jueves 08 de diciembre de 2022
MODO FONTEVECCHIA CRISIS PARTIDARIA

La ideología latinoamericana, tierra fértil para la producción de candidatos populistas

La politóloga María Esperanza Casullo analizó el fenómeno de las últimas elecciones en Brasil y la tendencia de los principales candidatos. Además, afirmó que "Bolsonaro y Trump son parte de una red de internacional de líderes de ultraderecha". A su vez, explicó en Modo Fontevecchia cómo la polarización "se está dando entre populismos de izquierda y populismos de derecha".

01-11-2022 11:20

La doctora en ciencia política, María Esperanza Casullo, opinó sobre las elecciones brasileñas y manifestó que “sería una ingenuidad pensar que el bolsonarismo va a desaparecer”. "Hay una situación de mucha incertidumbre y ruido por arriba, pero las identidades políticas están bastante estables", remarcó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (FM 101.9). El crecimiento de los gobiernos populistas en Latinoamérica.

¿Cómo evaluás lo ocurrido en las elecciones de Brasil? ¿Considerás que Lula da Silva puede ser considerado populista? ¿O es realmente un socialdemócrata?

El resultado del domingo es bastante positivo. Hubiera sido muy grave que ganara Jair Bolsonaro, no solo por lo que representa para la cultura democrática brasileña, sino por las reverberaciones geopolíticas que hubiera tenido. Bolsonaro es una de las figuras más cercanas a Donald Trump, y es parte de una red de líderes de ultraderecha internacional.

Con respecto a la segunda pregunta, Bolsonaro y Lula son un poco populistas. Es algo que estamos viendo en toda Latinoamérica. La polarización no se está dando entre populistas y no populistas, sino entre variantes del populismo de izquierda y derecha. Los que parecen estar en una crisis muy profunda son los “partidos no populistas”, como el socialismo chileno, por ejemplo.

Todos los espacios del espectro ideológico abrazaron el estilo populista. Están asociados a liderazgos personales muy fuertes, con un estilo bastante antagonista, movilizante, y basado en sacar la gente a la calle. Es algo que hicieron tanto Lula como Bolsonaro en la última campaña en Brasil, pero también lo vemos en Chile, Argentina, y todo Latinoamérica

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Parecería que los candidatos que hay en Argentina no dan con ese perfil de caudillos personalistas. Se habla de que Cristina Kirchner y Mauricio Macri no serían candidatos, sino Sergio Massa, Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta. ¿Creés que Argentina va en contra de esa tendencia?

Es interesante, porque Argentina está siendo un país precursor de ciertos procesos. En 2015, cuando perdió Daniel Scioli, fue un adelanto, una especie de “corto giro a la derecha”. Luego Macri, cuando perdió en 2019, realizó un giro más populista en su discurso, en su retórica, y en plantear que la lucha ya no es por ganar una elección, sino contra el populismo kirchnerista.

Es cierto que, de cara a las próximas elecciones, la vía de salida de este empantanamiento es con candidatos que no son los líderes de sus espacios. Pero también esos candidatos la tienen bastante difícil para consolidar su lugar de candidatos naturales. Mucha gente del Frente de Todos opina que sólo puede liderar Cristina Kirchner.

Y en Juntos por el Cambio pasa lo mismo con Mauricio Macri. Ambos siguen teniendo una gran centralidad, en términos de liderazgo.

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Cuando uno analiza las elecciones en América Latina, encuentra que en todos lados ganó la centroizquierda. Otra mirada es que, si uno evalúa las últimas 11 elecciones, en 10 de ellas perdieron los oficialismos por el malestar que generó la pandemia, y los desbarajustes económicos que trajo. Entre esas dos tendencias, ¿cuál creés que va a ser predominante en las elecciones 2023 en Argentina?

No puedo aseverar cómo va a salir la elección del año que viene, aunque todas las encuestas marcan que el Frente de Todos tiene grandes problemas, con una diferencia en contra importante. Mirando Latinoamérica, se puede aseverar que, gane quien gane, el otro va a seguir existiendo.

En todos los países de Latinoamérica tenés una izquierda, más o menos populista, muy legitimada en sus bases sociales. Y también una derecha, más o menos populista, pero también muy legitimada en sus bases sociales.

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Tras la cárcel a Lula, la derrota del kirchnerismo, el derrocamiento de Evo Morales, e inclusive la derrota del correísmo en Ecuador, se apostaba a que esas opciones iban a desaparecer, y eso no pasó. La sociedad sigue dispuesta a votarlos. También sería una ingenuidad pensar que el bolsonarismo va a desaparecer. Juntos por el Cambio perdió en 2019 y hoy goza de gran solidez.

Hay una situación de mucha incertidumbre y ruido por arriba, pero las identidades políticas están bastante estables. Quizás sería positivo que todos los actores políticos reconozcan esto, se estabilice la competencia, y no tengamos una suerte de espiral de polarización intentando hacer desaparecer a un adversario político, porque simplemente no va a pasar.

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Estamos viviendo una especie de interregno entre dos paradigmas, donde ninguno de los dos logra superar al otro, y hacer síntesis.

La verdad que sí. Uno se ve tentado a recuperar la hipótesis del “empate hegemónico” de Portantiero. Ahora, desde el punto de vista de la ciencia política mainstream, así son las democracias modernas. Hay dos o más opciones políticas diferenciadas que tienen que competir entre sí vigorosamente.

Si el empate se traduce en competencia democrática, es positivo. Si se traduce, como decía Portantiero, en una especie de instancia catastrófica, no.

FM JL