En su programa por NetTV y Radio Perfil, Marcelo Longobardi analizó el estado del tipo de cambio y los mercados de la Argentina, en este contexto, destacó la recuperación de los bonos argentinos y un marcado descenso del riesgo país. En el plano internacional, señaló la suba de los índices norteamericanos y la baja del petróleo, aunque advirtió sobre las consecuencias de los daños producidos en instalaciones de producción de gas y petróleo por la guerra en Medio Oriente.
Dólar a la baja, fuerte descenso del riesgo país y mínimo descenso del petróleo
Les cuento cómo han estado los mercados ayer con un muy suave descenso del precio del petróleo. Ayer en Argentina han bajado los cuatro tipos de cambio, el oficial, el blue, el MEP y el contado con liquidación. El dólar oficial cayó de $1415 a $1410; el blue cayó de $1395 a $1390, tenemos la brecha invertida otra vez, el blue por debajo del oficial; el MEP cayó de $1432 a $1424 y el llamado dólar contado con liquidación cayó 10 pesos, de $1488 a $1478.
Como consecuencia de una recuperación de los bonos argentinos, los Bonares y los Globales, que han subido, hubo un significativo descenso del riesgo país que venía de 633 puntos, o 637 en su máximo de las últimas semanas, y luego empezó a bajar desde el miércoles pasado hasta antes de ayer, 611, 612 y 610, y ayer cayó 40 puntos, cerrando en 570 puntos. Lejos todavía de enero, que estaba en 484, pero la recuperación de los bonos se reflejó en esta baja significativa.
El Merval, nuestro índice bursátil, subió 1,3%. Los tres índices norteamericanos han subido mucho, el Standard & Poor's 2,5%, el Nasdaq 2,8%, el Dow Jones 2,85%, venían de un declive tremendo. La bolsa en París subió ayer 4,7%, en Madrid 4,20%, en Londres 2,7%. Y ayer, no sé esta mañana, la bolsa en Shanghái había subido 2,7% y la bolsa con el pico más fuerte fue la de Tokio, que subió 5,4%.

Hubo una gran recuperación, inclusive de las bolsas en Latinoamérica, en Brasil, en Perú, que tiene elecciones el próximo domingo, en Canadá, en México, en todas partes hubo subas significativas.
Y el petróleo bajó, pero bajó muy poco. Al principio de la guerra, hace 40 días, estábamos hablando de un petróleo de 60 dólares el barril, y los especialistas hablan de un equilibrio de entre 60 y 70 dólares el barril, y en el contexto de la guerra llegó a tocar los 120 dólares el barril. El precio del petróleo se duplicó en un plazo de 40 días, asunto que derivó en una montaña de inconvenientes en un montón de países.
Ayer el petróleo bajó. El WTI bajó 14%, para cerrar en 96 dólares; y el Brent bajó 11%, para cerrar en 96. Y lo tenemos esta mañana en $97,64.
A pesar de que el porcentaje suena muy fuerte, 14% y 11%, esta baja del petróleo es muy suave y creo que refleja dos cosas. Refleja la incertidumbre respecto del acuerdo anunciado por el presidente Trump, que ayer era prácticamente una escena convertida en un ridículo, una locura, sobre todo lo de Ormuz, que nunca se abrió. Trump dijo ayer "el estrecho se abre esta noche, con toda la seguridad, los iraníes nos dijeron", y no se abrió nada el estrecho de Ormuz.
Riesgo país se desplomó a 570 puntos y los bonos argentinos treparon tras la tregua global
Y hay otro elemento muy importante que no tiene que ver con el flujo del petróleo sino con las averías en las instalaciones del Golfo Pérsico. Es un tema muy importante porque el flujo puede recuperarse con alguna velocidad, se abre el estrecho y circulan los barcos, lo harán lentamente pero se abre el flujo, pero hay un problema con lo que llamamos el stock, con las instalaciones que producen gas y que producen petróleo.
Esta mañana quien observa esto con mucha agudeza es Carlos Pagni, en un artículo de la tapa de La Nación que proyecta sobre Argentina algunos inconvenientes de la guerra. Dice Carlos que el problema no es el flujo, sino el funcionamiento de las máquinas.
Por ejemplo, los bombardeos a la ciudad industrial de Ras Laffan, en Qatar, destruyeron las plantas de GNL que producían el 20% del gas que exporta Qatar. La reparación de estas plantas va a demandar entre 3 y 5 años. Otra unidad operada por Shell acusó de daños que demorarán un año en ser reparados. Los contratos de venta de gas a China, Corea del Sur, Italia y Bélgica fueron suspendidos por razones de fuerza mayor.
Lo que se ha verificado es que el funcionamiento de las máquinas y de las unidades que producen el flujo de petróleo, está muy averiado. Entonces, dice Carlos que la ínfima colección de datos solo pretende hacer pensar que la guerra podría terminar pero la crisis que desató con ella es de una duración mucho mayor.
AS/ff