavitario, para tener una acumulación de reservas, aunque menores, esto último ha sido un cambio importante en el programa con el Fondo.

No creo que eso genere una retroalimentación en inflación, porque los demás factores están acordes a ir atacando el problema de la inflación. Ahora, no existe una “bala de plata” para acabar con la inflación.

Sin los suficientes dólares, es muy difícil tener una solución única. Lo que estamos haciendo es lo que hay que hacer, atacar la inflación con las tasas de interés, con el orden fiscal, tener una política de ingresos que acompañen la inflación sin generar una espiral de precios y salarios, mantener los precios cuidados y precios justos, que ayudan a orientar a la población.

Es cierto que habría que trabajar también con los empresarios, porque el nivel de margen que tiene, en este momento, la economía argentina, es realmente muy alto.

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Algunos argumentan que se están protegiendo de posibles consecuencias negativas a futuro, pero eso es justamente lo que empeora la inflación. Si no coordinamos los comportamientos individuales, se descontrola el proceso del aumento de precios.

En política monetaria, estamos controlando el exceso de pesos, no hay un exceso de pesos. En todo caso, lo tuvimos durante el Covid, pero lo hemos reducido y hoy en día ya no existe ese exceso de pesos.

Supongamos que la oposición gana las PASO y plantea que va a unificar el mercado cambiario y en el periodo entre las PASO y la primera vuelta se produce una aceleración de la inflación por las expectativas futuras de que va a haber una aceleración del 100%. ¿Te parece un escenario posible?

Hay dos temas implícitos, el del tipo de cambio, y otro que está implícito, que es el comportamiento de la oposición con respecto al tema de la deuda.

Cuando miramos objetivamente eso, creo que los tipos de cambio, incluso el blue o el ccl, el MEP, es objetivamente un tipo de cambio demasiado alto.

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Pensar que va a haber una devaluación que lleve a esos niveles no me parece plausible. Agarrá el tipo de cambio, por ejemplo, con el dólar a 400, y dividí el PBI per cápita de Argentina por ese número, te da la situación de un tamaño de país que no se condice con el tamaño de Argentina.

Te queda un país mucho más pequeño de lo que te puedas imaginar, un ingreso de 3200 dólares per cápita, que claramente no es el ingreso per cápita de Argentina.

El tipo de cambio del dólar blue, MEP y ccl está inflado, es demasiado alto. Cualquier unificación cambiaria tendría un error conceptual si lo hiciera de esa forma, pero aún así, se equilibraría muy rápidamente.

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Eso lo combino con el asunto de la deuda y la bomba de la que habla la oposición. Cuando mirás quién tiene esa deuda y el riesgo de financiamiento, el 64% es con el propio sector público. A eso le agregás los bancos y las compañías de seguro, que no pueden, no por el cepo, sino por sus reglas, ir a comprar dólares.

Es una fantasía que hay una bomba financiera, el 94% de la deuda en Argentina está en manos de gente que no es especulativa, que es tenedora a largo plazo y está regulada. Ahí tenemos una bomba menos. 

Muchos de los que hablan hoy de una bomba económica, si ganaran, tendrían un comportamiento mucho más razonable y responsable.

FM JL