Un ingeniero argentino fue hallado brutalmente asesinado a puñaladas en el departamento donde residía en la ciudad de Madrid, España. El crimen ocurrió hace nueve días y las autoridades locales cerraron el caso luego de descubrir que el presunto agresor sería un hombre de 65 años que sospechaba que su esposa le era infiel con la víctima y se suicidó luego de matarlo.
El joven fue identificado como Facundo Rico, de 37 años, que había cursado dos másteres y recibido un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Vivía hace más de una década en el país europeo, viajaba mucho por trabajo y desde hacía más de tres años se había asentado en la capital española.
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El asesinato habría ocurrido en la mañana del 14 de julio pasado en el sexto piso del bloque E de una urbanización ubicada en el número 4 de la calle de Cirauqui, dentro del lujoso barrio de Las Tablas. Sin embargo, según indicaron medios locales, la Policía Nacional recibió un llamado días después por un olor muy fuerte a un producto químico que provenía de la vivienda de Rico.
El principal sospechoso fue identificado como A.J., también ingeniero, de 65 años, ingresó al domicilio y, aunque por el momento no se estableció si tenía un vínculo previo con el argentino, se cree que lo conocía porque no se detectaron que los accesos al lugar hayan sido forzados. En ese momento, se desató una fuerte discusión.
Los investigadores hallaron en la escena del crimen restos de gas pimienta, con el que A.J. habría rociado a la víctima para evitar que pudiera defenderse. Luego, lo atacó con un cuchillo de 20 centímetros. En total, le dio 13 puñalas en tres zonas distintas del cuerpo: la espalda, el omóplato y el abdomen.

Las cámaras de seguridad y los testimonios de los vecinos permitieron reconstruir el recorrido del presunto homicida. Para esto, fue clave la declaración de Carlos, portero del condominio, quien habría sido la única persona que vio salir a A. J. del edificio tras haber concretado el ataque. Ante la Policía, contó que se cruzó con un "extraño en el portal" poco después de que se escucharan gritos y dio su descripción.
El diario El País informó que el hombre de 65 años después regresó a una vivienda que tenía en un pueblo de Ávila, en la comunidad de Castilla y León. Cuando se conoció la noticia del crimen, 24 horas después, se arrojó desde un barranco.
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Según fuentes del caso, la mujer del sospechoso deseaba separarse y su marido estaba convencido de la existencia de una supuesta tercera persona en su vida. Los investigadores no confirmaron la presunta infidelidad, pero indicaron que ella y el ingeniero argentino asistían al mismo gimnasio, en Madrid.
La esposa de A.J. quedó en shock cuando los efectivos fueron a su casa y le notificaron las sospechas sobre lo que había hecho su marido el día anterior a quitarse la vida.

Facundo tenía la doble nacionalidad y vivía en España desde hacía más de una década. Antes de alquilar el piso en la capital del país había residido en la comunidad autónoma de Extremadura. El portero del edificio contó que en el lugar donde fue encontrado estaba desde hacía tres o cuatro años y que no era muy conocido por sus vecinos porque viajaba seguido por motivos laborales.
Según la información personal que Rico había publicado en la plataforma LinkedIn, era un ingeniero especializado en Telecomunicaciones, que había optado por desarrollarse en el sector de las energías renovables. Se desempeñó como docente auxiliar en la Universidad Nacional de San Juan y hasta fue responsable de proyectos eólicos en países como Uzbekistán.
Tras cerrarse el caso, sus restos fueron llevados al tanatorio de Fuengirola, en Málaga, donde sus familiares y amigos realizaron el funeral.
FP