INTERNACIONAL
A 50 años del golpe

José Mujica, sobre la dictadura militar uruguaya: “Es tiempo de cerrar el duelo”

El expresidente uruguayo evocó su pasado como integrante del movimiento tupamaro, sus épocas como prisionero, la juventud actual y cómo conviven hoy distintas ideologías para mantener la democracia.

José "Pepe" Mujica
José "Pepe" Mujica | Télam

El martes 27 de junio se cumplen 50 años del golpe de estado en Uruguay. Para recordarlo, José Mujica, uno de los sobrevivientes del grupo guerrillero que enfrentó la dictadura en ese país repasó esos años. Además, adelantó cómo será el acto en el que compartirán escenario diferentes presidentes con disímiles ideologías pero con una premisa en común: mantener la democracia.

“Éramos el país más igualitario de América Latina. Nos llamaban la Suiza de América en la década del 40”, comenzó el diálogo con la agencia Rfi el expresidente uruguayo, quien recordó que luego de la Segunda Guerra Mundial, hubo un cambio abrupto de los términos de intercambio económico que afectó a la región: “produjo un cataclismo que se llevó el peronismo desde la Argentina, y en mi país se impuso un cambio político fenomenal. Había una fuerza política, el Partido Colorado, que había gobernado 90 años consecutivos y perdió todo, el gobierno nacional y las intendencias locales”.

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El cambio de conducta de los distintos gobiernos latinoamericanos provocó cambios en la población. Pepe Mujica narró que la “juventud estaba empapada y estaba convencida que, con esa involución, íbamos a un golpe de Estado. No sabíamos cuándo. A tal punto que, fundada la central de trabajadores (CNT) educaba a los trabajadores que al golpe de Estado se le contestaba con una huelga general”.

El exintegrante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) reconoció que la huelga general podía ser un arma formidable, pero que para parar un golpe de Estado “había que hacerla desembocar en una insurrección”.  Mujica señaló que esa acción “dividió las aguas y algunos fuimos a una preparación militar, pero es imposible sostener una preparación militar de volumen clandestinamente, por lo que entramos en un proceso difícil y duro, que entró a cuestionar a su vez la metodología y la forma de nuestra democracia, que cada vez se hacía crecientemente autoritaria”.

Pepe Mujica

El pasado de Mujica como guerrillero

Ante la consulta por su pasado como integrante de los Tupamaros, Mujica expresó: “En realidad, los tupamaros no fueron una guerrilla, aunque usaron prácticas de la guerrilla. Esto sería muy largo de explicar”.

El expresidente utilizó las palabras del autor Real de Azúa para definir ese momento: “La acción más espectacular nuestra fue una denuncia financiera de lo que estaba haciendo el sistema financiero, que no costó ningún tiro ni nada por el estilo, sino que un asalto a una financiera clandestina de un banco”.

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Y agregó: “Tuvimos una larga etapa de propaganda armada, pero después se fue complicando porque teníamos demasiada gente. No se puede tener una organización clandestina de demasiado volumen. Cometimos el error de la saturación”.

Mujica reconoció como un error el no cambiar de estrategia e indicó: “Quedamos prisioneros de un ‘accionismo’ militar y perdimos nuestra perspectiva política. Pero bueno, con tupamaros o sin tupamaros, habría habido golpe de Estado, porque el motor que creó a los tupamaros fue el mismo que creó la central de trabajadores como respuesta, y que va a desembocar en la fundación del Frente Amplio”.

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Tiempos violentos y de encierro en Uruguay

José Mujica definió como “poco significativa” la violencia de la dictadura uruguaya en comparación con los otros regímenes del cono sur “porque en el Uruguay la vida humana costaba mucho del punto de vista político”. Entre los hitos de la historia de ese país, el expresidente señaló: “Tuvimos un país que le dio el voto a la mujer muy temprano, que estableció el divorcio por la voluntad de la mujer en 1912 y separó la Iglesia del Estado”.

