30 nov 2020
COLUMNISTAS |nuevo escenario
sábado 24 agosto, 2019

Perspectivas después del inesperado resultado de las PASO

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María Castiglioni

Lacunza. El objetivo del ministro es estabilizar el tipo de cambio. Foto: Aballay
sábado 24 agosto, 2019

El inesperado resultado de las elecciones primarias del 11/8 produjo un notable cambio del escenario económico, elevando notablemente la probabilidad de triunfo de la oposición, liderada por la dupla Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández (FF).

La característica principal es que se anticipa una política económica significativamente distinta de la actual, tendiendo hacia una mayor intervención del Estado en la economía, pero sin mayores precisiones acerca de en qué consistiría; es esta incertidumbre la que genera temor y repercute en una revisión a la baja en el valor de los activos argentinos. La misma se potencia con la falta de definiciones de Alberto Fernández, que deja el campo abierto para todo tipo de especulaciones. Existe, en este sentido, la imagen de que Alberto Fernández podría ser más moderado que Cristina Fernández de Kirchner a la hora de establecer la política económica, aunque la moderación de aquel tampoco puede darse por sentada, más allá de que busca mostrarla en su discurso.

En este contexto, el nuevo ministro de hacienda Hernán Lacunza, en su primera conferencia de prensa, aseguró que el objetivo principal de su gestión, tal cual se lo encargó el Presidente, es estabilizar el tipo de cambio, el cual, según su opinión, está por encima del nivel de equilibrio, lo que también es compartido por el consenso de economistas. Algo similar, dijo el presidente del BCRA en una conferencia de prensa inmediatamente a continuación, aunque sin ser explícito en cuanto a qué nivel de tipo de cambio defenderá.

Ante esta definición, que consideramos razonable, debe evaluarse el poder de fuego con que cuenta el Gobierno, lo que está fundamentalmente definido por las reservas internacionales del BCRA.

En la actualidad, el Banco Central cuenta con unos US$ 62.400 millones de reservas internacionales. Es sabido que no todos esos US$ 62.400 millones están disponibles para manejar el tipo de cambio. En primer lugar, porque ese monto incluye algunos ítems contables que no son reservas líquidas. En segundo lugar, porque otra parte del monto tiene como contrapartida deudas de corto plazo del mismo BCRA. En tercer lugar, porque las reservas incluyen los encajes de los depósitos en dólares, que pueden ser reclamados en un plazo muy corto en caso de una crisis. Y finalmente, porque parte de las reservas le pertenecen al Tesoro para hacer frente a sus compromisos de deuda.

La sustracción de los primeros tres factores mencionados deja un saldo de reservas netas de US$ 14 mil millones. Sin embargo, hay dos factores: los US$ 7.210 millones que prestó el FMI justamente para fortalecer las reservas y los US$ 20 mil millones de los swaps de monedas que tiene acordados el BCRA con otros Bancos Centrales, el chino entre ellos, que pueden sumarse. Así, se llega a unos US$ 41 mil millones, un monto nada bajo.

Del otro lado, ¿cuáles son los compromisos de deuda que tiene que enfrentar el Gobierno en lo que queda del año? Hay vencimientos de bonos soberanos (fundamentalmente intereses), Letes y Lecap en manos de privados por el equivalente a US$ 10 mil millones. Entonces, el BCRA dispondría de unos US$ 30 mil millones para defender el tipo de cambio. ¿Qué demanda potencial podría generarse a partir del stock de pesos existente en la economía? La clave son los depósitos privados a plazo fijo en pesos, que hoy son equivalentes a unos US$ 21 mil millones.

El análisis anterior implica que, forzando un poco la utilización de reservas internacionales, sería posible estabilizar el tipo de cambio durante un plazo corto como el que resta hasta el cambio de gobierno. Lógicamente, la estrategia tendría muchos riesgos, ya que la imagen de que se está defendiendo exageradamente el tipo de cambio, podría exacerbar la corrida. Por otro lado, es difícil pensar que el FMI avale una estrategia tan extrema. Y finalmente, en cualquier caso, sería algo temporal, que requeriría que el nuevo gobierno pudiera restablecer la confianza, de modo de poder cumplir adecuadamente con los compromisos de deuda del año que viene, ya que si no hay financiamiento, las reservas también deberían utilizarse para afrontarlos.

Así, en forma preliminar, estimamos que el tipo de cambio puede oscilar en torno a los valores de los últimos días, aunque con significativos riesgos al alza.

*Economista y docente de la UCA.


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