PERIODISMO PURO
Entrevista

"Chino" Navarro: "Cristina eligió a Alberto por su capacidad para construir consensos"

El líder del Movimiento Evita elogió a Bergoglio, analizó la situación social y dijo que no se enorgullece de tener 400 mil planes sociales.

Fernando "Chino" Navarro, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
Fernando "Chino" Navarro, en la entrevista con Jorge Fontevecchia. | Juan Obregón

Jorge Fontevecchia entrevistó al dirigente del Movimiento Evita Fernando Chino Navarro. En uno de los fragmentos, Navarro destacó: "No comparto una política social con planes como política de Estado, no me enorgullezco de tener casi 400 mil planes sociales. Una de las tareas que tenemos que encarar con Alberto y el nuevo gobierno, con el apoyo de la oposición y del conjunto de la sociedad civil, es que eso se transforme en trabajo".

El líder social consideró que Cristina Kirchner ganaba si iba ella de candidata a presidenta, pero dijo que optó por Alberto Fernández para construir consensos. También resaltó el 40 por ciento que obtuvo Mauricio Macri en la elección general y destacó que muchos de los que lo apoyaron piensan que el campo sirvió, hasta ahora, para financiar a los que "no laburan". 

Para el dirigente, no hay que enfrentarse a esos sectores sino escucharlos. Navarro, además, contó cuáles son las diferencias con la CTEP de Juan Grabois.

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—¿Qué es el Movimiento Evita? ¿En qué se parece y se diferencia con la CTEP (la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular)?

—El Movimiento Evita es una fuerza política que se conforma en 2005, como confluencia de un montón de sectores. Muchos compañeros militaban en los 70, habían padecido la dictadura, como Emilio Pérsico, y otros llegamos a la democracia posdictadura, tal mi caso. También son compañeros que en los 90, desde el peronismo, terminan rompiendo con el PJ para cuestionar las políticas de Menem. También se sumaron chicos jóvenes, que desde 2000, 2001, estaban en la calle reclamando por sectores más humildes. Con la llegada de Néstor aparece otra camada de pibes que tenían tareas sociales en algún barrio, como por ejemplo Leonardo Grosso, hoy diputado. La última camada nos ingresa con la 125 y la ulterior muerte de Néstor. Tales orígenes devienen en una fuerza muy heterogénea, mayoritariamente o unánimemente peronista pero muy diversa. Es un movimiento que descubre la economía popular en la práctica. Nosotros la vimos en marcha. Hace treinta años que uno ve personas que se inventan su trabajo para sobrevivir, a partir de que nuestro esquema económico se va achicando. Pero en nuestro gobierno, se crearon cuatro millones de puestos de trabajo, se bajó la pobreza en forma considerable, pero no pudimos bajar el 20% de pobreza estructural. Ese fenómeno de la economía popular nos llevó a pensar la necesidad de una política de estímulo y de apoyo para ese sector y así se conformó la CTEP, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, integrada por el Evita y otras, también está, por ejemplo, el MTE, de Juan Grabois (Movimiento de Trabajadores Excluidos). A veces hay confusión entre Evita y CTEP. Pero esa política social que desarrollamos nunca nos impidió hacer política, en términos de disputar espacios, de querer ser parte del Estado para ser parte de la solución.

Antes de 2010, me conmovía que una figura de la Iglesia como Jorge Bergoglio estuviese tan cerca de los humildes cuando a veces ni nosotros estábamos tan cerca.

—¿Es una diferencia con Juan Grabois?

—Juan no quiere ocupar ningún espacio institucional en lo personal y es legítimo. Con Juan tenemos muchas más coincidencias que disidencias. Lo que nos diferencia es cómo hablamos, cómo decimos las cosas. Pero en general coincido con todo lo que dice. En general, existe mucha homogeneidad entre todas las organizaciones sociales.

—¿Son tan cercanos al Papa como Grabois?