Con respecto a la época en la que pasó como “rehén de la dictadura”, donde lo cambiaban de cuartel cada seis o siete meses señaló: “estuve siete años sin libros, sin poder leer. Los primeros meses de esa prisión los pasé atado con alambre. La noche que me ponían un colchón para dormir, me sentía contento. A veces pasé dos meses sin bañarme. Me bañaba con un vaso de agua y un trapito como la gente del desierto. Y en absoluta soledad, con alguna visita de mis familiares una vez por mes, de mi madre particularmente. Y a veces 10, 15 días sin una hora de patio, ni sol, ni nada por el estilo. Fue duro”.

A pesar del clima hostil que debió superar, Mujica reconoció que esa época aprendió a “no dejarse dominar por el odio y el fanatismo, y entender que hay cuentas que no se cobran y que hay que vivir para adelante”.

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El Plan Cóndor

Cuando le consultaron por el programa común de exterminio de opositores organizado por las dictaduras del cono sur latinoamericano, conocido popularmente como “Plan Cóndor”, Mujica señaló que fue “un producto intelectual de creación de afuera que fue implantado, asumido, de lucha clandestina del Estado, de cosas que legalmente no se podían hacer y que se hicieron en la Argentina, en el Uruguay, en Brasil, en Paraguay, en Chile, con una comunicación particular y con una colaboración clandestina entre esos resortes, para perseguir gente, para hacer trabajo de infiltración, para torturar, para asesinar, que costó la vida a insignes compatriotas, legisladores del Partido Nacional y del Partido Colorado y la persecución a muchos otros”.

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La Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado y su rol como presidente

Así como en la Argentina se promovió la ley de Obediencia Debida y Punto final, en Uruguay se la denominó ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado.

Mujica apeló a la empatía para justificarla: “No es que la sociedad olvidara, es que la sociedad no quería repetir. Había muchísima gente que tenía miedo, y es lógico, humanamente, hay que entenderlo”. Sin embargo, el exguerrillero agregó: “hay delitos que no desaparecen nunca”.

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“Cuando pasan los años, cuando van desapareciendo los actores, la justicia es casi una reminiscencia histórica. Pero es incalificable que no hayamos podido encontrar los huesos de la gente desaparecida. Y no tuvimos la colaboración, por lo menos en eso, no para que asumieran la responsabilidad, sino para saber dónde estaban sepultados”, subrayó.

Y agregó: “La única colaboración vino por algún decir de algunos soldados rasos o algunos familiares. Pero jamás hubo una actitud de los oficiales superiores que, naturalmente, debían tener información que no volcaron”.

En la misma línea, Mujica enfatizó que prefiere la verdad sobre la justicia, “porque la verdad es la justicia”.  El expresidente reflexionó: “Es tiempo de cerrar el duelo. Es tiempo para los familiares que se están yendo y que quedan, que se puedan juntar con las reliquias de sus antepasados”. En ese sentido, detalló la importancia de una reeducación hacia las nuevas generaciones. “Para dejar claro que nunca más, que hay cosas que no deben suceder”, destacó.

José

El futuro es hoy

José Mujica señaló que, en la actualidad, la juventud tiene otras luchas más globales que en sus tiempos de guerrillero. “Ya no somos un conjunto de tribus peleando por su territorio, sino que somos una humanidad de ocho mil millones que se ha transformado en un fenómeno geológico. Pero el éxito y el crecimiento de la economía no tiene piedad, y va más allá de lo posible, y despilfarra. Y tenemos contradicciones que son colosales. Habrá cambios hacia el futuro, pero van a doler mucho. Y quiero que la juventud se haga cargo de su tiempo”.

“Tenemos que darnos cuenta de que pertenecemos a una comunidad y de que tenemos que unirnos cada vez más para defendernos en un mundo incierto”, dijo.

Para el 50° aniversario Lacalle Pou invitará a expresidentes para demostrarle al país que, a pesar de seguir teniendo diferencias “tenemos que respetarnos y simbolizar ese respeto para aprender a convivir en una sociedad democrática”.

Mujica destacó que, a pesar de los grandes defectos que tiene la democracia “hasta ahora no hemos encontrado un sistema mejor, y entonces lo tenemos que defender y pelear para mejorarlo”.

NT CP