El accidente protagonizado por Eugenia Rolón en Mar de Ajó destapó un problema por partida doble: la imprudencia al volante y la irregularidad administrativa del vehículo en el que se movía. Tras chocar contra un poste de luz y dar positivo en el test de alcoholemia, las autoridades confirmaron que el Honda Fit que conducía la militante de La Libertad Avanza cargaba con una deuda acumulada de $870.000 en multas de tránsito impagas, saldo que quedó expuesto al momento del secuestro del auto.

El siniestro ocurrió minutos antes de las 9 de la mañana en la calle Rivadavia al 400. Según el reporte policial de Mar del Tuyú, Rolón realizaba "maniobras peligrosas" antes de perder el control e impactar violentamente contra la luminaria pública. La gravedad del incidente quedó plasmada en el test de alcoholemia posterior: el resultado arrojó 1.89 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra alarmante que supera ampliamente el límite de tolerancia cero que rige en toda la provincia de Buenos Aires.
La situación legal del auto salpicó de inmediato a su pareja, el también influencer libertario Iñaki Gutiérrez. La policía constató que la cédula azul del Honda se encuentra a nombre del joven cercano al Presidente, lo que lo vincula directamente con la titularidad del vehículo y el historial de infracciones pendientes. De hecho, fue el propio Gutiérrez quien debió presentarse en la dependencia policial para retirar a su novia de 23 años, quien había sido detenida momentáneamente tras el choque.
La secuencia del impacto no dejó lugar a dudas sobre la mecánica del accidente. Una cámara de seguridad privada de la zona registró el momento exacto, a las 8:57 horas, en el que se observa al vehículo doblando de manera errática y abierta en una calle. El recorrido finalizó segundos después contra el poste de luz de una vivienda particular, interrumpiendo lo que las fuerzas de seguridad calificaron como una conducción temeraria que puso en riesgo a terceros.

El episodio generó un fuerte contraste con el discurso público de la pareja, que suele defender a viva voz el respeto a la ley y el orden desde sus redes sociales. Ahora, además de afrontar las consecuencias penales por conducir alcoholizada, quedaron expuestos por circular en un vehículo que, bajo la titularidad de Gutiérrez, operaba con una deuda millonaria en multas.
Del despacho en la Rosada al Falcon verde en Santa Fe
Rolón y Gutiérrez no son ajenos a la polémica ni a la exposición pública. Ambos integraron el equipo de comunicación digital en los primeros meses de gestión de Javier Milei, ocupando oficinas en la Casa Rosada. Sin embargo, su paso por el núcleo duro del gobierno resultó express: fueron desplazados luego de que Gutiérrez cometiera el error de repostear una foto personal junto a Rolón desde la cuenta oficial de la Casa Rosada, un desliz profesional que les costó el cargo y los obligó a un forzoso retiro mediático.
Mientras Gutiérrez logró recientemente recomponer su relación con el Ejecutivo (trabajando bajo la tutela del cineasta Santiago Oría en el manejo de la cuenta de TikTok del Presidente), Rolón intentó construir un perfil político propio lejos de la capital. Su última aventura electoral fue en Santa Fe, donde se postuló como candidata a convencional constituyente por el departamento de San Lorenzo.
Aquella campaña terminó en fracaso, quedando tercera detrás del intendente local y del peronismo, pero dejó una postal que definió su estilo provocador. Rolón aseguró haber hecho campaña "sin un peso", recorriendo la provincia en un Ford Falcon verde prestado por su padre. La elección del vehículo fue interpretada por gran parte del arco político como una reivindicación explícita de la última dictadura militar, reforzando un perfil controversial que ahora suma un grave capítulo de inseguridad vial.
TC/DCQ