POLITICA
PRÓXIMO GOBIERNO

Presupuesto: Massa envió las metas de la economía que vendrá

Prevé una inflación del 70% entre enero y diciembre del año próximo y que el dólar oficial suba a 600 pesos para fines del 2024. Las proyecciones para este año, también escritas por este equipo, proyectaron 60% anual aunque ya se acumuló 80% hasta agosto, según el Indec. La eterna discusión de las metas que todos aprueben y nadie cumple.

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Lapicera. El titular del Palacio de Hacienda ultimó detalles de los ingresos y egresos del 2024. | NA

“Primero la entrada, luego el principal y, finalmente, el postre”. Dicen quienes lo frecuentan últimamente en las largas noches de campaña que es la frase preferida del ministro de Economía, Sergio Massa.  

“El primero, ya pasó y estoy seguro que vamos a comernos el postre”, dicen que remata el tigrense quien se entusiasma con el ballottage, con competir con el libertario Javier Milei, y ve chances de convertirse en el próximo ejecutor del proyecto de Presupuesto 2024 que anoche  ingresó al Congreso.

Es la iniciativa que le pone tope al gasto y piso a los ingresos que tendrá  el próximo gobierno en su primer año de gestión, sea quién sea él o la que finalmente resulte electo/a por la ciudadanía.

El actual también lo redactó Massa y su equipo y no se está cumpliendo en ningún parámetro. Por citar un solo ejemplo; preveía una inflación anual del 60%. Esta semana el Indec señaló que  desde enero a agosto de este año se acumuló un 80,2% y aún falta un cuatrimestre para concluir el año en curso.

Para todo el 2024 el puño del equipo económico  proyectó una inflación del 70% (sí leyó bien, desde enero a diciembre) y que el dólar (oficial) estará en 600 pesos para diciembre del año próximo. 

Lo que vislumbra para el 2024 Massa (más allá de su suerte en las urnas) es que la economía crecerá un 2,7% anual en especial porque Vaca Muerta estará funcionando y aliviará la demanda de dólares para importar energía generando dólares con las exportaciones de ese mismo sector.

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Sergio Massa. Foto: NA

En síntesis, si habitualmente el proyecto de Presupuesto suele ser tildado como “un dibujo” por el difícil cumplimiento en la vida real de las pautas contempladas allí; éste, el que le marca el pulso económico, al primer año del próximo gobierno, es un exponente dignísimo del “Dibu” Martínez.

Con todo, anoche, 15 minutos antes de la medianoche, el proyecto de Presupuesto 2024 ingresaba en la mesa de entradas de la Cámara de Diputados. Para poder cumplir con la fecha del 15 de septiembre que impone la ley hubo una batería de estrategias desplegadas desde el Ministerio.

La primera fue una maniobra de convencimiento encarada por el propio Sergio Massa al propio presidente, Alberto Fernández para que no se olvidara de firmar la iniciativa (ver recuadro).

La otra apuntó a aceptar que habrá redefinición de algunos parámetros con la oposición, un pedido que impulsó el libertario Javier Milei, y con quien Massa apunta a disputar el tramo final de la campaña si ambos ingresan al ballottage.

La novedad del proyecto de ley del Presupuesto 2024 es que tendrá separata. Es una mixtura entre un anexo vip y un mensaje político a los diputados de todas las fuerzas políticas. En términos menos glamorosos y electorales: una chicana para todos y todas.

A Massa desde la oposición le entran las balas cuando le cuestionan los volúmenes de emisión, para sostener las medidas que buscan paliar el impacto de la devaluación post-PASO y de la brutal inflación de dos dígitos de agosto. El ministro devuelve el revés insistiendo en que su último presupuesto en la poltrona de Economía tendrá un rojo fiscal esquelético. 

“Quiero pedirles déficit cero a los legisladores”, disparó Massa en tratativas informales con  los eventuales nuevos interlocutores que tendrá el recinto a partir del recambio del 10 de diciembre”.

Para el ministro hoy se destinan 4,5% del PBI en descuentos impositivos de todo tipo a distintas empresas y entidades financieras y bancarias. Si el Congreso pasara su “motosierra” por la letra de esas exenciones, habría un recorte de un punto en el gasto en relación al PBI.

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BCRA. Foto: Télam

Para Massa el año próximo debe haber equilibrio fiscal en un 0,9%; es el único parámetro que el Fondo Monetario no flexibilizó de todos los que sí ablandó en los últimos seis meses, incluyendo las metas de reservas del Central.

Por eso, desde la mirada de Massa, alcanzar esa meta le pone costo político a los diputados de todas las bancas, quienes según estas separatas deberían ser quienes acuerden a quiénes recortarán, una manera de paso de concentrar el lobby sectorial sobre las bancas y no en la silla del quinto piso de Economía.

Claro que también hay perdones impositivos a obras sociales sindicales y por ahí de ningún modo, pasarán las sugerencias de este gabinete económico para recortar.

Así las cuentas, para cumplir con una inflación del 70% y una cotización oficial de 600 pesos por cada billete estadounidense habrá que tener una sintonía fina y aceitada entre el futuro equipo económico y la conducción del Banco Central.

Dos llaves secretas para encarrilar los precios y el dólar. Si llegara al sillón de Rivadavia, el alfil de Massa para conducir el BCRA, es el actual secretario Leonardo Madcur, quien timoneó con muñeca firme y zen los cuatro meses y medio que llevaron las últimas negociaciones con el FMI.

 

“Tenés que firmar”

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Alberto Fernández y Sergio Massa. Foto: Télam

El presidente, Alberto Fernández, debió postergar su salida hacia Cuba porque originalmente había programado su partida, sin contemplar que debía firmar el proyecto de ley de Presupuesto 2024 para que, efectivamente, ingresara anoche en la mesa de informes de la Cámara de Diputados. Por ley, debe ingresar cada 15 de septiembre. 

“Alberto tenés que firmarlo antes de irte si no, no lo podemos mandar”, le recordó el ministro de Economía, Sergio Massa, quien esta semana se repartió entre los anuncios de las medidas proconsumo y la letra chica del que será el primer parámetro de gastos e ingresos del próximo presidente, sea quién fuere.

Para el titular del Palacio de Hacienda era troncal cumplir con la fecha del envío de este proyecto, que es el último que elabora su gabinete antes de medirse como candidato presidencial en las urnas, en las elecciones generales del próximo 22 de octubre. Quienes ingresen al ballottage si lo hubiera deberán, luego afinar el lápiz de esas proyecciones.