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Dolarización al ballottage

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Dólar versus peso. Rentabilidad plazo fijo de 30 y 59 días en pesos versus mantener en dólares. | fundar/Infografía G.P.

“Todos trabajan para Milei”, suele repetir Jaime Duran Barba. Primero Mauricio Macri pronosticando que Milei entrará a la segunda vuelta, y ahora Cristina Kirchner eligiéndolo como el contradestinatario de su discurso en el teatro de La Plata el jueves. Milei, además de producir impensadas coincidencias antinómicas entre Macri y Cristina, autopercibiéndose ambos como competidores del libertario en un ballottage, genera también inimaginables metonimias como la de Leopoldo Moreau, quien asegura que parte de quienes votarían a Cristina si ella no se presentara votarían por Milei porque quieren un candidato “rebelde a los poderosos” sin distinguir si el poder lo tienen la “casta” de los políticos o los “poderes facticos” de los no políticos. Es cierto que Cristina Kirchner y Milei son tan distintos e iguales en algunos rasgos de personalidad al compartir recurrente enojo dialéctico, giros campechanos y ciertos signos de nerviosidad que bien podrían ser considerados síntomas. No son los únicos, la excentricidad siempre aumentó el interés de la audiencia, Carrió es otro ejemplo de similar forma de seducción.

El kirchnerismo coincide con JxC en no dolarizar y considerar a Milei como su adversario 

En ese ballottage imaginario contra Milei, tanto si le tocara competir al Frente de Todos como a Juntos por el Cambio habría otra coincidencia antinómica porque ambas coaliciones enarbolarían el mismo posicionamiento en contra de la dolarización, y se podría decir sin exagerar que en ambos casos se trataría del “ballottage de la dolarización”.

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En su discurso en el teatro de La Plata, al exponer contra la dolarización criticando la convertibilidad, Cristina cruzó como nunca el Rubicón que la diferencia sustancialmente de Néstor Kirchner porque su marido fue un férreo defensor de la convertibilidad mientras existió y de Domingo Cavallo aun después, habiendo sido aliado en su partido Acción por la República en las elecciones legislativas de 2001 enviando a Alberto Fernández como su delegado a integrar las listas. Dijo Cristina:

l “La convertibilidad fue una idea o solución que se le ocurrió a un señor que luego fue ministro de Economía, un señor de ojitos claros, que después también tiene discípulos de ojitos claros en el presente que dicen que fue el mejor ministro. Nos dijeron que un peso era igual a un dólar. Fue la dolarización de la economía. Una dolarización no extrema de moneda dólar, pero fue un dólar. Esto significaba una disciplina fiscal muy dura. Pero fundamentalmente significaba que primero hubo que capturar todos los plazos fijos que tienen los bancos y el déficit cuasi fiscal del Banco Central. Esto fue el Plan Bonex 89. El entonces ministro de Economía anuncia que nadie iba a poder retirar los plazos fijos de los bancos. Millones de australes. Néstor y yo teníamos muchos australes también en el banco”. 

l “La dolarización es mucho peor que la convertibilidad. Porque de la convertibilidad salimos y miren lo que pasó. Imagínense un país como la Argentina dolarizado”.

l “En la convertibilidad no solamente estallaron los patrimonios de los que tenían en los bancos. Estuvieron a punto de fundirse las principales empresas argentinas.

l “Imagínense un país en el cual se carezca de política monetaria y de política cambiaria. Un país donde nuestros principales socios comerciales, por ejemplo Brasil y China, devalúen sus monedas y nosotros no tengamos la herramienta monetaria porque estamos con moneda dura. Sin política monetaria, sin política cambiaria y además dependiendo de una moneda con una economía como la de EE.UU., que es absolutamente competitiva con la Argentina”.

l “El tema es que la dolarización se presenta como la respuesta y la solución a la inflación, eso es por lo menos lo que uno escucha. La inflación no para con una dolarización. Como no emite moneda, su moneda es el dólar, cuando se endeuda tiene que hacerlo a través de endeudamiento externo. No hay posibilidad de que tenga política monetaria.

San Milei. La mayoría de estos argumentos de la vicepresidenta son los mismos que utilizan los economistas de Juntos por el Cambio para criticar la idea de Milei de dolarizar completamente el dinero de curso legal. Paradójicamente, Milei logró un punto de acuerdo económico entre el oficialismo y la oposición: “no a la dolarización”, que puede ser un punto de base para un futuro acuerdo de políticas de Estado entre ambas coaliciones.

El Centro de Estudios Fundar, en un informe titulado “Argentina bimonetaria, cómo salvar al peso sin morir en el intento”, hace un profundo desarrollo (ver el informe completo en la versión web de esta columna en Perfil.com) sobre el tema, del que tomamos el gráfico que ilustra esta columna, titulado en el informe original “El que apostó al dólar ganó”, a lo que habría que agregar solamente entre 2013 y 2020, siete años marcados por los últimos dos del gobierno de Cristina –devaluación de Kicillof-Fábrega–, las devaluaciones de Macri en 2018 y 2019, más el año de la pandemia. Desmitificando la idea de que el que apuesta al dólar siempre gana, el gráfico compara la rentabilidad que habría obtenido un ahorrista en pesos colocados a plazo fijo entre 30 y 59 días versus ese mismo valor si los hubiera mantenido en dólares. 

Para concluir con la dolarización, otro punto de intersección entre Cristina Kirchner y Juntos por el Cambio estuvo en sostener que “el capitalismo no es una ideología” sino una herramienta económica, dejando obsoleta la comparación con Venezuela o Nicaragua.

Y finalmente las menciones a Sergio Massa durante su discurso en La Plata aumentando las conjeturas sobre que el ministro de Economía sería el candidato “de síntesis” con el que pretendería Cristina Kirchner eliminar la competencia interna en las PASO. Dos argumentos dan sustento a ese pronóstico:

1) Si hubiera competencia de candidatos, Cristina Kirchner habría perdido el poder de decidir –aun parcialmente– quién represente al espacio que integra y así perdería el poder de ser la primus inter paris, pasando a convertirse en una más y no la única líder del panperonismo.

Con el paso del tiempo sin Cristina definirse, Massa sería más su posible candidato síntesis 

2) En la medida en que pasan las semanas y ella no define quién será el candidato que apoyaría, hace cada vez más difícil la posibilidad de instalar a alguien novedoso porque es complejo hacer conocido en poco tiempo a un candidato fuera del radar. Mientras que si fuera Sergio Massa, su posición como ministro de Economía lo pone en la vidriera todos los días. Cada día que pasa sin otro candidato de Cristina, Massa podría ser más ese candidato.