POLITICA
NÚMEROS QUE PREOCUPAN

La semana económica más negra del Gobierno de AF y del equipo Massa

Hubo muchas fotos y fue necesaria una ratificación al ministro de Economía por parte del Presidente, quien ayer canceló la posibilidad de competir por la relección. Fueron los días más calientes en los mercados para todas las cotizaciones y el titular del Palacio de Hacienda se encamina hacia una negociación que él considera troncal con el Fondo Monetario y con muchas dificultades técnicas.

Alberto Fernández, Sergio Massa y la foto para apagar el incendio
Alberto Fernández, Sergio Massa y la foto para apagar el incendio | Twitter @gabicerru

El primer dato que le cambió el color a todo y le quitó oxígeno fue el 7,7% de inflación en marzo de acuerdo con el Indec. De ahí en más todo fue para peor en la economía y la que concluye es una semana negra desde la perspectiva de los números para el team que preside Sergio Massa pero, especialmente, para el presidente Alberto Fernández, quien ayer  anunció que no jugará la reelección aunque sí pretende darle batalla al kirchnerismo.
Esta semana hubo fotos, muchas de conciliación, pero nada parece haber alcanzado para revertir el (mal) humor en los mercados.

El lunes todo comenzó con fuertes versiones de renuncia del ministro, luego desestimadas por el alejamiento de Antonio Aracre y la foto que coronó la ratificación del tigrense en la poltrona de Economía. Para el equipo de Massa esa imagen calmó al dólar. Sin embargo, ayer el blue volvió a batir un nuevo récord y trepó a 442 pesos acumulando 34 pesos en solo 5 jornadas hábiles.

Este dato no contribuye a desacelerar la inflación que el Palacio de Hacienda prometió que este mes sí estará cerca del 4%. 

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Inflación 20230414

Otra imagen que pretendió aliviar fue la de la suba de tasas del Banco Central (Massa junto a Miguel Pesce) pero tampoco alcanzó para desinflar las cotizaciones. Oficialmente se dijo que ambos mantuvieron “una reunión de trabajo, en la que se conversó sobre las cumbres del G20 sostenidas en el marco de la Asamblea del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial realizada en Washington”. El verdadero plato fuerte fue a qué instrumentos echar mano para conseguir divisas y achicar la brecha cambiaria.

“¿Cómo dar señales concretas de desaceleración en los precios? ¿Cómo preservar las esqueléticas reservas del Banco Central? ¿Cómo evitar que baje la velocidad de la economía?” se preguntaba PERFIL en su edición del 1º de abril. 

Los tres desafíos siguen sin respuesta claras aun cuando AF se haya bajado de la posibilidad de un segundo mandato y cuando el propio Massa siga en carrera para ser al menos precandidato por el oficialismo. En su equipo siguen negando ese escenario. 

Inflación más desbocada que nunca y el Gobierno busca culpables fuera de su cancha

Lo que queda por delante ahora es prenderle una vela a la renegociación con el Fondo Monetario. El equipo económico busca clemencia (ya tuvo algunas gotas)  por parte del organismo internacional de crédito que, a su vez, sabe que le otorgó al gobierno anterior un stand by histórico en monto y tiempo y tiene la decisión de no dejar caer al país en año electoral.

El viceministro Gabriel Rubinstein y el jefe de asesores Leonardo Madcur están abocados a reuniones virtuales y cruciales con los técnicos del organismo. La que viene es una semana troncal en el intento de Economía de lograr reformular íntegramente el acuerdo. Pretenden aun más flexibilidad en las metas previstas para la esqueléticas reservas del BCRA, vista gorda frente la inflación que no cede y, además un eventual perdón que podría extenderse por seis meses para no pagar sin entrar en default y técnicamente.

Eso daría bastante aire para pasar las PASO y las elecciones pero, especialmente para sacar de la agenda los pedidos de ajuste por parte del Fondo, una muletilla que agita un sector de la coalición y los movimientos sociales para correr por izquierda al Gobierno. En especial daría oxígeno para un Plan Platita II, que inyecte algo de dinero fresco en los estresados bolsillos de los trabajadores estatales y jubilados (tal vez) entre mayo y junio cuando la recta final hacia las urnas este más encendida.