—Juan es una persona muy cercana a Francisco. Pero nosotros conocimos a Francisco antes que a Juan. Emilio o yo íbamos a un bar y veíamos a un curita trabajando el tema de las adicciones. Ese curita era Bergoglio. Había una misa en Constitución con las prostitutas y los travestis, y la daba Bergoglio. Antes de 2010, me conmovía que una figura de la Iglesia como Jorge Bergoglio estuviese tan cerca de los humildes cuando a veces ni nosotros estábamos tan cerca. No solo estaba cerca, sino que hacía, trabajaba, se comprometía. Fuimos a conocerlo en 2009. En ese momento estaba enfrentado con el kirchnerismo. Pero nosotros pensamos que había que dialogar. Después aparece Juan. No llegamos a Bergoglio por Juan, sino por la necesidad de conocer a una persona que estaba muy comprometida con los mismos sectores que nosotros.

—El Movimiento Evita promovió la candidatura de Felipe Solá mientras que Juan Grabois, la de Cristina Kirchner. ¿El tiene mejor brújula?

—Cuando apoyamos a Felipe se debió a que fue uno de los mejores gobernadores de la provincia de Buenos Aires, algo comparable con Antonio Cafiero u Oscar Alende. Fue el único que intentó ponerle límite a la Bonaerense y lo hizo: lo acompañé como legislador provincial y vi de cerca su pelea, es un hombre honesto. Basta con ir a la casa para verlo. Y además veíamos en él la posibilidad de construir una unidad, porque Felipe entra a un plenario de La Cámpora y lo aplauden, y va a un plenario del Frente Renovador y lo aplauden. Si voy a un plenario de La Cámpora, primero me miran de reojo. Nos parecía que era un buen puente. Lo esencial era propiciar la unidad. No desmerecíamos ni a Cristina, ni a nadie. Era una alternativa porque insistíamos en la necesidad de unas PASO.

Sabíamos que en la primera vuelta Macri iba a crecer, pero nunca imaginamos que llegaría los 40 puntos.

—¿Pensaban que lo conveniente era que Cristina no fuera candidata en 2019?

Macri necesitaba a Cristina candidata para dividir en blanco y negro. Y podía ganar. Hablo de 2018. Ya en 2019 se veía que Cristina le ganaba a Macri y ella llegó a la misma conclusión. Cristina no eligió a Alberto porque pudiera ganar, sino porque evaluó que tiene más actitud y más capacidad para construir consensos. ¿Cuál hubiese sido la reacción de los sectores sociales que apoyan a Macri si Cristina hubiera sido candidata y ganado? Es algo contrafáctico. Pero sí sabemos que Alberto nos permite trabajar hasta el 10 de diciembre con una tranquilidad que hace seis meses no hubiésemos tenido.

¿Cristina Kirchner ganaba igual?

—Los datos de las encuestas de 2019 indicaban que sí.

—¿Pensás lo mismo al ver cómo se redujo la distancia de las PASO y la primera vuelta?

—Sí, pero es contrafáctico. Sabíamos que en la primera vuelta Macri iba a crecer, pero nunca imaginamos que llegaría los 40 puntos y monedas. No hay que negar que es un sector social que existe. No es novedoso: Eduardo Angeloz sacó 38 puntos después de la híper de Raúl Alfonsín. Si sumás los votos de Ricardo Balbín y Francisco Manrique, con Juan Perón candidato a presidente, también estás en esos números. Ese sector no es nuestro enemigo.

—No son cipayos, ni antipatria.

—A mí me sirvió mucho este año y el anterior: recorrí mucho la Provincia. En general, cuando uno va a los actos de la militancia, se encuentra con un microclima. Estás dentro de la pecera. Pero en el último recorrido hablé con personas que cuestionaban nuestra experiencia de gobierno. Hablé con muchos pequeños y medianos productores, me invitaron de alguna sociedad rural, con comerciantes, con profesionales de ciudades donde ganó Macri en la primera vuelta. Son personas que tienen el mismo objetivo que nosotros, que creen que la política los desatendió, los usó. Piensan que el campo hasta ahora sirvió para financiar a los piqueteros y a los que no laburan. Están convencidos de que la política es corrupta. Si los enfrentamos, lo único que hacemos es abusar de las diferencias, mientras lo que tenemos que hacer es resolverlas, escuchando. Hay cosas en las que tienen razón. No comparto una política social con planes como política de Estado, no me enorgullezco de tener casi 400 mil planes sociales. Una de las tareas que tenemos que encarar con Alberto y el nuevo gobierno, con el apoyo de la oposición y del conjunto de la sociedad civil, es que eso se transforme en trabajo.

Acá podés leer la nota completa de Jorge Fontevecchia al "Chino" Navarro

JPA/MC