SOCIEDAD
Murió a los 70 años

Tiritando frente al mar, Liliana Caldini fue la hermosa postal del flower power del verano nacional

Quiso ser maestra, pero una publicidad de cigarrillos la estigmatizó bailando en botas y minifalda la famosa canción de Donald. Dejó su carrera por Cacho Fontana y también lo dejó a él, tras doce años de matrimonio. Sin embargo, él fue su gran amor, y sus hijas y nietos, la pirámide de su vida.

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Fallecio Liliana Caldini. | CEDOC

El 4 de julio murió en Buenos Aires la actriz y conductora Liliana Caldini, la ex modelo argentina que en 1969 se hizo famosa gracias a un comercial de cigarrillos y a un tema musical, Tiritando.

Tan solo 39 segundos en los que una chica de 18 años con polera de lana hasta el cuello, botas y minifalda abría una puerta de hierro forjado, prendía un Chesterfield, se zarandeaba con gracia torpe y se mordía un labio mientras hacía rebotar la caja de cigarrillos por arriba del pecho.

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A Liliana Caldini, como a Susana Giménez, una publicidad la llevó vertiginosamente a la fama, pero no la mareó.

Treinta y nueve segundos que le valieron a Donald 600.000 discos vendidos en horas, a Nono Pugliese –director del comercial-, un nombre para seguir promocionando tabaco mientras viajaba por el mundo y a Liliana Caldini, una entrevista con Cacho Fontana (Norberto Palese), el prestigioso conductor estrella, en su ciclo radial Fontana Show.

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Murió Cacho Fontana, el locutor más famoso de la TV Argentina

Y ese fue el comienzo de un gran amor: el de Liliana Caldini con Cacho Fontana, veinte años mayor, el locutor más impecable y el conductor más sobrio y profesional del ambiente nacional. Pero ella fue contra los estereotipos y lo esperó a la salida de Radio Rivadavia. Imposible no distinguir su melena rubia coronando su metro setenta de esplendor.

Liliana Caldini y el flower power

Liliana Caldini no era una chica del montón. Hija de una contadora y de un militar, hasta cinco minutos antes sólo quería ser maestra –y Susanita, también.

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Belleza natural. Liliana Caldini nunca se hizo cirugías; tampoco las necesitaba y se dio permiso para envejecer.

Icono del flower power, todo en Liliana Caldini, la chica del lunar, era al natural: sin cirugías, sin raya en el pelo desmelenado, una belleza playera que competía con el shock de Susana Giménez en las tapas de los semanarios de la época.

Y ese mismo día Cacho y Liliana tomaron el primer café y un ramo de rosas, unas horas más tarde, confirmó el poder del flower power.
Enero era intenso pero sería más intenso aún: a él lo esperaba una cobertura del Festival de San Remo; y a ella, más notas tiritando en Mar del Plata. Hasta que Cacho atendió el teléfono de su cuarto en Roma y era ella, Liliana Caldini, avisándole que estaba ahí abajo, esperándolo, fuera de libreto. Así era el amor en los 70, sin agenda y al natural.

Tal vez la mayor sorpresa se la llevó Beba Bidart, la actriz y cantante de tangos que había sido la pareja del conductor durante doce años, se habían casado en Las Vegas, y aún no había renunciado a la esperanza. 

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Se llevaban 20 años, pero el amor entre ellos fue fulminante desde que se conocieron.

Aún así, Cacho Fontana que entonces rondaba los 38 con fama de merecedor, ya había tenido un matrimonio pluscuamperfecto y una hija –Estela- con la locutora Dora Palma, la única mujer que había logrado que la mejor voz radial del país firmara una libreta matrimonial en un registro civil argentino.

Liliana Caldini y Cacho Fontana

Más cauto esta vez, la relación Caldini - Fontana fue un secreto, hasta que Valentina, la primera chimentera nacional, confirmó lo que ellos se empecinaban en negar. Fue la chica de Tiritando quien estuvo en los festejos de su cumpleaños junto a él, el 23 de abril. Y para el de ella, el 26 de agosto, viajaron misteriosamente a Italia y volvieron casados.

Como todos seguían a Valentina, el regreso en Ezeiza fue un loquero de periodistas y los anteojos negros no alcanzaban para ocultar el brillo en los ojos. Pocos meses más tarde, ella misma dijo en un reportaje que lo dejaba todo por él: “No tengo vocación. Soy la mujer de Cacho y quiero resguardar nuestra intimidad como algo sagrado. Tuvimos que pelear mucho por esto y ahora tenemos que defenderlo”.

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Sus nietos Lucas y Joaquín la siguieron uniendo a Cacho Fontana, igual que sus hijasmellizas.

En el mientras tanto, Liliana Caldini tuvo tiempo de hacerse un lugar pequeño, pero recordado, en el mundo del espectáculo: para empezar, una aparición en la icónica película del rock nacional, El extraño del pelo largo (Julio Porter, 1970). Luego siguieron algunos trabajos en conducción radial y también un lugar junto a él en la producción del hit VideoShow.

El gran público también la siguió recordando por su rol de hija menor (que luego explotaría Casados con hijos), con pajaritos en la cabeza y música de sobra en los oídos, en la exitosa Los Campanelli, la comedia de Canal 13 (luego por canal 11) que escribían Juan Carlos Mesa, Jorge Basurto y Oscar Viale, que fue un hito de la televisión argentina como Titanes en el ring y La Tuerca.

