COLUMNISTAS
opinión

Todo, nada, algo

2023_07_16_casa_rosada_cedoc_g
Casa Rosada. | cedoc

Continúa de los dos fines de semana anteriores:

Tan distintos e iguales

El test de Nolan: Massa, Larreta y Bullrich

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

 

“Si no es todo, es nada”, concluye el spot de campaña de Patricia Bullrich. “Por qué es todo o nada”, lo explica en otro spot la precandidata a senadora bonaerense de Republicanos Unidos María Eugenia Talerico: “Los consensos lo que esconden o blindan son los privilegios de algunos políticos, de los sindicalistas enriquecidos y de los empresarios de los cuadernos, por eso aceptar los consensos es resignarnos, los que ofrecen los consensos están hablando en realidad de mantener un statu quo por no tener la independencia, la valentía o el coraje de desafiar el entramado de cajas, de privilegios, de negociados por la gran corrupción que permite todo esto y que también permite algo mucho peor, que es que los narcos y que el crimen organizado empiecen a prosperar en Argentina (...) si no, va a ser más de lo mismo y por eso creo que tenemos que aceptar sin miedo la conflictividad que se va a desatar para poder liberar a la Argentina del estado en que se encuentra (...) para cambiar para siempre o no cambiar nunca más”.

También de Republicanos Unidos, el partido de Ricardo López Murphy, es el precandidato a primer legislador porteño Franco Rinaldi, quien tuvo que renunciar después de sus reiteradas posturas antisemitas y homofóbicas. Cuando el viernes entrevisté en Radio Perfil a su reemplazante en el primer lugar de la lista, el jefe del bloque de la Coalición Cívica porteña, Facundo del Gaiso, justificando a Franco Rinaldi, dijo que el renunciado no era antisemita ni homofóbico sino que era un “performer” (sic). Espero entonces que los avisos de Patricia Bullrich “Si no es todo, es nada” y otro en el que ella aparece en un auto de carrera pasándoles por encima a los “tibios” junto a los kukas y a los narcos, como también la explicación de la precandidata a senadora bonaerense sobre que “los consensos blindan a los corruptos y hacen prosperar a los narcos”, sean todas performances, no crean lo que dijeron y lo hayan dicho al solo fin de conquistar votantes.

El “totalitarismo” de Patricia Bullrich y Cristina Kirchner sería apenas una farsa performática

El “todo” de Patricia Bullrich en 2023 se asemeja al “vamos por todo” de Cristina Kirchner en 2011. Ambos tienen reminiscencias setentistas de cuando la “generación diezmada” creía en la revolución en lugar de la evolución. Con autoindulgencia se podría decir también que los cánticos de La Cámpora “Cristina, acá tenés los pibes para la revolución” son otra performance. Y citando la obra escrita por Karl Marx y publicada en la revista Die Revolution en 1852: El 18 brumario de Luis Bonaparte donde, inspirado en Hegel dice su famosa frase tantas veces mencionada: “La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”, nos alegraríamos en nuestro caso pensando que el montonerismo de Patricia Bullrich en los 70 como la simpatía de Cristina Kirchner por aquella guerrilla antidemocrática sean hoy solo una farsa.

“Tibio” era Perón para los Montoneros, “tibios” eran los mencheviques en Rusia, los socialdemócratas en Alemania y los fabianos luego laboristas en Inglaterra, que en todos los casos proponían una evolución gradual de la sociedad hacia el socialismo, el Estado del bienestar, en contra de la revolución. 

Como obviamente se desprende, el término totalitarismo deriva de la palabra todo, de un poder total y sin divisiones de un gobierno, lo que trasciende a lo ideológico porque pudo ser tanto de extrema derecha, como el nazismo, o de izquierda, como el comunismo soviético.

Pero volviendo a la Argentina y aceptando como farsa performática el totalitarismo expresado por Patricia Bullrich y, en sus momentos de empoderamiento, por Cristina Kirchner, hay otros puntos de contacto entre ellas que reflejan haber compartido generacionalmente las mismas ideas y el mismo humor de época en su juventud, hace medio siglo.

Por ejemplo la apelación al pueblo en la calle como herramienta de presión política para forzar la aprobación de reformas venciendo las resistencias que se les opongan. En su spot, Patricia Bullrich dice: “Fuerza porque el diálogo no saca a los narcos de la calle. Porque la corrupción no se termina por consenso. Porque no se acuerda con las mafias. Porque las cajas y los privilegios nunca se los suelta negociando. Fuerza porque el mejor plan del mundo va a tener que defenderse, más que en la teoría económica, en la calle”.

Los dos fines de semana anteriores estas columnas fueron dedicadas a las similitudes y diferencias entre Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta y Sergio Massa. Primero, utilizando el test de Nolan y la inteligencia artificial se concluyó que los tres candidatos tienen el mismo grado de distancia entre sí y no se verificó la supuesta mayor similitud entre Horacio Rodríguez Larreta y Sergio Massa (ver: bit.ly/Massa-Larreta-Bullrich-test-Nolan). La semana posterior, contraintuitivamente, se listaron las similitudes no ideológicas pero sí caracterológicas entre Patricia Bullrich y Sergio Massa (ver: bit.ly/Bullrich-Massa-distintos-iguales). Y en esta columna de hoy, los puntos de contacto entre Patricia Bullrich y Cristina Kirchner.  

A Patricia Bullrich, como en su momento a Cristina Kirchner, su estrategia le da resultados: un estudio de la consultora especializada en análisis de audiencias digitales Taquión arrojó que ese aviso de Patricia Bullrich, “La fuerza del cambio”, fue el más visto y también el más comentado en las redes: en solo cinco día tuvo 3,1 millones de reproducciones, triplicando al de Horacio Rodríguez Larreta, “Hagamos el cambio de nuestras vidas”, y al de Sergio Massa, “La Patria sos vos”.

Revolución-evolución: “tibio” era Perón para los Montoneros y los socialdemócratas para marxistas y libertarios

Patricia Bullrich fue aliada de Lilita Carrió y la Coalición Cívica bautizó su escuela de formación política con el nombre de Hanna Arendt, casualmente la autora de Los orígenes del totalitarismo, lo que reforzaría la idea de que en la oralidad pública de Patricia Bullrich hay una puesta en escena y si llegara a triunfar primero en las PASO y luego en las elecciones definitivas pasaría a adecuar su discurso a sus ideas que no deberían ser la de una única ideología como verdadera ni la de la eliminación del pluralismo político, como tampoco Cristina Kirchner pensaba hacer ninguna revolución con sus pibes de La Cámpora.

La nada de Patricia Bullrich en su spot se reflejó con la pantalla en negro y con silencio mortuorio pero resulta plausible (y deseable) pensar que como el arquero que apunta su flecha más alto que el blanco porque calcula pérdida de altura por la fuerza de la gravedad, su todo no es todo sino algo.

Para Kant, solo existe lo que existe, lo afirmativo, el ser es pura positividad y la negación es solo un elemento de la enunciación. Pero para Sartre, en El ser y la nada, la nada tiene una forma de existencia: “La nada es ‘nadificada’, así pues debe existir un ser –que no puede ser el en-sí– que tiene como propiedad la de nadificar la nada, sostenerla con su ser, apuntalarla permanentemente con su existencia misma, un ser por el que la nada llega a las cosas”. Lo que para Bullrich tendría que ser la Argentina actual con Sergio Massa como significante de la continuación de Alberto Fernández, un país nihilizada que no logra ser su verdadero ser-en-sí, una Argentina anonadada que reclama desarrollar su verdadero potencial.