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Ahora es siempre

Lectura de la posibilidad de reelección a partir del encuentro de Macri y el obrero en Parque Patricios.

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Macri vivió un incómodo momento por el reclamo de un trabajador | Captura Video

El corazón le latió a miles de revoluciones por minuto antes de dar ese paso. Perdido por perdido se la estaba jungado. Se paró frente al presidente y después de estrecharle la mano le dijo que hiciera algoQué él era un laburante y que cada vez los suyos estaban peor. Estamos decayendo con el ajuste, le dijo. Diga las cosas importantes. Ante un argumento presidencial sobre el pasado desestimó la afirmación. Es ahora porque para un laburante ahora es siempre.

El presidente, lejos de escaparse lo escuchó, lo tomó de sus hombros, lo abrazó. Era el único que no estaba nervioso. La periferia de la escena, los que manejan las redes sociales, los que sacan fotos, los que acompañan festejando cualquier chiste sí, ellos no sabían que hacer para que la escena no quede grabada. Una mujer de protocolo se acomodó para tapar un celular que filmaba la situación. Todo se había escapado de lo planificado. En el abrazo presidencial la periferia aplaudió como si todo lo determinara la voluntad del presidente. El obrero siguió exigiendo: Tratemos de hacer rápido las cosas, se lo pido por favor presidente, siguió. Cuando la escena se difuminaba el obrero alzó su voz y Rodríguez Larreta le dio una palmada como diciendo ya está, ya está. Quizás el problema no es el presidente quien demostró confianza ante una situación crítica para la comunicación en un año electoral. Hay que mirar esa periferia protocolar y preguntarse quiénes no se bancan el conflicto. Porque para la foto estamos todos. Pero se gestiona sobrepasando conflictos.

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En las redes, los kirchneristas tomaron esta escena como una revelación. No se dan cuenta que el obrero los desestimó. Le pide al presidente que haga ahora, le reconoce autoridad y poder hacer. Exige. Su expectativa de rol está intacta. Y los políticos venden expectativas por votos. Si el presidente junto al gobierno nacional logran expresar las dificultades y los errores propios para ser comprendidos hay chance de reelección. El planteo futuro contra pasado se acabó. Es ahora. Y discutir el ahora es dificultoso, tensiona. La fricción de ese presente es donde se plantea esta elección. Explicarlo bien, mostrar empatía con los que sufren el ajuste puede tener rédito político y generar expectativas. Pero si el gobierno insiste con la receta del “todo bien” de la periferia protocolar el calendario electoral serán los metros que separan el Titanic del iceberg.