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OPINIóN / Desafíos y ciudadanía
lunes 13 julio, 2020

La ley también está en cuarentena

La deliberación democrática está amenazada ya sea por el populismos o por los tecnócratas preocupados por la posverdad.

Donald Trump Foto: AGENCIA AFP

El Poder Ejecutivo tiene la facultad de sancionar decretos acorde las facultades del art. 99 de la Constitución Nacional. Los decretos se estipulan para circunstancias en las cuales el Presidente tiene mejores posibilidades de resolver una cuestión que el Congreso. Esto ocurre, por ejemplo, en una emergencia que requiere una respuesta rápida: la pandemia es claramente una de esas situaciones. Ahora bien ¿hasta qué punto se pueden establecer medidas de emergencia sin legislar a través del Congreso?.

Claro está que una temprana cuarentena debe evitar las demoras de la deliberación, y la mayoría de los Decretos han sido aprobados en el Senado. Sin embargo, en una cuarentena que ya superó los 100 días, ¿no hay lugar para la deliberación legislativa?. Creo que quizás hay tanto temor a lo que pueda decidir la ciudadanía que relegamos todas nuestras decisiones a los científicos que asesoran al Presidente.

Hay tanto temor a lo que pueda decidir la ciudadanía que relegamos todas nuestras decisiones a los científicos que asesoran al Presidente

 

¿Acaso el temor al populismo nos llevará a un gobierno autocrático de tecnócratas ilustrados? Sea por populismos o por la tecnocracia, la deliberación legislativa está amenazada.

Los sistemas constitucionales latinoamericanos son presidencialistas. Esto significa que el Poder Ejecutivo tiene otorgadas múltiples facultades que los sistemas republicanos no suelen tener. Los países latinoamericanos tienen instituciones débiles y el (hiper)presidencialismo surge como una manera de compensar esas limitaciones o incapacidades del estado (al menos eso sostienen varios historiadores como Luis Alberto Romero y juristas como Fayt). Vivimos esa paradoja de presidentes poderosos con estados muy débiles.

La situación actual requiere de un Estado fuerte para hacer frente a la pandemia y los países latinoamericanos típicamente logran esto concentrando poder en la figura presidencial. Ahora bien, esto también es fruto de las disputas que ocurren actualmente.

Por un lado, con los cambios tecnológicos y la globalización resurgieron los populismos. Los populismos buscan concentrar poder en una figura muy popular y suelen ser una amenaza al republicanismo. No quiero ahondar en algo tan complejo pero Donald Trump y Jair Bolsonaro podrían ser buenos ejemplos.

Por el otro lado, encontramos que la ciencia adquiere un desarrollo cada vez mayor gracias a la disponibilidad de información, datos y el estado de avance del conocimiento científico. Es realmente sorprendente que la medicina haya descubierto el virus en tan sólo dos meses, no había ocurrido nunca en la historia. La posibilidad de tomar decisiones basadas en evidencias es, sin duda, una mejora para la calidad de vida.

La situación actual requiere de un Estado fuerte para hacer frente a la pandemia y los países latinoamericanos típicamente logran esto concentrando poder en la figura presidencial

Definitivamente, la ciencia nos ha cambiado la vida y lo seguirá haciendo. Pero no puede olvidarse la importancia de la deliberación y la discusión pública. Cuando vemos a Trump sugerir tomar desinfectante para prevenir el coronavirus provocando que mueran decenas de personas por hacerlo, lógicamente nos llenamos de temor por lo que provoca no escuchar a la ciencia. Creo que este temor por el populismo, que ignora la evidencia, está presente en muchos que compartimos con los expertos en políticas públicas y que hoy defendemos la continuidad de la cuarentena mediante criterios objetivos como cantidad de infectados, tasa de duplicación, respiradores, camas disponibles, etcétera.

No obstante, aquellos que defendemos las decisiones basadas en evidencia debemos reconocer que por más sofisticada y rigurosa que sea la manera en que decidimos, hay un terreno que excede a la ciencia. Un terreno que está más relacionado a preferencias y cuestiones filosóficas. Ese terreno le pertenece a la deliberación y las preferencias de cada ciudadano. La decisión entre salud y economía debe estar fundada en evidencia fruto de una decisión bien informada. No obstante, no debe olvidarse que todas las personas tienen derecho a tomar decisiones acordes a sus preferencias. Ese es el lugar que nuestra Constitución le da a Congreso de la Nación. En donde se exponen las múltiple opiniones.

Tarde o temprano creo que las discusiones que existen en la sociedad, deben tener eco en sus representantes.

Tarde o temprano creo que las discusiones que existen en la sociedad, deben tener eco en sus representantes. Sabemos que hoy existen alternativas diversas para el desarrollo de una democracia deliberativa más amplia y ágil para toma de decisiones. Pero al menos en nuestro sistema constitucional vigente la participación en las decisiones de Estado deben pasar por el Congreso. Ojalá en nuestro futuro los científicos tomen un rol preponderante sin postergar la deliberación.

En fin, sea por populismos o por los tecnócratas preocupados por la posverdad la deliberación democrática está amenazada. Será también su desafío cambiar su sistema obsoleto del siglo XX y adecuarse a las exigencias del siglo XXI que provee muchas herramientas para hacer la deliberación más eficiente y menos costosa.

SM CP


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