jueves 19 de mayo de 2022
OPINIóN opinión
19-03-2022 00:39

Sonambulismo ideológico

19-03-2022 00:39

En un libro que acaba de salir en francés ¡Despertad! (Reveillez-vous, París, ed. Denoel), Edgar Morin nos invita a despertar del sonambulismo que nos impide comprender el momento que estamos viviendo: ¿Qué nos pasa? ¿Nuestra incapacidad viene de una miopía respecto a todo lo que supera lo inmediato? ¿De una percepción inexacta? ¿De una crisis del pensamiento? ¿De un sonambulismo generalizado?

Y más adelante agrega: ¿Cómo aprehender el mundo que se transforma de crisis en crisis? ¿Cómo concebir la aventura inaudita de nuestra humanidad? Es una carrera a la muerte o a la metamorfosis? ¿Será al mismo tiempo una y otra cosa? Despertemos.

La invasión de Ucrania por las tropas de Putin y el desencadenamiento de una nueva masacre colectiva vino a profundizar los temores más pesimistas. El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia advirtió: “Podemos ir a una guerra mundial y nuclear”. El designio perverso y delirante no puede ser más explícito. Entonces, ¿cómo entender el silencio o la ambigüedad de tantos dirigentes e intelectuales? 

Los ecologistas se quejaron del mismo modo cuando tuvo lugar en noviembre de 2021 la Conferencia de Glascow sobre el cambio climático convocada por Naciones Unidas. La gravedad de los diagnósticos sobre las catástrofes ecológicas en curso no parecía alterar las políticas depredadoras. Greta Tunberg y sus jóvenes seguidores dijeron que las declaraciones terminaron en bla,bla,bla.  

¿Es por inconsciencia? ¿Es por la incoherencia ideológica de variados sectores que en América Latina no han surgido condenaciones explícitas de la invasión rusa en Ucrania? Algunos dirigentes (Maduro en Venezuela, Evo Morales en Bolivia) han hecho una apología de la invasión rusa. Una parte de la izquierda se ha mantenido en silencio. 

El “sonambulismo” del que habla Morin es mucho más amplio apuntando a las cegueras para reconocer los peligros ecológicos, la pobreza mundial, los gastos militares, la mercantilización de las relaciones sociales. ¿Por qué no podemos comprender lo que nos pasa?

Hace tiempo que circula el concepto de la “negación de la realidad” en las ciencias sociales. Este “negacionismo” se puede aplicar al problema ecológico, a los dramas de la pobreza, a los regímenes dictatoriales, a las contradicciones de la economía mundial. Mucha gente no quiere enterarse o tomar posición al respecto. En cambio, prefieren entretenimientos o discusiones colaterales.  

Ta vez se trata también de una pérdida de la consciencia histórica y moral de los actores sociales. Algo que puede ocurrir en momentos cruciales, como aconteció en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Nadie quería verlo y París estaba de fiesta. 

Debemos reconocer  que distintos medios de comunicación social han tratado de mantener una información objetiva y crítica. Asimismo, muchos movimientos sociales se han manifestado  para protestar sobre distintos temas. Tal vez lo que confunde es la superposición de motivos para “indignarse”, como había reclamado Stephan Hessel en 2010 con su manifiesto “¡Indignaos!”.  

¿Cómo despertar del sonambulismo que afecta a  sectores de la opinión pública respecto a los problemas mundiales? Sin duda, la existencia de un periodismo crítico y de redes sociales que comuniquen con veracidad es una condición importante. Además, deberíamos contar con una educación que analice los problemas más relevantes. Respecto al tema ecológico y al tema de la emancipación femenina se han logrado cambios de actitudes gracias a la difusión escolar. 

Si en cada actividad educativa, si en cada comunicación social, planteamos cada día los problemas de la Humanidad, seguramente podremos formar una cultura ciudadana racional y moralmente comprometida. Ya existen escuelas y universidades que trabajan en esa dirección.

*Doctor en Filosofía. Profesor del Doctorado en Educación Superior de la Universidad de Palermo y de la Untref.

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