POLICIA
Tres décadas de misterio

Una huella sangrienta y un cabello, las pruebas que resolvieron el crimen de una mujer que recibió 140 puñaladas

Marina Koppell, de 39 años, fue asesinada en 1994 durante un ataque "sostenido y salvaje" en su departamento en Londres, donde atendía a sus clientes.

Marina Koppell
Marina Koppell fue encontrada en el cuarto de su departamento, donde "había sangre por todos lados". | The Sun/CENTRAL NEWS

Luego de tres décadas de misterio, una huella sangrienta y un cabello atascado en un anillo fueron las evidencias que permitieron identificar al presunto asesino de Marina Koppell. La mujer murió tras recibir más de 140 puñaladas durante un ataque "sostenido y salvaje" en su apartamento en Chiltern Street en Marylebone, en el centro de Londres, Inglaterra.

Koppell, de 39 años y cuyo apellido de soltera era Gómez, tenía dos hijos en Colombia y fue asesinada el 8 de agosto de 1994. Dos semanas antes del hecho, la mujer había alquilado y redecorado el departamento en la capital porque trabajaba como masajista y trabajadora sexual, según escuchó el jurado.

Su esposo David, que vivía en Northampton (a casi 100 kilómetros de Londres) "no necesariamente aprobaba" su ocupación, pero "la aceptaba", se dijo a los miembros del tribunal de Old Bailey.​ El hombre fue quien encontró el cuerpo de la mujer la noche del crimen, luego de que no le contestara sus llamadas durante todo el día. Koppell estaba sin vida en el cuarto donde atendía a sus clientes, en una escena donde "había sangre por todos lados", según declaró el hombre a la Justicia.

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El principal sospechoso es Sandip Patel, de 51 años, quien en ese entonces era un estudiante de 21. Los investigadores lo acusaron de asesinato luego de haber tenido una coincidencia de su pie con una huella de sangre dejada en un zócalo de la habitación donde la víctima fue atacada.

El hombre se convirtió en sospechoso confirmado en 2022 gracias a que su ADN se detectó en un cabello encontrado en un anillo que Koppell estaba utilizando al momento de su muerte. El descubrimiento se había realizado en 2008, pero la tecnología de aquella época no estaba lo suficientemente avanzada como para obtener un perfil genético, por lo que el pelo fue embolsado y preservado hasta 2022, cuando fue examinado nuevamente y coincidió con Patel.

Marina Koppell
Marina Koppell (39) fue asesinada en su departamento tras recibir más de 140 puñaladas.

Sumado a esto, en la escena del crimen se halló una bolsa de plástico, la cual tenía marcas de los dedos que correspondían al acusado, cuyo padre tenía un local cercano. Sin embargo, los agentes creyeron que esa prueba no era lo suficientemente fuerte ya que él podría haber dejado las huellas porque manipuló el objeto en la tienda de su papá, siendo lo más probable que la mujer haya llevado la bolsa al apartamento.

Asimismo, el día después del asesinato, la tarjeta bancaria de la víctima fue utilizada para retirar dinero de dos cajeros automáticos diferentes. La primera extracción fue de 70 libras (casi 90 dólares) y, media hora después, se realizó la segunda por otras 30 libras (casi 40 dólares). Según explicó el fiscal William Emlyn Jones KC ambas operaciones se realizaron "no muy lejos de donde vivía el acusado en ese momento". Además, explicó que quien haya usado la tarjeta debía haberle extraído el PIN a la víctima antes de que muriera.

Las acusaciones del fiscal y la defensa del sospechoso

Al abrir el juicio en Old Bailey, el fiscal recordó que "Marina Koppell fue brutalmente asesinada". "Ha llevado muchísimo tiempo solucionarlo, pero ahora tenemos pruebas de que ella tenía el pelo de este acusado atascado en el anillo que usaba cuando fue atacada y asesinada; y su pie descalzo estaba presionado contra el zócalo junto a ella. Y eso, dice la fiscalía, sólo puede deberse a que fue él quien la mató hace tantos años", sostuvo.

Respecto a la huella, que fue la evidencia por la cual se lo acusó de asesinato, expresó que es posible que "no resulte difícil concluir que si esas huellas fueron hechas con la sangre fresca de Marina, entonces eso puede ser solo porque fueron dejadas por su asesino, alguien que estaba en esa habitación, descalzo, al momento en que su sangre estaba en el zócalo".