Los veranos de Liliana Caldini

“Voy a ser padre dentro de unos meses. Estoy loco de contento y tengo ganas de que sea un varón”, anunció ocho años más tarde Cacho Fontana en el programa de su amiga de siempre, la conductora y actriz Pinky.

Sin embargo, el Dr Miguel Margullies, en el sanatorio Otamendi- Miroli, les dio la mayor de las sorpresas: el primogénito no sería varón ni uno solo, sino mujeres y de a dos, Ludmila y Antonella. 

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Dejó el modelaje y la actuación, pero siempre generó nuevas ideas: agente inmobiliaria, decoradora, publicista, etc

Hasta el día de hoy, ambas fueron la razón de que sus padres siguieran teniendo un vínculo, que mejoró con los años, tras separarse en 1982, luego de que ella hiciera las valijas y se fuera con sus dos hijas a la casa de sus padres.

“No estoy enamorada de Cacho. Fueron doce años casi perfectos pero la crisis es muy grave”, decía Liliana Caldini entonces.
“Voy a cumplir 50, estoy en crisis profesional. Liliana tiene 30 y las mujeres de esa edad también entran en crisis”, era la versión Fontana.

Fue entonces que ella decidió irse con sus hijas de la casa familiar. “A él lo enfurecía mi extroversión. A mí su reserva. Fue fiel y leal pero con un carácter terrible. Es un triunfador, pero no sale a caminar porque cree que las vidrieras lo miran a él y no él a las vidrieras”, decía en revista Gente.

Costó que la gente aceptara mi relación con Liliana. Tardamos como cuatro años en mostrarnos en público. Para muchos yo era un viejo verde, cansado, con mucha guita, que buscaba una chica joven para divertirse. Hoy esa historia sería el cuento de Caperucita. Ella está en Miami y tenemos un muy buen vínculo”, daba su versión del romance, Cacho Fontana hace bastantes años.

“La verdad es que pasaron muchísimos años desde que nos separamos, pero fuimos y somos buenos amigos”, insistió ella una y otra vez.

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Tener hijos, familia, nietos fue lo que más quiso. Aunque divorciados, siempre estuvo en contacto con Cacho Fontana.

Con el tiempo, cada uno hizo su vida: Ludmila se fue a vivir a España y fue mamá de Lucas; Antonella, que les dio otro nieto, Joaquín, siguió en Buenos Aires y es la que aún hoy visita más asiduamente a su padre; Cacho Fontana siguió metiéndose en problemas con mujeres mucho más jóvenes que él (Nancy Herrrera, la esposa de su amigo, Alberto Olmedo;y luego, Marcela Tiraboschi, secretaria televisiva de Gerardo Sofovich, con la que terminó en Tribunales).

Liliana Caldini también tuvo algunos romances más, unos confirmados (Ricardo del Campo, un novio “reincidente” de la adolescencia; el Dr. Eduardo Bernardiner), otros negados (el ejecutivo de televisión Raúl Rico, cuando era vicepresidente de ATC; Enrique Capozzolo, ex marido de Graciela Alfano); y el resto, flotando en la libre interpretación (el ex vicecomisario Luis Patti, que fue condenado por represor).

En definitiva, el flower power fue una cuestión generacional. Liliana Caldini siempre quiso tener una familia como Los Campanelli, porque “¡No hay nada más lindo que la familia unida!” y ver a todos reunidos, superando sus diferencias en la mesa familiar, como decía Don Carmelo (Adolfo Linvel), el nono patriarcal a “la vieja” de la ficción dominguera, Menchu Quesada.

Mi gran frustración es no haber tenido una pareja definitiva. Siempre tuve problemas sentimentales que me impidieron poder formar ‘una familia’ como generalmente se dice”, confesaba a la revista Noticias en enero de 1994.

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Cacho Fontana tenía una hija de su primer matrimonio; con Liliana Caldini recibió su tercera libreta matrimonial

De mi relación con Cacho me quedaron mis dos hijas, que son lo más importante que tengo. Y me quedaron grandes recuerdos porque Cacho fue el hombre que más marcó mi vida. Todo lo que le pasó fue muy doloroso para mí (…) De mi relación con Patti no me quedó nada. Yo estaba muy sola y necesitaba que me diesen protección y seguridad. Es para que lo analice Freud. Pero lo que yo buscaba era eso: seguridad”, agregó en la entrevista que le concedió a Gabriel Michi, para Noticias. “Sólo duró dos meses y no tengo grandes recuerdos”, sentenció Caldini.

Durante cuatro años, tuvo una agencia inmobiliaria en Miami, pero luego regresó al país y a la conducción. Junto a Adelina Dalesio de Viola, Silvia Fernández Barrio y Mona Moncalvillo hizo el ciclo Cinco mujeres, por ATC. Abrió una agencia publicitaria, condujo algunos programas radiales (Todo tiene música, por Radio Nacional).

Al fin de cuentas regresó a su primer amor, el baile: Amo la música, me acuesto y me levanto con música y soy capaz de bailar con el escobillón mientras barro la casa. El baile me hace bien. El baile socializa, alegra, transmite energía, por eso el último tiempo me dediqué un poco a eso, con gente de mi edad. Fui con mi baile y mi música a todos los centros de adultos mayores. Y en verano lo hacía en Mar del Plata, en la playa, sobre un escenario”, contó en otro reportaje y en el último codo de su vida, volvió al principio, el flower powert en colores y tiritar junto al mar.

MM / ED