COLUMNISTAS
Chile y Joan MirO

La resistencia en el arte

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La intervención desde las imágenes en la inminencia de la política y, particularmente, las formas de la resistencia en tiempos de dictaduras tuvieron varios episodios en el desarrollo de la vida y de la obra artística de Joan Miró. Su participación en el Pabellón de la República en París, durante 1937, con su inmenso mural Le Faucheur, también conocida como Catalan peasant in revolt, y la emisión de un sello postal que llevaba impresa una obra suya dan cuenta de la pulsión política de sus trabajos, cuyo lenguaje podía mutar de la exasperación multifocal de la mancha a la línea poética y afectiva, plena de agitaciones capaces de atrapar múltiples aspectos plásticos y emocionales, que desplazaba por el campo de muchas de sus grandes telas. Durante los años del franquismo, Miró permaneció en España, primero en Barcelona y, a partir de 1956, en el entorno protegido y sereno que le proporcionaban su casa y sus talleres en la isla de Mallorca. El clima de su residencia, desde donde veía el azul turquesa del Mediterráneo, le aseguraba la posibilidad de mantener la concentración en su trabajo y una relativa distancia de la tensión ibérica. La Fundació Pilar i Joan Miró en Palma de Mallorca conserva sus talleres, parte de sus archivos y sus obras, junto con innumerables objetos que Miró coleccionaba, entre los que se destacan las típicas cerámicas siurells de Mallorca, unos pequeños silbatos blancos, opacos, cruzados por rítmicas líneas en verdes y rojos, que representan animales y personajes humanos. La simplicidad y sedimentada complejidad de estos bellos objetos empatizan con la obra de Miró, quien durante sus años en Mallorca llevó adelante una investigación extraordinaria e intensa con materiales que poseen una espontaneidad de apariencia sencilla.

Sin embargo, no eran únicamente las formas las que demandaban su atención. Miró participó en numerosas iniciativas opuestas a la dictadura de Franco. No solo firmó documentos y fue parte de acciones de oposición, sino que también realizó series en las que, tal como había hecho Picasso en sus grabados Sueño y mentira de Franco, compuestos para el Pabellón de la República, tomaba el personaje de Alfred Jarry, Ubú Rey, para crear una parodia y encontrar así una manera de referirse, dentro del contexto de censura de la dictadura franquista, a la figura del generalísimo. Estrenada con escándalo en el Théâtre de L’Œuvre de París, el 10 de diciembre de 1896, Ubú Rey introducía el teatro del absurdo y, desde sus recursos, remitía a la falta de nobleza humana en el ejercicio del poder político. El personaje anticipó a los dictadores que arrojaron al mundo a la Segunda Guerra Mundial. La forma paródica del tirano vulgar y violento que proporcionaba la figura de Ubú Rey le permitía a Miró asumir una saga crítica. En 1966, realiza Ubu roi, la primera serie de litografías sobre este personaje; en 1971, Ubu aux Baléares, y en 1975 la última serie, titulada L’enfance d’Ubu. Dos años más tarde, colabora con el grupo de teatro La Claca al crear la puesta en escena para la representación de la obra Ubú Rey, para la que realizó el telón, las máscaras y el vestuario de los personajes. (...)

Miró también se mostraba atento a las consecuencias de la Guerra Civil Española, expresadas en los exilios de muchos de sus amigos y conciudadanos.

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La calma luminosa del paisaje que rodeaba a Miró se contraponía al escenario que en 1972 sacudía a Chile, inmerso en un proceso de transformación socialista que no había resultado de una revolución y toma del poder por medio de la acción violenta, sino del voto de la ciudadanía. Se trataba del socialismo por la vía democrática, que desde la intelectualidad internacional de izquierda se identificaba como una nueva alternativa para la transformación de la sociedad. El 29 de febrero de 1972, Miró se entrevista con el embajador de Chile y con el agregado cultural en España, quienes le solicitan la donación de una obra para el Museo de la Solidaridad, en Santiago de Chile.

La obra que el artista realizó especialmente para este museo es la pintura sin título que hoy forma parte de la colección del MSSA, en Santiago de Chile. Una obra que representa un gallo en actitud de lucha. El pedido y la donación tenían una historia que entrelazaba el presente y el pasado, tanto de Chile como de España. La solicitud surgió de una reunión que había sucedido casi un año antes. En abril de 1971, el gobierno de la Unidad Popular realizaba la campaña de contrainformación conocida como Operación Verdad, mediante la cual buscaba romper el boicot informativo que, desde el periódico El Mercurio y desde el Departamento de Estado estadounidense, se había coordinado para minar la legitimidad del gobierno. Artistas e intelectuales del mundo llegaron a Chile para conocer por sí mismos el proceso que estaba teniendo lugar en el país a fin de difundir luego lo que las corporaciones informativas no transmitían. Entre los participantes estaban el crítico español José María Moreno Galván y el escritor y artista italiano Carlo Levi, quienes propusieron formar un museo con la obra legada por artistas del mundo al pueblo de Chile. El 8 de marzo de 1972, el diario El Siglo de Santiago anunciaba la donación de una obra importante de Miró. El agregado cultural de la Embajada de Chile, Pablo Burchard (también pintor), explicaba: “Lo mejor del pensamiento humano contemporáneo manifestado en una creación de solidez poco común es ofrecido al pueblo chileno”. (...)

La obra llegó a Chile, al Instituto de Arte Latinoamericano de la Universidad de Chile, en su dirección de Coyancura 2241, el 12 de abril de 1972, cuando se desembalaron los cajones que provenían de Francia, España, México y Brasil, y se labró un acta. (...). La tela de Miró procedía de Francia y todo el envío había llegado por Lan Chile. También desembalaron una escultura del vasco-español Jorge Oteiza. (...)

*Autora de Contra el canon, SXXI Editores (fragmento).