Y agregó: "Todos estos años después, fueron identificadas. Son las huellas del acusado. Fueron hechas por la planta de su pie izquierdo".

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Según explicó Emlyn Jones, Patel no cuestionaba que el cabello o la huella encontrada en el lugar del crimen le pertenecían. Sin embargo, tras su arresto el 19 de enero de 2023, no pudo explicar por qué fueron hallados en la escena. "El acusado no dio ninguna explicación alternativa posible a las pruebas científicas que, según la acusación, demuestran que fue él quien asesinó a Marina Koppel hace 29 años y medio", argumentó el fiscal.

En esa línea, subrayó que la evidencia indicaba que el sospechoso debía haber estado en el apartamento para haber dejado su cabello y sus huellas allí. "Así que ahora tenemos dos pruebas bastante distintas que sitúan al acusado en la escena de este asesinato. Son sus huellas en el zócalo, manchado con la sangre de Marina, y Marina había logrado dejar un mechón de su cabello a su anillo".

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"¿Cómo pudo haber sucedido eso? Se puede pensar que eso es totalmente consistente con que ella lo haya agarrado por el cabello, sin duda durante la terrible lucha que debió haber precedido inmediatamente a que ella fuera apuñalada, y apuñalada, y apuñalada y asesinada", añadió.

En una declaración a la policía luego de su arresto, Patel se defendió diciendo que "no tengo idea de cómo llegó mi huella digital a esta bolsa o cómo estaba presente un cabello mío". "Sin embargo, no soy responsable de este crimen y no puedo ayudar más", remarcó. El hombre negó su culpabilidad, por lo cual el juicio continúa.

El hallazgo del cuerpo y las llamadas amenazantes

David Koppell, que murió en 2005 sin encontrar al asesino de su esposa, declaró en ese entonces que "había sangre por todos lados" en la escena del crimen: "Había sangre por todas partes, en el suelo, en la ropa de cama, en los muebles, en las paredes porque la habían matado a puñaladas; la habían apuñalado no menos de 140 veces".

"Las heridas mortales se produjeron en la parte delantera del cuello, lo que provocó una gran pérdida de sangre de la arteria subclavia y de la vena yugular izquierda; la vena yugular estaba casi completamente cortada", afirmó. "También había heridas defensivas en sus brazos y manos que coincidían con su intento decidido de defenderse de un ataque con un cuchillo", añadió.

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En su declaración, el hombre también contó que se había casado con Marina en 1983, después de conocerse en un casino, y que habían vivido en diferentes direcciones en Londres. La última vez que vio a su esposa con vida fue alrededor de una semana antes de su muerte ya que la pareja había discutido por un asunto trivial, motivo por el cual el hombre regresó a su casa en Northampton y la mujer al departamento en Londres.

La semana siguiente mantuvieron un contacto telefónico habitual, y el día del crimen hablaron varias veces, principalmente de programas de televisión, siendo su última conversación sobre las 13:00. Sin embargo, durante la tarde y la noche la intentó llamar varias veces a su teléfono y celular, pero ella no contestó en ninguno.

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David se preocupó cada vez más y, "comenzando a entrar en pánico", finalmente decidió conducir hasta Londres para ver si su pareja estaba bien. Al entrar al departamento, notó que "la puerta del segundo dormitorio estaba entreabierta". "Abrí la puerta y pude ver por la luz ambiental que algo andaba mal. El colchón estaba torcido y había una mancha oscura en la alfombra y en el colchón", relató.

Según contó, el cuerpo de su esposa estaba en el suelo del dormitorio, debajo de una manta. "Retiré la colcha e inmediatamente pude ver la cabeza y los hombros de Marina, con ella acostada sobre su lado derecho frente a la cama", contó, a la par que recordó que su cara "tenía una mueca tensa y fija y creo que tenía los ojos cerrados" y que su cuerpo estaba rígido.

"No tengo idea de quién pudo haber cometido este terrible ataque a Marina", expresó el hombre, quien no estaba al tanto de varios de sus contactos. Sin embargo, declaró que alrededor de seis u ocho semanas previas al crimen, la víctima había recibido llamados amenazantes: "Me dijo que había recibido dos o tres llamadas telefónicas de alguien que le dijo que sabía dónde vivía y que iba a violarla". Además, el día de los hechos ella le contó que alguien la llamó temprano en la mañana, pero que colgaron apenas contestó.

 

MB / Gi